miguel barberena

De viaje por Sri Lanka, de la A a la Z (Parte III y última)

Tercera y última entrega de este viaje alfabético por Sri Lanka, de la R a la Y, un ‘collage’ de experiencias en esa isla del subcontinente asiático

R de Rankoth Vehera. Es el nombre de la “estupa” más grande de la ciudad sagrada Polonnaruwa y la cuarta más grande de Sri Lanka, con 33 metros de altura y que data del siglo XII.

De las muchas “estupas” (o “dagobas”, como se conoce aquí a estos monumentos funerarios budistas) que vi en Sri Lanka, y que de verdad fueron muchas, la de Rankoth Vehera fue la que más me impresionó, tal vez por su tamaño o por las tantas vueltas que di a su alrededor en busca del buen karma… o porque es toda de ladrillo, lo que le da un tono único, o por el sitio mismo donde se encuentra, en la milenaria ciudadela sagrada de Polonnaruwa, antigua capital de Sri Lanka, hoy sitio arqueológico sensacional.

De viaje por Sri Lanka
R de Rankoth Vehera Foto: Miguel Barberena

S de Sigiriya. Un must de todo viaje, La Roca del León es patrimonio mundial de la Unesco. Un sitio increíble, una ciudadela construida sobre una enorme roca que surgió de la entraña terrestre hace unos 2 mil millones de años, cuando la era precámbrica. ¡Qué pequeños somos y todavía pensamos que le podemos hacer daño al planeta! Sigiriya ha sabido mantener su secreto. Los arqueólogos e historiadores debaten si fue un monasterio, una fortaleza, una residencia real.

Una teoría es que hacia el año 500 de nuestra era el monarca Kasyapa, tras asesinar a su papá, el rey Dhatusena, se trasladó aquí, a esta roca inexpugnable, y construyó una capital alternativa, con el palacio y sus jardines (hagan de cuenta como Monte Albán). El sitio quedó abandonado en el siglo XIV, para seis o siete siglos después ser invadido por las hordas salvajes del turismo masivo. El día de mi visita llovía, pero aun así subí los mil 200 escalones que llevan a la cima (y que me recordó la ascensión al Tepozteco).

Ya en la cumbre, y a pesar del mal tiempo, pude, a pesar de la poca visibilidad, apreciar rápidamente los edificios que dan renombre a este sitio, su magia y misterio, y de bajada, pasarme por la cueva donde hay unos muy interesantes murales, del siglo V d.C., que representan a mujeres voluptuosas, probablemente ninfas celestiales.

De viaje por Sri Lanka
A Sirigiya Foto: Miguel Barberena

T de Trincomalee. El viaje me lleva hacia el norte-oeste, a la localidad costera de Trincomalee. Dejo atrás el Sri Lanka budista, me adentro en la parte hinduista y musulmana de la isla. Sólo llegar escucho a lo lejos el “adhan”, que es el llamado a la oración desde los minaretes de las mezquitas.

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¡Cuánto fervor, cuánta fe en los seguidores de esta religión! ¡Qué envidia! Luego los templos hinduistas, algo jamás visto por mis ojos, que salen de órbita ante el espectáculo del templo de la diosa Kali, que sólo puedo describir como churrigueresco hindú, o el de Koneswaram del señor Shiva, gigantesco, mide unos doce metros de altura, situado en una altura sobre el mar: espectacular. Pero sólo refrendo mi ignorancia: ¿qué es esto, qué piensa esta gente, qué significa todo esto? Recuerdo el título del libro de Bruce Chatwin: What I Am Doing Here?

De viaje por Sri Lanka
T Tricomalee Foto: Miguel Barberena

W de Welligama. De aquí zarpan, en la punta sur de la isla, muy temprano, decenas de embarcaciones cargadas de turistas que han venido hasta acá con el objetivo de ver ballenas, whale watching. Un safari marítimo de cuatro o cinco horas en busca del cetáceo y delfines. Por su situación geográfica, Welligama y toda la costa sur de Sri Lanka es un pasadero de estos animales e importante fuente de ingresos turísticos. Son tantos los botes de todo tipo: además de los cruceros turísticos hay veleros, lanchas, yates de ricachones y las pirogas de los pescadores, que las ballenas, que no son nada tontas, evaden y ya se fueron a otro sitio del océano Índico.

“Vayan a fotografiar a su abuela”, puedo imaginar que piensan estos mamíferos, los más grandes del planeta, al ver llegar esta armada. Obviamente, ningún avistamiento o uno solo, muy a la distancia: “There is one at three o’clock!”, exclama el guía: un lomo grisáceo que emerge de las aguas cosa de cinco segundos, suficiente para la foto de Instagram.

De viaje por Sri Lanka
Welligama Foto: Miguel Barberena

Y de Yala. El parque nacional en el extremo sur de Sri Lanka, uno de los 26 que existen en la isla, el de más extensión, con casi cien mil hectáreas, el más socorrido por el turismo. Principal atractivo: los safaris para el avistamiento de leopardos de Ceilán. Logré divisar un par de ellos que se dignaron a posar rápidamente para la foto del Insta. Pero se ve gran variedad de otros animales, como elefantes, cocodrilos, cebúes y cualquier cantidad de aves. Independientemente de la observación del reino animal, la mera contemplación de esta naturaleza esrilanquesa vale el safari.

De viaje por Sri Lanka
Y de Yale Foto: Miguel Barberena

Termino aquí este alfabeto turístico de Sri Lanka.

He omitido varias letras que no existen en el abecedario cinaglés (Q, X, Y, Z). Gracias por su compañía en este viaje por una isla maravillosa.

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