Frente a la distorsión de la realidad en la era de las redes sociales, con la proliferación de noticias falsas, de imágenes creadas por la inteligencia artificial y la moda narcisista de las selfis, Beatriz Ezban interroga a la pintura: ¿qué nos puede decir hoy de nosotros y de nuestro entorno?
La pregunta urgente por la construcción de la identidad dentro de un sistema cultural en el que las referencias a seguir son básicamente modelos superficiales, se despliega en Lo real y su doble, la más reciente exposición pictórica de esta artista mexicana.
Bajo la curaduría de Michel Blancsubé, la muestra reúne 45 piezas bidimensionales, en su mayoría de producción reciente, realizadas con distintas técnicas que renuevan el lenguaje de la pintura, en un diálogo entre ésta y el collage, la fotografía y el dibujo.
La selección de obras incluye la serie Disrupción de la Identidad —realizada entre 2019 y 2023 con apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Arte— y otros trabajos anteriores, con el fin de dar una lectura compleja a una preocupación filosófica recurrente en la obra de Beatriz Ezban: la imposibilidad de conocer con precisión eso que somos y la realidad que nos rodea.
“Lo que ha motivado mi búsqueda como artista es la eterna pregunta existencial de cómo es que estamos aquí, cómo es que adquirimos esta forma humana. Siempre me he preguntado acerca de lo inasible, lo que se nos escapa de entre los dedos, dado que en nuestra percepción todo es relativo”, reflexiona la artista, quien comenzó su carrera pictórica a finales de la década de los 70, con un lenguaje abstracto.
“En la época de la posverdad cada uno tiene su propia verdad. Al mismo tiempo, nos estamos cuestionando la importancia de eso que llamamos verdad, habiendo tantas fake news y tergiversaciones que responden a intereses cuestionables. Me parece muy necesario que la verdad mantenga su importancia, ahora que parece ya tan irrelevante, más con el fenómeno de la inteligencia artificial”, agrega.
Las más recientes exploraciones técnicas de Beatriz Ezban involucran el mylar reflejante (una película de plástico) como soporte de su pintura, donde éste devuelve al que mira su propio reflejo, distorsionado y cambiante según su propio movimiento.
A la vez, el cuadro integra el entorno, aquello que el observador sólo puede ver en virtud del reflejo. “Uno se para frente a la obra, y si se mueve, ya es totalmente otra. Esto la vuelve muy fluida, remite al concepto de lo líquido de Zygmunt Bauman”, comenta.
La lectura que hace el curador, Michel Blancsubé, resignifica el discurso del doble, es decir, del arte como un instrumento para aprehender lo que sucede alrededor. Se trata de una revisión crítica a partir de la idea de la representación, el autorretrato (la selfi) y la construcción de nuestro doble en el entorno público, regido principalmente por las nuevas tecnologías y las pulsiones de la moda.
En apariencia, las selfis devuelven una imagen verídica de nuestra identidad, aunque en realidad conllevan una distorsión: cómo se percibe uno a sí mismo, cómo quiere proyectarlo, y el hecho mismo de querer ser visto por los demás, en un intento de reafirmación.
Lo real y su doble se inaugura el 10 de abril a las 19:30 horas, en el Seminario de Cultura Mexicana (Av. Masaryk 526, Colonia Polanco). Permanecerá abierta de martes a domingo, de 11 a 18 horas, hasta el 8 de junio de 2025. La entrada es libre.
Beatriz Ezban, alumna de la Academia de San Carlos
Estudió filosofía en la UNAM y fue alumna en el taller que Gilberto Aceves Navarro conducía en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, Academia de San Carlos.
Cuenta con más de 60 exposiciones individuales y 150 colectivas, dentro y fuera de México, entre las que destacan: Principio de Incertidumbre, individual presentada en el Museo de Arte Moderno y Campo Unificado: La Frontera, producto de una residencia en Yaddo, Nueva York.
Ha recibido distinciones, como la Beca Internacional Pollock-Krasner, la beca del Sistema Nacional de Creadores y el Premio de Adquisición de la Bienal Rufino Tamayo. También ha realizado residencias en el Centro de Arte Banff en Canadá; así como en Islandia y Marruecos.
Ha expuesto de forma individual en España, Francia, Alemania, Noruega, Irlanda, Polonia, Islandia, Serbia, Rumania, Marruecos, Canadá y EU.
Sus obras forman parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno, de la Residencia Oficial de los Pinos, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, Smurfit Capital, en Dublín, Irlanda; Snohetta Arquitectos, en Noruega; la embajada de México en Washington y Hafnarborg, Instituto de Bellas Artes en Islandia.
Sobre el curador Michel Blancsubé, es francés radicado en Ciudad de México. Fue asistente de curaduría en el Muséed’Art Contemporain de Marsella, jefe de registro en la Fundación Jumex Arte Contemporáneo y curador de esta misma institución. Ha publicado decenas de ensayos y entrevistas en catálogos y revistas.
Entre los proyectos recientes que ha acompañado destacan: Irrepetible, Museo de la Ciudad de Querétaro, 2025; Pedro Friedeberg, Simetrías y puntos de fuga, Galería Saenger, México, 2025; Will Berry, Le retour de l’arabesque, Musée Public National des Beaux-Artsd’Alger, Argelia, 2024; Patchwork: Colección Charp en el Guadalajara, Monterrey, 2023, y Jean-Luc Moulène and Teams, Museumof Old and New Art, Tasmania, 2023, entre otras.
La artista visual Azucena Germán inaugura su exposición ‘Daisies, Emilies and Lilies’ en el @cenartmx https://t.co/ThKU870kpR
— Fusilerías (@fusilerias) April 2, 2025