Templo Mayor

Templo Mayor exhibe colección militar a 500 años de la caída de Tenochtitlan

El público podrá apreciar los diferentes armamentos y elementos militares con los que se enfrentaron los bandos mexica y español

El Museo del Templo Mayor estrenó este fin de semana la exposición temporal Tenochtitlan y Tlatelolco. A 500 años de su caída, como parte de los 500 años de la toma de México-Tenochtitlan.

Dentro del recorrido, el público podrá apreciar los diferentes armamentos y elementos militares con los que se enfrentaron los bandos mexica y español, y cómo se dio también un enfrentamiento naval a bordo de bergantines, por un lado, y canoas, por otro.

Con museografía de la arquitecta Bianca Moreno Alarcón, la exposición presenta 255 piezas, procedentes de las colecciones del Museo Nacional de Antropología, del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, del Museo Virreinal de Zinacantepec, del Museo de Sitio de Zultépec-Tecoaque, del Museo Regional de Tlaxcala, del Museo de Antropología del Estado de México, de la Zona Arqueológica de Tlatelolco y del Museo del Templo Mayor.

La apertura de la muestra, que se enmarca en las conmemoraciones de este 2021, declarado “Año de la Independencia y de la Grandeza de México”, fue presidida, en representación de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero,  por la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova; por el coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México, Eduardo Villegas Megías, así como por los directores generales del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Felipe Ávila Espinosa (INEHRM), y del INAH, Diego Prieto Hernández, y por la secretaria técnica de esta institución, Aída Castilleja González.

El titular del INAH, Diego Prieto, dijo que el estar presentes en el lugar donde sucedieron estos hechos históricos, el corazón de la capital mexicana, es permanecer en un espacio donde floreció una gran ciudad, un centro hegemónico, una cultura, una cosmovisión y una manera de vivir en el mundo: “El 13 de agosto no significó la consumación de la conquista, sino el inicio de su expansión”.

La directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, cocuradora de la exposición junto con el investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, y la arqueóloga Judith Alva Sánchez, explicó que esta enfatiza la manera en que Tenochtitlan y Tlatelolco, las ciudades gemelas, decidieron compartir un trágico y heroico final hace cinco siglos, a pesar de las rivalidades fratricidas que habían protagonizado en el pasado, y que terminaron en 1473 con la muerte del gobernante tlatelolca Moquíhuix, a manos de los tenochcas.

A partir de entonces, “Tlatelolco sufrió las implicaciones de la derrota, pasando a formar parte de la larga lista de pueblos sujetos a la Triple Alianza, en tanto que sus gobernadores fueron impuestos por Tenochtitlan. Nadie se imaginaría que unas décadas más adelante, un nieto del vencido Moquíhuix, el joven Cuauhtémoc, habría de dirigir la defensa de ambas ciudades”.

El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés arribó a Tenochtitlan con sus huestes compuestas por hombres europeos y cientos de indígenas que habían sido enemigos de los tenochcas, o bien, sufrían los altos y a veces inhumanos impuestos exigidos por la Triple Alianza. Año y medio después, el asedio a las ciudades gemelas desafiaba la bravura de los mexicas, quienes obligaron a los invasores a cambiar de táctica más de una vez. Finalmente, relató Patricia Ledesma, los tenochcas se refugiaron en Tlatelolco, la cual no cedió a las condiciones del capitán extremeño, sellando su ocaso al lado de su urbe hermana.

EL fundador del Proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos, la exposición tiene por objetivo mostrar las causales que provocaron la caída de ambas ciudades mexicas y desmitificar hechos de la conquista.

“La muestra inicia con la explicación de las causas psicológicas que prevalecieron en los grupos contendientes. Del lado mexica, se habla de los presagios o tetzáhuitl que no auguraban nada bueno para el pueblo, además de ello, la muerte de dos tlatoanis devastó sus ánimos: primero Moctezuma y luego Cuitláhuac; en tanto, en el bando español, conservaron a sus capitanes, desde Cortés, Alvarado y Sandoval, quienes vivieron hasta el final de la conquista”.

Asimismo, apunta que “las causas de salud también fueron importantes. La epidemia de viruela provocó mortandad en Tenochtitlan una vez sitiada, debido a que Cortés no permitía la llegada de bastimentos y los acueductos habían sido cortados, hecho que debilitó a la población y la hizo vulnerable”.

Los traductores

Un hecho relevante para el desarrollo de la conquista fue la incorporación a las tropas españolas del español-náufrago Jerónimo de Aguilar, quien hablaba maya. Luego, tras la batalla de Centla, Hernán Cortés recibiría como obsequio a la “Malinche”, una “mujer muy inteligente, preparada, que hablaba náhuatl, maya chontal y maya yucateco. Es justamente a través de ella y de Jerónimo de Aguilar que Cortés logró conocer diversos aspectos sobre los mexicas, y ya en Tlaxcala se enteró de detalles de su armamento y de las condiciones generales de la ciudad de Tenochtitlan”, explicó Eduardo Matos.

En la exposición, las personas visitantes podrán reflexionar sobre si la “Malinche” y los tlaxcaltecas fueron traidores o solo se defendían del avance del Imperio mexica y protegían a sus pueblos.

La arqueóloga Judith Alva Sánchez comentó que en el apartado alusivo a la batalla final habrá un video de apoyo, cuyo guion fue realizado por Carlos Javier González González y Patricia Ledesma Bouchan, el cual mostrará las estrategias que se planearon para sitiar la ciudad, “el objetivo es hacer notar la fuerte resistencia de la ciudad, muestra momentos en los que el ejército de Cortés avanza y se repliega”.

La exposición culmina con un audio narrado en maya, castellano y náhuatl, alusivo al momento en que Cuauhtémoc es capturado y se escucha el diálogo entre él y Cortés: “Toma ese puñal que tienes en el cinto y mátame luego con él” que, a decir de Eduardo Matos, es una mala interpretación porque lo que quiso decir el tlatoani era “toma ese puñal que tienes en el cinto y sacrifícame luego con él”.Templo Mayor

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