El mito de Pigmalión y Galatea se renueva con la puesta en escena en México de Tacones altos (Spike Heels, 1991), de la estadunidense Theresa Rebeck, con cuatro personajes que se enredan en el deseo.
La actriz y cantante argentina Camila Flamenco encarna a Guadalupe, una hermosa mujer a la que adopta el filósofo Andrés (Vladimir Chorny), intelectual con ínfulas de filántropo, a punto de casarse con Lidia (Ditmara Nader), quien le consigue trabajo en un despacho de abogados con su amigo Eduardo (David Villegas), un machista misógino y depredador sexual que sólo busca llevarla a la cama.
Tacones altos se estrenó el pasado 7 de marzo en el teatro La Capilla (Madrid 17, Coyoacán) y estará en la cartelera en funciones todos los sábados, a las 18 horas, hasta el 25 de abril próximo.

A lo largo de esta comedia, que rinde homenaje también a Bernard Shaw y su Pygmalion y al musical que esta obra inspiró para Broadway My Fair Lady (Alan Jay Lerner/Frederick Loewe) con su adaptación al cine de George Cukor que protagonizaron Audrey Hepburn y Rex Harrison, el dúo de Pigmalión y Galatea, del profesor Henry Higgins y Eliza Doolitle, se transforma en un cuarteto locuaz.
La puesta en escena de Otto Minera, quien recién cerró una nueva temporada en el teatro Helénico de su maravilloso montaje de la tragicomedia social El inspector llama a la puerta, de J. B. Priestley, saca lo mejor de sus protagonistas, actores y actrices jóvenes, pero con una larga trayectoria en el escenario.
Aunque el espectador puede prever el retruécano del final, la pieza de Rebeck se va ensamblando poco a poco a partir de las situaciones tradicómicas, a veces criminales como la amenaza de una violación, entre los cuatro personajes, gracias al manejo inteligente de la trama, la simpatía, el carisma y la belleza que desde el primer momento despliega el personaje de Camila Flamenco, en su versión guadalupeana.

La actriz y cantante es conocida en México por su personaje de Paula en la serie de Netflix El secreto de la familia Greco; en 2022 decidió incursionar en la música y sacó su primer sencillo: “Adónde”.
La puesta en escena de Minera se presenta como una comedia inteligente y provocadora que se adentra en los laberintos del amor, el poder y las contradicciones humanas, con humor agudo y personajes profundamente construidos donde las mujeres de Rebeck dejan de ser sólo presas del machismo voraz.
Tacones altos retrata las peripecias de las relaciones ambiguas entre los personajes, que lejos de simplificarse, se enredan cada vez más.
Tacones altos
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combina risa y reflexión
La historia gira en torno a Guadalupe, asistente en un despacho de abogados; Andrés, su vecino y profesor de filosofía; y Eduardo, jefe de ella y amigo de él. Entre rebeldía, control y dinámicas de poder, la tensión crece cuando aparece Lidia, prometida de uno y ex novia del otro, detonando una serie de situaciones tan absurdas como entrañables.

Para el productor y actor, David Villegas, uno de los principales desafíos de la obra ha sido evidenciar la complejidad emocional de los personajes:
“Evidenciar que a veces, a las personas, cuando estamos enredados románticamente, nos es difícil hacer sentido, y nuestro actuar parece ilógico. Creo que gran parte de la comedia de esta obra surge de ese enredo y aparente sin sentido de los personajes; de la misma forma que un acierto y atractivo de este texto es la profundidad de los personajes, que durante la trama y a través de las situaciones van cambiando y creciendo, evidenciando la diferencia entre lo aparente y lo real.”
La propuesta escénica acompaña esta mirada con una producción que privilegia la actuación y el desarrollo dramático.

“Los diseños y la producción también atienden al texto. La trama requiere la recreación de dos departamentos, similares, en el mismo edificio, uno arriba del otro; esta circunstancia de vecindad detona el desarrollo de la historia y propicia la comedia”, comenta Villegas.
El equipo creativo optó por una puesta en escena ligera en elementos, permitiendo que el ritmo, los diálogos y la evolución de los personajes ocupen el centro de la experiencia teatral.
Tacones altos combina risa y reflexión, y muestra que detrás de cada enredo amoroso hay una búsqueda profunda de identidad, verdad y coherencia emocional. Una historia que invita al público a reconocerse en lo absurdo, descubrir lo auténtico y aceptar que, en el amor, la lógica rara vez lleva tacones bajos.
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— Fusilerías (@fusilerias) March 20, 2026