París. Terminó el primero de septiembre la retrospectiva David Hockney: 25 en la fundación Louis Vuitton de París, enfocada en el trabajo de los últimos 25 años de este prolífico pintor, nacido en 1937, pero que abarcó más atrás,empezando por un retrato de su padre que hizo a los 16 años, en 1955. También estuvieron en exhibición sus famosas albercas californianas de los años sesenta (Bigger splash, 1967) o la no menos célebre Pearblossom highway, fabuloso collage de Polaroids, de 1986.
La exposición ha sido un hit, como era de esperarse, con casi un millón de visitantes (916 mil 559, para ser exactos), desde su apertura el 9 de abril, con una curaduría excelente para las400 obras repartidas en las once salas del grandioso edificio en forma de barco, concebido por el arquitecto Frank Gehry, cuyo retrato por Hockney es uno de los muchos que figuran en la exposición.

A los 88 años, Hockney es el artista inglés más famoso en el mundo, tanto como Picasso o Warhol, y lo ha sido así desde los años sesenta, cuando formaba parte del swinging Londony era un joven artista on the move, abierta y orgullosamente homosexual. Me explico su fama porque, en esta nueva época del arte “conceptual” y derivados, de rarezas de gente como Marina Abramovic, Maurizio Cattelan, Damien Hirst, et al, el arte de Hockney es accesible, comprensible, welcoming, como dicen en el Reino Unido. No es presuntuoso como el arte de Gabriel Orozco, ni dark como el del alemán Anselm Kiefer. Es el anti-Francis Bacon, el otro inglés que le puede competir en fama, pero él desde los confines del horror.
Hockney pinta sencillamente una experiencia humana que comparte con cualquiera, cuadros de su familia y amigos, en albercas de Los Ángeles o el sur de Francia; pinta interiorescon floreros y también paisajes en Normandía, donde sobrevivió a la pandemia, o en su West Yorkshire natal, lugares como valle de Garrowby, o el camino entre Sledmere y York, entre cottages y rolling hills

Otros maestros que gusta citar en su obra son Fra Angelico, Hogarth, Ingres, Picasso, Matisse… Lo veo a Hockney en sus últimos autorretratos, de 2021, 2022, como un hombre feliz y satisfecho. Un sencillo everyman de Yorkshire al que le gusta mucho pintar y no ha hecho otra cosa, día tras día, en todas las técnicas posibles, óleo y acrílico, grabado, dibujos, fotografía, videos y su personal invento, el arte en tableta iPad. Impresionan su ritmo y capacidad de trabajo: 400 obras en esta magna retrospectiva, la mayor de las muchas que se le han dedicado. ¡Están hasta sus escenografías de ópera! Probablemente sea esto el canto del cisne de un gran artista de nuestro tiempo, pero con el infatigable Hockney nunca se sabe. Desde su silla de ruedas, el señor sigue pintando.
Dmitry Kostyukov. David Hockney 25, Louis Vuitton Foundation, Paris, 2025 (for The New York Times) pic.twitter.com/zgCXjSi4Bi
— Nick Spence (@Nickfromupnorth) April 30, 2025
The Louis Vuitton Foundation designed by architect Franck Gerhy. pic.twitter.com/S96MluiGTd
— 𝑽𝒆𝒍𝒐𝒖𝒓𝒔 🖋️ (@Auteure_) September 8, 2025