Sí, Def Leppard. Ahí estaban con las cabelleras y los rostros exhibiendo el paso del tiempo, pero mostrando que el reloj ha hecho de estos músicos una leyenda de hard rock. El Leopardo Sordo reunió de nuevo en el Domo de Cobre a más de 20 mil personas con un solo lenguaje: la música.
En el lejano 1993 el Palacio de los Deportes (entonces “de los rebotes”) recibió por primera vez a la banda, una que los melómanos jamás pensaron escuchar en vivo, pero aquí cerró su gira mundial Adrenalize. Desde entonces, Joe Elliott (voz), Phil Collen (guitarra), Rick Savage (bajo), Vivian Campbell (guitarra) y el gran Rick Allen (batería) han regresado cuatro veces más, la más reciente el lunes 19 de octubre.

“Rejoice” fue la pieza inaugural y con ello se escucharon los primeros alaridos del respetable, en el que se encontraban por lo menos tres generaciones. “Animal”, de las más coreadas, fue la antesala para “Let’s Get Rocked”, que puso el brazo izquierdo de cada uno de la concurrencia para que, al unísono, lo movieran de atrás hacia adelante.
Una sorpresa para sus fans llegó con su versión de “Personal Jesus”, con escenografía que es probable que los integrantes de Depeche Mode envidiarían, con una virgen de fondo. “Bringin’on the Heartbreak”, “Switch 625” y “Just Like ‘73” mantuvieron a los espectadores en el túnel del tiempo de la banda y después los lanzó para recibir la explosiva “Rocket”. “Rock On” (David Essex) y “White Lightning” le pusieron la mesa a “Slang”, que tuvo como interludio “Get Up Off That Thing”, de James Brown, y “Fame”, de David Bowie.
“Promises”, con una intro a capella de Elliott, así como “Armageddon It”, lograron que los siervos pidieran más y Leppard les obsequió “Love Bites”, “Rock of Ages” y “Photograph”, ahí, humildemente. El cantante reconoció a sus seguidores que siempre se entregan y se dijo feliz de su quinta ocasión en tierra azteca, dando las gracias por una noche en la que se la pasó “muy bien”.

Def Leppard y más Def Leppard

Pero ya no había opción, la gente quería más, y los ingleses retornaron al escenario para que Ellott se rifara con “Two Steps Behind” en versión acústica y, como no se podían ir definitivamente sin una de sus rolotas, llegó “Hysteria” con una entrada muy de 1987, pero con base en su versión de 1993. Llegó el final y “Pour Some Sugar On Me” puso ese punto.
El tiempo puede pasar, pero aquellos que pudieron verlo hace 33 años saben que para Def Leppard no se detienen talento ni magia de convertir notas musicales del pautado en rolas que trascienden en la historia del rock.
Nothing beats the feeling of singing along with 20,000 friends.
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🎥 Ryan Sebastyan https://t.co/d652FjpeHp— Def Leppard (@DefLeppard) October 20, 2026