Casi todos los jefes quieren equipos con iniciativa, que les digan la verdad y que traigan ideas nuevas. Y casi todos siguen decidiendo por su gente, se enojan cuando los contradicen y son los primeros en decir que la idea nueva no va a funcionar. De ahí arranca Mario Elsner en su manifiesto Liderazgo Incómodo, queremos que todo cambie, dice, pero sin cambiar nosotros.
Propone cuatro pasos: reconocer, replantear, influir y ejecutar. El orden cuenta. Antes de señalar a nadie, el jefe tiene que preguntarse qué está haciendo él para que el problema siga ahí. Elsner lo resume en una prueba sencilla. ¿Qué haces cuando alguien de tu equipo te dice que te equivocaste? Puedes defenderte, puedes recordarle quién lleva más años o puedes preguntarle por qué y aceptar que a lo mejor tiene razón. Cuestionar a otros lo hace cualquiera. Lo difícil es dejarse cuestionar.
Después hay que revisar las frases que todos repiten sin pensar, como «así se ha hecho siempre» o «los jóvenes ya no quieren trabajar». Tal vez el equipo no está comprometido porque le cargamos más trabajo a quien mejor responde. Tal vez la gente no sabe decidir porque nunca la dejamos. Y cuando alguien suelta un «esto no va a funcionar», Elsner pregunta lo que casi nadie se pregunta: ¿y si sí funciona?
La parte más valiosa es la tercera. Tener razón no es lo mismo que tener influencia. Puedes llegar a una junta con veinte gráficas, demostrar que todos están equivocados y salir contento por haber dicho la verdad. Si nadie cambia nada después, perdiste. Elsner rechaza tanto al jefe que impone como al que solo quiere caer bien, porque ninguno logra que la gente se comprometa.
Mario Elsner: queremos que todo cambie, pero sin cambiar nosotros
Termina con algo que sí incomoda: hablar no alcanza. Las empresas hacen talleres, llenan pizarrones de post-its y el lunes todo sigue igual. Su ejemplo es delegar, que obliga a confiar, a aceptar que el otro lo haga distinto o incluso mejor, y a dejar de sentirse indispensable, algo que según él engancha mucho a quien manda.
Lo que mejor funciona del manifiesto es que no presume de rudeza. Para Elsner la incomodidad no es la meta. Si no cambia una decisión, una conducta o un resultado, se queda en puro ruido.
Así de simple ..
después piden cambios https://t.co/jvOaoZUzQ3— Mario Elsner (@SoyMarioElsner) October 7, 2026


