Willie Colón: adiós a México con sabor a salsa

El músico neoyorquino pagó una deuda con los mexicanos y, a sus 73 años, puso a bailar a medio Auditorio Nacional
El cantante neoyorquino se despidió de México. Foto: José Juan de Ávila
El cantante neoyorquino se despidió de México. Foto: José Juan de Ávila

Willie Colón estaba muy salsa. Después de una pandemia, un choque y sobrevivir dos veces a la covid-19, el músico neoyorquino pagó su deuda con los mexicanos y, a los 73 años, puso a bailar a medio Auditorio Nacional muy casi lleno; rindió homenaje a la difunta reina Tina Turner y encendió el aplausómetro político sobre varios presidentes americanos, en el que ganó de calle el local: AMLO.

Pero el salsero del Bronx, El Malo, advirtió que su médico le había prohibido ir a lugares de más de 4 mil metros de altura y que si en algún momento el público veía que se desaparecía, iba a tomar aire.

Desde el principio hasta el fin este concierto ya sonaba a despedida, al adiós de Willie Colón a México.

“Se me ha hecho difícil, vine cuatro días antes para climatizarme y de nada sirvió, voy a tener que quedarme un par de meses aquí. Ustedes saben que vamos a hacer lo mejor posible, pero si ven que me desaparezco unos minutos es para tomar oxígeno porque estoy asfixiado”, dijo, bromeando en serio, y desató enseguida un coro monumental que sólo repetía a toda voz una palabra: “Willie, Willie, Willie”.

Y desapareció en varias ocasiones, una muy larga en la que uno de los dos cantantes que le hacen los coros, el salsero colombiano Janio Coronado, se quedó a cargo de la orquesta para interpretar las canciones del artista neoyorquino, junto con su compatriota Willie Garcés, hasta que él regresó por fin.

“Como tenía esta deuda con ustedes, yo mejor me muero en la tarima, pero no podía fallarles”, decía.

El 20 de abril de 2021, ocho días antes de su cumpleaños 71 (nació en 1950 en Nueva York), Willie Colón sufrió un grave accidente automovilístico cuando viajaba con su esposa por Carolina del Norte, en los Outer Banks. Según el reporte médico, El rey del trombón tuvo “conmoción cerebral, laceraciones en el cuero cabelludo que requirieron 16 grapas, y fracturas en la vértebra cervical C1”.

Y el 3 de diciembre pasado dio positivo a covid; insinuó que era segunda vez. Aun así volvió a México.

Su concierto –que “ojalá no sea el último”, expresó cuando al cerrar se despedía caminando despacio acompañado por asistentes para después sentarse en silla de ruedas con mascarilla de óxigeno al dejar la escena– se había pospuesto en los dos últimos años seis veces, la anterior fecha estaba prevista para el 31 de agosto de 2022. Pero al fin el salsero volvió a encender ese “Idilio” con sus fanáticos del país.

“Muchas gracias, México. Después de tanto tiempo, por fin se volvió. Pero no sé si se hayan dado cuenta que desde ese tiempo hasta hoy que se dio este concierto me han caído los años encima como ladrillos. No fue mi culpa, ni la culpa de la prensa o del Auditorio, las cosas fueron así. Cuando firmé este contrato celebraba 50 años de estar cantando, pero vino el covid, además del choque por el que estuve en cama como cuatro meses y después me dio covid otra vez. Los medios y la gente decían: ‘Nos robaron la plata ¿por qué no haces conciertos?”, comentó en su primera intervención el cantante, trombonista y compositor con medio centenar de discos en su haber y 11 nominaciones al Grammy.

 

 

“La primera vez que vine a DF hace tiempo, yo estaba cincuentón y estos (sus músicos) eran un chorro de chamaquitos, de 20 y 30 años. Pero, hoy yo tengo 73 años, y el promedio de la orquesta es de 60. Johnny Pacheco tenía un grupo que se llamaba Johnny Pacheco y su Nuevo Tumbao. Este grupo es Willie Colón y los Viejos Tumbaos”, agregó, en medio de los aplausos y algarabía de los afortunados.

Un concierto que comenzó alrededor de las 20:40 horas, casi puntual, con “Barrunto” y “Te conozco”, que movieron un poco a algunas parejas a bailar en los pasillos del primer piso. Atrás de la orquesta de 11 músicos que han acompañado a Colón desde su separación de Héctor Lavoe y Rubén Blades, el neoyoquino rendía homenaje a la Ciudad de México con imágenes históricas proyectadas en pantallas. Más adelante, se mostraban fotografías de juventud de Willie Colón y de todos sus álbumes y éxitos.

Los clímax estaban cantados: “Gitana”, “Talento de televisión”, “Demasiado corazón”, “La murga”, poco importaba el orden, los fanáticos del músico ya los estaban esperando escuchar desde hace dos años, aunque quizás para algunos haya sido una decepción que Colón cantara un poco de “El gran varón”, para dar la vuelta, retirarse del escenario y dejar el paquete al otro salsero, Janio Coronado.

Y también dio su pésame al mundo de la música con “Gitana” por la muerte de la roquera Tina Turner.

“Queremos recordar y darle el pésame para la reina del rock & roll que murió esta mañana: Tina Turner, una artista que cuando yo era chamaquito rompió barreras en la música para las mujeres y comercial y racialmente, una mujer negra. Para ti, todo mi respeto y cariño, una grande que se nos fue”.

Con lentes oscuros y vestido de traje azul, Colón también reconoció su deuda con Héctor Lavoe, con quien trabajó de 1967 y 1974 en 9 álbumes de estudio, entre ellos los clásicos El Malo y The Hustler.

“Si no fuera por Héctor Juan Pérez Martínez, yo no estaría aquí. Vamos a dedicarle ‘Homenaje a Héctor Lavoe’”, expresó Willie Colón. Después vino “Periódico de ayer”, “El Todopoderoso”… en un popurrí en voz de Coronado y Garcés, con Willie ausente, pero todopoderoso en cuanto a su divina música.

 

 

Volvió al escenario entre gritos y aplausos de los alrededor de 10 mil asistentes y bromeó con que sería la última ocasión de Coronado y Garcés con él, porque “les dieron demasiados aplausos”. Pero era noche de aplausos. Y Colón entró al terreno político, en un país con campañas electorales adelantadas.

Tras una hora de concierto instó: “Vamos a hacer una encuesta: Un aplauso para (Joe) Biden (aplausos). Un aplauso para (Donald) Trump (abucheo unánime). Un aplauso para AMLO (aplausos y gritos para Andrés Manuel López Obrador). Un aplauso para (Nicolás) Maduro (rechifla y tímidos aplausos)… Esto que está pasando con la política, el covid, la guerra. ¿Qué piensan de Nayib Bukele? (chiflidos)”.

También lamentó que la gente no se despega del celular y recordó que su abuela, que lo crió, le decía “vuelve antes de las 8”, cuando él le avisaba que iba a salir. “No tenía que llamar, no tenía que estar mandando textos ni mensajes, llegaba y tranquilo. Hoy, la gente no puede tomar el elevador sin mirar el teléfono, la gente es adicta al teléfono, a la tecnología, y quién sabe pa’dónde nos va a llevar esto”, refirió, en antesala para interpretar “¿Oh, qué será?”, su tema sobre las cosas en que cree y no ha visto.

Antes de cantar “Talento de televisión”, contó que hace una semana ese éxito se volvió viral pese a que él lo escribió en 1995. “Increíble”. Y añadió la anécdota de que también la veracruzana Salma Hayek se puso a bailar de manera sensual “Idilio” en un video que subió a Instagram, con el que festejó haber llegado a 24 millones de seguidores en esa red social. “Dio una vuelta y el vestido se le descompuso un poquito”, en alusión a que la bata de la Satánica Pandemonium enseñó de más al movérsele al bailar.

“No tiene talento, pero es muy buena moza / Tiene buen cuerpo y es otra cosa. Muy poderosa en televisión. Tiene un trasero que causa sensación”, dice el estribillo de “Talento de televisión”, tema no apto para feministas ni cultoras de la cancelación, incluido en el álbum Tras la tormenta, con Blades.

En sus múltiples expresiones de agradecimiento a México, Willie Colón contó que en 1997 vivió en el país e incluso participó en una telenovela para la que compuso el tema “Demasiado corazón”. Lo cantó.

Entre porras, aplausos, gritos de amor, el salsero estaba ya despidiéndose de México. Cuando tocó el turno de “El gran varón”, apenas recitó la introducción: “En la sala de un hospital / a las 9:43 nació Simón. / Es el verano del ‘56. / El orgullo de don Andrés, por ser varón. Fue criado como los demás / Con mano dura, con severidad. / Cuando crezcas vas a estudiar / La misma vaina que tu papá / Óyelo bien / Tendrás que ser un gran varón”. Y él, El Malo del Bronx, se retiró del escenario.

La suerte estaba ya echada. Este poema en salsa terminó cantado por Janio Coronado, pero nadie protestó en el Auditorio. Del gallinero hasta las lunetas, todo era baile, trance, gracias a El gran varón.

Y gracias también al maravilloso e hipnótico solo del cuatro puertorriqueño durante esta canción sobre la homosexualidad, la identidad, la compasión y, en 1986, otra pandemia todavía vigente: el VIH/sida.

“Tengo una gran deuda con México. ¡Que viva México! Gracias por su paciencia, por esperar dos años. Espero que no sea la última vez. Ha llegado el momento”, exclamó Colón mientras cantaba su adiós.

Pero no iba a quedarse el concierto así nomás.

La audiencia exigía más música, más sangre, más salsa, más Willie. Entonces llegó “La murga”, esa canción que compuso con Héctor Lavoe que celebra el carnaval y a sus bandas de músicos, al Panamá de Rubén Blades.

Los aplausos estallaron de nuevo: Él volvía a despedirse con ese clásico: El Malo, El rey del trombón, uno de los grandes mandamases de la salsa (ya quedan pocos), simple y sencillamente Willie Colón.

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