La editorial Almadía suspendió toda presentación de la novela premiada Donde el agua trabaja, del peruano David Silva Rojas, por la controversia generada a raíz de un mensaje por X en el que se daba cuenta de que la obra salió creada 100 por ciento por inteligencia artificial después de someterla al detector Pangram 4.0.
La obra resultó ganadora del primer Premio de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, con un jurado en el que figuraron Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, concurso dotado con 20 mil euros, la publicación del título en América Latina y España, además de una gira de presentaciones que ya había comenzado en ciudades como Medellín, Bogotá, Buenos Aires, pero ya no alcanzó las programadas en Madrid, Barcelona y Sevilla.
“Publicar un libro supone una relación de confianza entre quien escribe, quien edita y quien lee. Esa confianza es la base sobre la que se sostiene Almadía y, por lo tanto, también es nuestro trabajo velar por los compromisos que la hacen posible. Hemos recibido comentarios que sugieren el posible uso de inteligencia artificial generativa en la escritura de la novela ganadora. Esta situación nos genera desconcierto y abre preguntas que nos planteamos con seriedad”, publicó la editorial.

Almadía prohibió la IA
Desde la apertura de la convocatoria, expuso Almadía, las bases y el protocolo del premio establecieron la prohibición del uso de inteligencia artificial en la escritura de las obras. Además de firmar y declarar en el contrato que no utilizó estas herramientas, agregó, el autor también lo aseguró en persona, “por lo que no hay elementos para desconfiar de la palabra” de Silva Rojas, un autor formado en Japón.
Frente al escándalo, el sello consideró necesario realizar “una revisión detallada, sin anticipar conclusiones y con el cuidado que requiere una valoración que pueda afectar a una obra y a su autor”, por lo que suspendió todas las actividades relacionadas con la presentación del libro y dedicará a esta revisión el tiempo y la atención necesarios.
De confirmarse, será el primer caso relevante de literatura en español y casi paralelo al escándalo en Francia, donde un autor best seller, favorito para ganar el Premio Goncourt, cayó en la misma sospecha a partir de la plataforma Pangram con su novela Era eso o morir, lo que derivó en una revisión más detallada dejando al descubierto que el haitiano canadiense Thélyson Orélien era, además, un plagiario consuetudinario desde hace más de una década.

Caso Almadía y redes
El caso de Almadía desató una tormenta en las redes sociales, donde varios autores, detractores de Pangram, quisieron desvirtuar los señalamientos metiendo sus propias obras en versiones gratuitas de la plataforma en las que se arrojaban diversos porcentajes de uso de inteligencia artificial para libros escritos muchos años atrás, con el fin de desmontar la falibilidad de esa tecnología.
Otros autores consideran que es momento de entrar al debate sobre la inteligencia artificial en la creación de literatura, porque esto es apenas el comienzo de un tema que puede ser el de mayor relevancia en la industria editorial en adelante, porque la tecnología, al final de cuenta, sigue su paso a toda velocidad.
O sea que Mary Shelley (en 1818) publicó anónimamente Frankenstein porque no quería confesar que la IA escribió el 70% de la novela.
— AlmaDeliaMC (@AlmaDeliaMC) October 23, 2026