Ocho de octubre de 2020, en medio de la pandemia por coronavirus, sonó el teléfono de la poeta estadunidense Louise Glück. «¿nos están grabando porque realmente no puedo hacer esto?», le dijo al entrevistador, Adam Smith, director científico de Nobel Media. Había ganado el Premio Nobel de Literatura y sólo concedió dos minutos de entrevista porque » tengo que tomar un poco de café y algo ahora mismo».
Loise Glück se había enterado minutos antes de la concesión del galardón de la Academia Sueca. “Lo primero que pensé fue: ‘No tendré amigos’, porque la mayoría de mis amigos son escritores”.
«Creo que, prácticamente, quería comprar otra casa, una casa en Vermont (tengo un condominio en Cambridge) y pensé ‘bueno, puedo comprar una casa ahora’. Pero lo que más me preocupa es la preservación de la vida diaria con las personas que amo».
Apurada, contestó sobre cómo leer su obra y recomendó: «Me gusta mi trabajo reciente. Yo diría que Averno sería un lugar para comenzar, o mi último libro Noche fiel y virtuosa».
―¿Qué importancia crees que es la experiencia vivida para poder hablar de acontecimientos? ―pregunta Smith queriendo alargar la charla con Louise Glück.
―Oh cielos. Eso es demasiado grande y aquí es demasiado temprano: apenas son las siete. Estoy seguro de que hay cosas que decir y estoy seguro de que tendría ideas… ¿se acabaron los dos minutos?
Lois Glück: análisis y letras
Fugitiva de la atención, en la adolescencia pasaba las tardes en la biblioteca «ocultándole a mi madre la ausencia de vida social» y a los 16 años ya había escrito su primer libro, el cual nunca fue publicado pese a enviarlo a editores, «pero las líneas que escribí a los trece y quince años aparecieron mucho más tarde, ligeramente reconstituidas, en poemas que sobrevivieron», relata Glück en la biografía que redactó para la Academia Sueca.
Anoréxica desde entonces, sin haberle diagnosticado la epilepsia que la aqueja, Glück comenzó terapia de psicoanálisis. «Los siete años que pasé en análisis cambiaron radicalmente el curso de mi vida. Ellos hicieron mi vida posible, de verdad», reveló tras ganar el Nobel.
«Para compensar la pérdida de esa sensación de control que me proporcionaba la anorexia, comencé a tomar talleres de poesía en la Escuela de Ciencias de la Universidad de Columbia. Estudios Generales. Dos años con Leonie Adams y muchos más de dos con Stanley Kunitz, en cuya clase escribí los poemas que se convirtieron en mi primer libro», dijo sobre su incursión en la literatura, pero esa es una historia mucho más vieja.
La competencia
La conferencia que da en la Universidad de Berkeley en marzo de 2023 comienza de esta forma:
«Cuando era una niña pequeña, creo que de unos cinco o seis años, organicé un concurso en mi cabeza, un concurso para decidir cuál era el mejor poema del mundo. Hubo dos finalistas: “The Little Black Boy” de Blake y “Swanee River” de Stephen Foster».
Pero debía haber un ganador, y lo da a conocer unos minutos después, mientras seguía su lectura.
«Blake fue el ganador del concurso. Pero más tarde me di cuenta de lo similares que eran estas dos literaturas. Me sentí atraída, entonces como ahora, por la solitaria voz humana, elevada en lamento o anhelo».
Adiós a la poeta norteamericana Louise Glück.
«Así que Penélope tomó la mano de Odiseo,
no para retenerlo sino para grabarle
esta paz en la memoria:a partir de este punto, el silencio que atravieses
será mi voz que te persigue».Traducción de Andrés Catalán@PreTextosLibros pic.twitter.com/5J30BpjoSh
— Irene Vallejo (@irenevalmore) October 13, 2023
Louise Glück nació en Nueva York en 1943, sus obras más sólidas fueron El triunfo de Aquiles (1985), Premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros; Ararat (1990) y The Wild Iris (1992), con el que ganó el Pulitzer. También obtuvo el prestigioso Premio Nacional del Libro. La Academia Sueca le otorgó el Nobel por su «inconfundible voz poética que a través de una belleza austera hace universal la existencia individual» y falleció el 13 de octubre de 2023, por cierto, un viernes 13.