El anuncio del Premio Nobel de Literatura tomó por sorpresa a Anne Carson (Toronto, 1950), quien, escoba en mano, se disponía a barrer la cocina en su casa de Islandia. Curioso episodio para una poeta que mira al pasado para entender el presente, que no lee contemporáneos porque cultiva lecturas de 500 años antes de Cristo y porque su diálogo lúdico con las letras tiene asiento en el mundo clásico.
Carson es poeta, ensayista, profesora de Clásicas y traductora. La Poetry Foundation recopila algunas citas sobre su obra, como la de Daphne Merkin en el New York Times Book Review, en el sentido de que “en el reducido círculo de quienes siguen la poesía contemporánea, ha dejado una huella imborrable, suscitando tanto envidia como admiración”.
A lo largo de su singular trayectoria editorial, señala la fundación, Carson ha cosechado elogios de la crítica y un amplio público lector. Además de sus numerosas y aclamadas traducciones de autores clásicos, como Safo y Eurípides, y su tríptico de la Orestíada (2009), ha publicado poemas, ensayos, libretos, crítica literaria y novelas en verso que a menudo trascienden los géneros.
“Conocida por su erudición suprema, su poesía también puede ser desgarradora y escribe con frecuencia sobre el amor, el deseo, la añoranza sexual y la desesperación. Entre las colecciones recientes de Carson se incluyen Nox (2010), Red Doc (2013) y Float (2016)”. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre ellos becas de la Fundación Guggenheim, la Fundación MacArthur y la Academia Americana en Berlín. También ha sido galardonada con los premios Lannan, Pushcart y Griffin, así como el Príncipe de Asturias y en México el Manuel Acuña.
Carson y la mezcla de géneros
El poeta y editor del Periódico de Poesía de la UNAM, Hernán Bravo Varela, dice que la literatura de la poeta canadiense muestra que los géneros pueden mezclarse, que el pensamiento puede alimentar la emoción, que una experiencia personal puede convertirse en una pregunta universal y que los clásicos todavía tienen algo que decirnos.
“Pero, sobre todo, recuerda que leer y escribir son formas de establecer un diálogo permanente entre tiempos distintos. En Carson es libre, inquieto, lúdico y profundamente humano”, enfatiza el autor en una entrevista para el portal de la Universidad Nacional, en la que señala que la escritura de la premiada se mueve constantemente entre lo clásico y lo contemporáneo, entre la experiencia personal y la tradición literaria.
Uno de sus rasgos fundamentales, dice, es su resistencia a las categorías tradicionales de la literatura. En su trabajo, las fronteras entre poesía, ensayo, relato, autobiografía, traducción, teatro u ópera dejan de funcionar como límites rígidos. “No se conforma con escribir dentro de un género establecido, sino que amplía las posibilidades de aquello que puede ser una obra literaria. Los géneros se mezclan, intercambian recursos y terminan formando estructuras nuevas”, plantea.
Esta libertad también modifica la manera en que el lector se aproxima a sus textos. Un libro puede partir de una experiencia autobiográfica, incorporar una reflexión intelectual, recurrir a la traducción y terminar adoptando una forma poética, dice Bravo Varela.
Carson mantiene una relación permanente con la literatura clásica, particularmente con la tradición grecolatina, y su apuesta consiste en hacer que los clásicos vuelvan a hablar. Safo, Catulo, Homero o Tucídides aparecen en su escritura como interlocutores de problemas que siguen formando parte de la experiencia humana actual. El amor, el deseo, la pérdida, la muerte, la memoria o la separación no pertenecen exclusivamente a una época.
Para Bravo Varela, hacer de lo clásico una presencia cotidiana sin quitarle su complejidad ni convertirlo en una lección escolar, esa es una de las grandes aportaciones. “Leerla significa recordar que la literatura nunca ocurre completamente en el presente. Debajo de nuestra propia voz existen otras voces, muchas de ellas provenientes de autores que escribieron hace cientos o miles de años.
“Otro elemento central es la relación entre pensamiento y emoción. En Carson, la reflexión intelectual no aparece como algo opuesto a la experiencia emocional, sino como una manera de profundizar en ella.”
Su conocimiento de la literatura, la traducción y las lenguas clásicas le permite tomar una emoción personal y conducirla hacia otros territorios. El resultado no es una escritura fría o distante; por el contrario, el pensamiento se convierte en una vía para explorar con mayor profundidad aquello que duele, que se recuerda o que se desea, sostuvo.
«You wake up and you’re 70. Looking ahead, you see a black doorway. You begin to notice the black doorway is always there, at the edge, whether you look at it or not.”
During an interview with Louisana Channel, 2026 literature laureate Anne Carson reflected on ageing, death and the meaning of life.
Earlier today Carson was awarded this year’s Nobel Prize in Literature “for her bold and inventive oeuvre that, in playful dialogue with the classical tradition, has created new forms for contemporary literature.”
Get to know our new literature laureate: https://t.co/yLqV11jBy7
— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 8, 2026


