Dos figuras clave del jazz latino, referentes obligados en el ámbito internacional, compartirán el escenario en Par de ases, un concierto-homenaje que se realizará en el salón Los Ángeles el próximo sábado 30 de mayo para celebrar el enorme legado de ambos músicos: el trompetista estadunidense de raíces mexicanas Luis Gasca y el pianista cubano Gabriel Hernández.
Dos “viejos amigos” que ahora se reencuentran gracias a la iniciativa de Andrea Cervantes, asistente de Gasca y productora de Par de ases, quien cuenta que la idea de organizar este evento le surgió de ver que sendos personajes -“dos titanes cuyas trayectorias han dejado una marca indeleble en la historia de la música global”, se lee en su comunicado- son prácticamente desconocidos para el gran público mexicano.
Y es que, como ocurre con muchos otros artistas, tanto Gasca como Hernández tienen más reconocimiento en el extranjero que en México, donde viven los dos músicos. En un intento por resarcir esta falta, es que se realizó este concierto que, comentó Cervantes, “será una auténtica fiesta de la música y la fraternidad”. Además, los acompañarán invitados especiales, que estarán encabezados por Rubén Albarrán con su banda de rockabilly Los K’comxtles y Leo Acosta y su orquesta.

Dos grandes de la música
Gasca -86 años, lentes oscuros y cabello erizado, totalmente blanco- luce en la conferencia de prensa con la vitalidad de un adolescente: va de un lado a otro, se toma fotos con sus admiradores, manda saludos en video, firma acetatos y cada que puede se escapa para chacotear con quien se le ponga enfrente. Incluso rectifica su nacionalidad, pues aunque nació en Houston, Texas, afirma que es “mexicano hasta las cachas”.
Además de músico, su otro gran talento es ser uno de los “mejores parlanchines” del gremio musical, de acuerdo con el periodista Germán Palomares, quien moderó la mesa donde se dieron pormenores del concierto. Durante el tiempo que duró la conferencia, quedó totalmente demostrado.
Lo dicho, el trompetista es un torbellino que ha contagiado su energía a las millones de personas que lo han visto tocar en los últimos 60 años, durante los cuales ha compartido el escenario con leyendas del rock, el jazz y la música chicana como Count Basie, Stan Kenton, Chet Baker, Janis Joplin, Ray Charles, Carlos Santana, Ramón “Mongo” Santamaría, Luis Alcaraz, Tito Puente y Van Morrison, por solo mencionar algunos de una lista realmente larga.
Ahora esa energía colmará cada rincón del salón Los Ángeles y en esta ocasión será más potente, porque el público también podrá sentir la vitalidad de Hernández cuando comience a tocar su piano.
Aunque ahora tiene una movilidad limitada, debido a un derrame cerebral que sufrió en 2024 y a un infarto, Hernández está lo suficientemente recuperado como para hacer sonar su instrumento como ha hecho en su larga trayectoria con Chucho Valdés y Buena Vista Social Club, o cuando ha compartido el escenario con celebridades como Chick Corea, Herbie Hancock, Ray Charles y Dizzy Gillespie.

“Otra energía, otro sonido”: Gasca
Entre sus muchas anécdotas, Gasca recordó sus inicios musicales, en la década de los 60, como trompetista solista en la orquesta de Dámaso Pérez Prado, a la que llegó gracias al músico Leo Acosta. Tenía apenas 20 años y solo cinco de tocar el instrumento. “A los 15 años yo no sabía tocar y cinco años después ya estaba con Pérez Prado. ¿Cómo pudo suceder eso? Me enfoqué en lograrlo. Antes era difícil porque no había libros, pero ahora hay todo: libros, videos, internet. No hay pretexto para no ser bueno en lo que haces”, comentó Gasca, quien fue uno de los grandes protagonistas del movimiento contracultural de San Francisco.
Con Pérez Prado -a quien rememoró como una persona “muy exigente”- logró dominar a tal grado su instrumento, que poco después fue invitado a colaborar en las big bands de Count Basie, Stan Kenton y Woody Herman. Posteriormente vendría uno de los momentos que recuerda con más cariño: su colaboración con su amiga Janis Joplin, con quien anduvo de gira alrededor de un año y que coronó en el festival de Woodstock.
Gasca ha declarado que como jazzista lo normal era tocar para 500 o mil personas, pero que en Woodstock eran 500 mil. “Era otra energía y otro sonido. Tocas, te vas y no conociste a nadie”.
Al final, prefirió alejarse del rock y seguir en el mundo del jazz, donde el compositor y arreglista veía un mundo más disciplinado y menos destructivo por las drogas y el alcohol. Él mismo reconoce que “perdió el rumbo” durante más de dos décadas.
Entre sus discos más celebrados como solista están The Little Giant (1969), For Those Who Chant (1972), Born to Love (1974) y Collage (1976). Y entre sus colaboraciones, cabe destacar Santana III (1971) y Caravanserai (1972), en los que Gasca le da el toque jazzístico que caracterizó a la banda de Santana en esta etapa.
Aunque con una fortaleza admirable, Gasca afirmó que este será uno de sus últimos conciertos porque “ya estoy tirando mucho aceite”, dijo el trompetista para luego explotar en una carcajada.

La música, algo sagrado
El concierto, además de su valor musical, tiene un trasfondo altruista, pues busca recaudar fondos para apoyar con los gastos médicos de Hernández.
En la conferencia, el pianista cubano relató los difíciles días que pasó en el hospital cuando tuvo el derrame cerebral y las preocupaciones que le provocaba pensar en cómo liquidaría la cuenta: 52 mil dólares. Justo cuando tenía que pagar, relata que un doctor se paró frente a él y le dijo: “Yo soy un fan tuyo, tengo todos tus discos. Y pienso que te has pasado toda la vida haciendo buena música, ahora me toca a mí hacer algo. Me apartó y firmó la cuenta. Era el director del hospital y un ángel lo que tenía delante. Llegué a casa y lo primero que hice fue sentarme al piano”.
Después vendría el infarto -“O sea, la muerte me quería llevar de todas formas”- y una lenta recuperación. Gracias a las terapias, comentó, “es que comencé a mover todos mis dedos y a poner mis primeros acordes. Es como enseñar nuevamente al cerebro a que haga lo que yo quiero. Entonces ahí voy, estoy muy agradecido y quiero vivir”.
Sobre “la gran fiesta” del sábado, dijo que “es una cosa única” compartir el escenario con los amigos. Dijo que no ha dormido en dos días por la emoción “porque para mí esto es algo sagrado”. Agregó: “El salón Los Ángeles es un museo de la música; por aquí han pasado las mejores bandas, músicos increíbles, verdaderos héroes. Vamos a estar aquí en este lugar lleno de historia para hacer más historia”.
Par de ases se llevará a cabo el sábado 30 de mayo a las 19:00 horas en el salón Los Ángeles (Calle Lerdo 206, colonia Guerrero, alcaldía Cuauhtémoc).
‘El último sueño de Diego y Frida’ podrá verse este sábado 30 de mayo en el @AuditorioMx desde la Metropolitan Opera House de Nueva York https://t.co/Me1FWX5yRJ
— Fusilerías (@fusilerias) May 29, 2026