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CRÓNICA | Y Dios lo permitió

El Estadio Azteca fue la última parada de la gira de Bad Bunny, el músico más escuchado del año y el rey de los top 5 de la plataforma Spotify

El miedo a que —por algo— las cosas salieran mal bloqueó la emoción de los que esperaban el 9 de diciembre como el día de Bad Bunny.

A la hora de inicio que marcaba el boleto, los torniquetes del Estadio Azteca apenas se movían, parecía que el estadio estaba cerrado mientras otros soltaban el rumor, con mala fe, de que ya no iban a abrir. Todos los que estábamos en las rampas ya íbamos tarde.

Algunos quedaron fuera, otros dicen que les rompieron los boletos. Otros pagaron un lugar privilegiado en la cancha del estadio y aun así no entraron. Había personas que no iban a entrar y solo bloqueaban las filas que, de por sí, ya eran enormes. Una de ellas golpeó en la cara a una fan. La última parada del tour más candente del mundo empezaba mal.

Para otros, cada timbre del escáner sabía a lujo. ¡Se logró entrar! “Todo bien con mi boleto” Y esperar a que la suerte se repitiera en el segundo filtro.

Adentro, en la zona de Playa (cancha), los que tardaron en entrar quedaron cerca del escenario. Faltaban minutos para empezar y un concierto sold out tenía bastante espacio.

Las cervezas se venden a un costado de la cancha, porque todo es grabado para un documental de la gira. No hay cueritos ni palomitas, típicos del Azteca, que calmen la ansiedad con el retraso de más de una hora y el abridor, Uzielito Mix, prolonga su playlist.

Y entonces Dios lo permitió. Todo “El Verano sin ti” suena hasta el límite, “Moscow Mule”, “Efecto”, “Neverita”.

“Todo lo que tuvimos que pasar para estar aquí”, dijo Benito antes de “Safaera”, que más que una canción son como seis canciones, como cuando estás oyendo a un DJ combinar perfecto cada melodía para mantener enfiestados a quienes lo escuchan.

“Safaera” salió en 2020, el covid hizo que este éxito se viviera en la soledad de la cuarentena, con videos virales de papás reaccionando a las letras.

“Hoy se bebe, hoy se gasta, hoy se fuma como un rasta si Dios lo permite”.

Pues todo eso que tuvo que pasar para llegar a esa gira fue sobrevivir a la pandemia.

Pero para el puertorriqueño no hay luto, hay vida, hay pary. Y entonces cantó “Party”.

La presencia de los bailarines es una celebración de la diversidad. Hay personas trans, afros, mujeres con cuerpos no hegemónicos, hombres calvos, con canas. Se mueven vestidos con ropas estilo vaporwave para ilustrar el calor escenario y así prolongar el verano.

Benito es como esas personas que tienen la actitud de una persona que duerme bien, que disfruta lo que hace y sonríe, suficiente para animar a 87 mil personas por 120 minutos.

Pero como toda fiesta tiene su momento de ligue y romance, también suena “Yonaguni”. Y Yo perreo sola, que provocó tanto reclamos como celebraciones por usar un vestido ajustadísimo y simular unos implantes. Y Ojitos lindos, con Bomba Stereo en el escenario.

“Aprovechen hoy para decirle a la gente que la quieren”, dice Bad Bunny.

Uno de los bailarines le toma la palabra. Se hinca, saca una cajita y le declara un compromiso de amor eterno a otra bailarina y los dos lloran.bad bunny

Aparece también el orgullo nacional, con “Puerto Rico está bien cabrón”, del Apagón, una bandera de la isla caribeña destaca en el escenario y Benito Antonio Martínez Ocasio ironiza con que ahora todos quieren ser latinos.

También le gritan: “Bad Bunny, hermano, ya eres mexicano”, para responder al amor por la patria y le dan una playera de la selección.

En medio de las cuatro palmeras de plástico que combinan con la última luna llena del año, Sanbenito se sienta en una silla de playa con su hielera para hacer otro guiño a México, mientras suena “Querida”, de Juan Gabriel y él viste un saco de oro verde con rojo que recuerda al que usaba el Divo de Juárez.

***

El paisaje de sueño de una noche de verano en pleno diciembre se complementa con las pulseras con luz que usa cada asistente en la muñeca. Con eso, somos parte del escenario, pues nuestras muñecas iluminadas son las estrellas.

“Lo único que les puedo pedir es que disfruten, que conviertan este momento en un recuerdo especial. Gracias por estar aquí”, dice.

Y entonces aparece en el escenario una isla con una palmera iluminada de neón. Su equipo lo rodea y luego la estructura empieza a elevarse suspendida.

Mientras canta “La Canción” (que lanzó con J Balvin hace tres años), la palmera recorre primero la cancha y luego todo el escenario a la altura de los palcos. Todos pueden ver un poco más de cerca al puertorriqueño.

Sí, San Benito vuela.

***

El Estadio Azteca es la última parada de la gira del músico más escuchado del año y del rey de los top 5 de Spotify. La sede mexicana se ensucia por la trasnacional que engañó a personas en momentos de preventa, por verificadores que no daban explicaciones y por una arena que no estuvo a la altura del reguetonero.

La suerte jugó mal y ahora toca esperar a ver si Bad Bunny se pronuncia sobre estas estafas, las personas pueden ver al cantante como lo querían, y entonces sí: empezar 2023 bien cabrón.bad bunny

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