miguel barberena

De viaje por Sri Lanka, de la A a la Z (Parte II)

De las letras K a la P, prosigo con un viaje alfabético, a manera de ‘collage’, por la «lágrima de la India», llamada así por su situación geográfica al sur del subcontinente asiático

De las letras K a la P, prosigo en esta segunda parte con un viaje alfabético, a manera de collage, por la isla de Sri Lanka, la antigua Ceilán, llamada, por su situación geográfica al sur del subcontinente asiático, “la lágrima de la India”.

K de Kandy. No podría faltar esta hermosa ciudad de un millón de habitantes en la zona central del país, a orillas de un lago, rodeada de montañas. Es otra de las sedes sagradas del budismo, pues ahí se encuentra el Templo del Diente (Sri Dalnada Maligawa), así llamado porque resguarda la más importante reliquia del budismo: un molar de Buda, que según la leyenda llegó a Sri Lanka proveniente de la India en 310 a.C. Un templo de vibración especial en su alrededor: los miles de peregrinos, bazares, bailarines, músicos, acróbatas y elefantes hacen de la visita a Kandy una experiencia inolvidable.

Vi también el Museo Internacional del Budismo, que exhibe la expansión de esta filosofía, que no religión, por todos los países de Asia.

De viaje por Sri Lanka de la A a la Z Segunda parte
K de Kandy, Templo del Diente de Buda. Foto: Miguel Barberena

L de loto. La flor sagrada de Sri Lanka, en general del budismo y el hinduismo. Ofrenda religiosa, símbolo cultural, emblema político, se ve a la flor de loto por todas partes, incluso el edificio más alto de la isla se llama Lotus Tower, de 360 metros de altura, y ofrece una panorámica espectacular de Colombo. “Pankaja” es su nombre de “loto” en el sánscrito original, que quiere decir “nacida del barro”. Hay docenas de variedades, siendo la más cotizada la siapat, el loto de “cien pétalos”. Su tallo subacuático es comestible y aquí se hace una sopa que no probé, pero, dicen, es rica en antioxidantes y antiinflamatorios.

De viaje por Sri Lanka de la A a la Z Segunda parte
Flor de loto. Foto: Miguel Barberena

M de Medicina. Decir medicina en Sri Lanka es decir “ayurveda”, el método milenario que busca equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu para prevenir enfermedades. Por suerte, no enfermé durante mi estancia, pero sí acudí a una pequeña clínica privada en Colombo para hacerme una especie de check up ayurvédico y alinear las tres doshas: el médico (o vaidya) interrogó, analizó pulso, lengua, ojos, piel y concluyó que el paciente no estaba bien del todo, una desintoxicación era necesaria, cambiar dieta y estilo de vida, empezar por un panchakarma, que es limpieza profunda mediante pranayama (respiración), limpiado de la lengua, yoga, masajes, dieta y plantas medicinales.

Me convenció el masaje ayurvédico, me sometí a dos durante mi recorrido, excelente el del spa en Trincomalee, con un baño de vapor incluido (te encierran en una especie de ataúd, solo la cabeza sobresale).

N de Nuwara Eliya. “Little England” le dicen a esta localidad en la parte central de la isla, a los pies de Pidurutalagala, la montaña más alta de la isla, porque los colonos británicos hicieron de ella su hot spot: aquí venían a jugar cricket, polo y golf.  Encontraban también, cuando el calor tropical los atosigaba, el clima fresco, nublado, lluvioso de su “pequeña Inglaterra”.

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De hecho, llovía el día de mi corta estancia en camino para visitar en el cercano pueblo de Ella las plantaciones de té, que aquí es una especialidad: otra de las tradiciones importadas por los ingleses. El punto para hacer la foto instagramable es el Puente de los Nueve Arcos, construido bajo supervisión británica en 1920, en un sitio de espectacular belleza natural entre las estaciones de tren de Ella y Demodara.

O de Ondaatje. Apellido de Michael Ondaatje, notable escritor canadiense, autor de El paciente inglés, premio Booker en 1992, nacido en Sri Lanka en 1943 en el seno de una familia de colonos holandeses, cuyo libro Running in the family (1982) fue lectura durante el viaje. Se trata de la memoria de su infancia y primera juventud en Sri Lanka, una novela en clave de realismo mágico.

Lo que “corre en la familia” de Ondaatje, y en general de los decadentes colonos anglo-holandeses en lo que entonces era Ceilán, es el alcoholismo, la locura, toda suerte de excentricidades. Leer esta saga familiar mientras pasaba por los mismos lugares sobre los que escribe Ondaatje (Nuwara Eliya, Kegalle, Negombo y Mount Lavinia) fue algo salido del realismo mágico, en efecto.

P del Pettah Market. El mercado central de Colombo, el gran bazar de la capital, un laberinto caótico en el que se comercia de todo, frutas y verduras, todo tipo de especies, ropa, electrodomésticos, joyería, lo que se te ocurra. Son varias cuadras llenas de gente, ruido, puestos de street food, tráfico de coches y tuk tuks, y en medio de todo ello, la bella mezquita roja de Jamil Ul-Alfar. Un ambiente especial en estas calles, se siente el pulso de la capital de Sri Lanka.

Un par de personas me comentó que Colombo no valía la pena, que nada más llegar, me fuera para otro lado, que era una ciudad chata y sin mayor interés. ¡Que pésimo consejo, qué bueno que no hice caso! Descubrí una ciudad excitante y llena de puntos de interés, como el Pettah Market.

De viaje por Sri Lanka de la A a la Z Segunda parte
Puente de nueve arcos, lugar: Ella. Foto: Miguel Barberena
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