La obra ensayística y narrativa del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025, el franco-libanés Amin Maalouf, goza de reconocimiento en todo el mundo, pero menos difundidas han sido sus colaboraciones como libretista de la compositora finlandesa Kaija Saariaho de tres óperas y un oratorio.
La mancuerna Maalouf (1949) y Saariaho (1952-2023) dio a luz a tres óperas y un oratorio de 2000 a 2010: L’Amour de Loin (2000), Adriana Mater (2006), La Passion de Simone (2006) y Émilie (2010), todas ellas con mujeres como protagonistas; salvo en el caso de la segunda, todas personajes históricos:
Clémence, condesa de Trípoli, la musa del trovador Jauffré Rudel; una mujer violada en los Balcanes; la filósofa Simone Weil y Émilie, marquesa de Châtelet, matemática, física y amante de Voltaire. Ellas.
La primera ópera de la dupla Saariaho-Maaloof pudo incluso verse en México en sendas versiones: primero, en transmisión en vivo al Auditorio Nacional desde la Metropolitan Opera House de Nueva York, el sábado 10 de diciembre de 2016, en producción de Robert Lepage, con Susanna Phillips, (Clémence); Eric Owens (Jaufré) y Tamara Mumford (Peregrino), bajo la batuta de Susana Mälkki.
Después, la Compañía Nacional de Ópera estrenó en el Palacio de Bellas Artes la puesta en escena mexicana de Mauricio García Lozano, el domingo 31 de marzo de 2019, con la polaca Agnieszka Sławińska, el finlandés Jaako Kortekangas y Carla López-Speziale, con José Areán en la batuta.
Y Alianza tradujo al español El amor de lejos y Adriana Mater de los originales en francés en Grasset.
El director de escena García Lozano vio L’amour de loin en su estreno en Salzburgo en agosto de 2000 y, 6 años después, en abril de 2006, asistió a la premiere de Adriana Mater, en la Opéra Bastille de París, con Kaija Saariaho de vecina y participando de la música, ambas producciones de Peter Sellars.
García Lozano, quien recién en octubre llevó a escena en el Palacio de Bellas Artes y en el teatro Juárez de Guanajuato, para el Cervantino, la Elektra, de Richard Strauss, y ahora está montando Carmen, de George Bizet, en el Bicentenario de León, comparte su fascinación por las óperas de Saariaho-Maalouf.
“L’amour de loin me fascinó. Y de las cosas que más me atrajeron está lo que propone Maalouf y que se diferencia mucho de gran parte de los libretos: una combinación de poesía y de filosofía, que cantan el Peregrino, Joffré Rudel y Clémence. Hay una suerte de sabiduría profunda, pero muy dinámica.
“Es decir: hay una historia que contar, evidentemente; la fábula es muy clara en términos de acción, pero cada palabra que dicen, cada reflexión que hacen, toca al mismo tiempo lo que el personaje necesita en relación a la acción, pero también un universo profundo, introspectivo, que se manifiesta de manera muy bella, poética, en términos literarios”, expone en entrevista sobre el libreto García Lozano.
La ópera en cinco actos está inspirada en el poema La vida breve, del trovador del siglo XII Jaufré Rudel, a quien ya el mexicano Ricardo Castro también compuso una ópera en francés, La leyenda de Rudel (1906), que justo se estará presentando en el Palacio de Bellas Artes, del 7 al 11 de diciembre.
Cuenta la historia del amor idealizado entre Jaufré Rudel y Clémence, la Condesa de Trípoli, que se gesta a través de mensajes que lleva de un lado al otro del mar entre ellos el personaje del Peregrino.
“Es una combinación ganadora para la ópera, porque el libreto propone acción, no es nada más reflexivo, ni sólo poético; contiene filosofía, una reflexión profunda y belleza poetíca singularísima. Estamos ante uno de los libretos más hermosos jamás escritos, porque combina esas tres cosas.
“A veces tienes un libreto muy bonito pero donde no pasa nada; o muy profundo en reflexiones, pero no necesariamente está lindamente escrito ni contiene acción. Y luego tienes la mayoría en los que pasan muchas cosas, pero que tanto las palabras como las reflexiones no son necesariamente tan importantes. Aquí las tres partes de un buen libreto están equilibradas, como en pocos”, dice el director.
Sobre la combinación entre el texto de Maalouf y la música de Saariaho en L’amour de loin, García Lozano subraya que la virtud de una buena ópera es que efectivamente la palabra y la música vayan de la mano; que la música esté ligada a la palabra y a la acción de lo que el libreto le está proponiendo.
“En el caso de L’amour de loin me parece que hay un paso adelante: hay una textura musical muy concreta en la literatura de Maalouf, en las palabras de ese francés extraordinario que tiene Amin Maalouf; y hay un tejido muy íntimo entre lo que hace Kaija Saariaho en la orquesta con el viaje melódico y vocal que se teje, que se imbrica, a las palabras de Maalouf. Y lo que es muy bonito es que la musicalidad del texto de Maalouf y la evidente de Saariaho siempre están en función del teatro, y eso es importante resaltarlo, porque no son solamente canciones o palabras bonitas para escuchar..
“Están pasando cosas y cosas muy emocionantes. Hay un viaje literal, un viaje de un punto a otro, tanto exterior como interior en los tres personajes, que se manifiesta de manera muy progresiva y muy clara en esta ópera. Y en ese sentido hay algo de la complicidad entre Saariaho y Maalouf que se manifiesta de manera muy lograda en este título. Yo diría que es un clásico contemporáneo de gran altura”, añade.
Y también subraya la universalidad y la atemporalidad de esta ópera gracias a su música y su libreto.
“Las cosas más hermosas de este libreto de Maalouf es que está hablando de nosotros hoy”, sostiene.
El compositor Diego Adrián Jiménez Villagrana, que recién estrenó en Bellas Artes la versión orquestal de su serie de canciones Sed de mar, inspirada en la obra homónima de Esther Seligson de 1986, conoce la obra de Saariaho y ahora estudia también en Londres sus óperas y los libretos de Maalouf.
Recuerda que la colaboración entre Saariaho y Maalouf duró muchos años y apunta que una obra de pequeño formato de la finladesa, Quatre Instants, derivó en la ópera Émilie con el intelectual libanés.
“Émilie tuvo un primer acercamiento con Quatre Instants también con Maalouf, porque es un ciclo de canciones para soprano y piano, que se escribió a principios de la década del 2000”, dice el compositor.
Lamenta que es casi imposible encontrar videos de las puestas en escena de las óperas de Saariaho, salvo de la que se hizo más popular, L’amour de loin, qué él pudo ver en Bellas Artes en vivo en 2019.
“De Adriana Mater, La Passion de Simone y Émilie los videos de producciones escenificadas sinceramente los he buscado por todas partes y no los encuentro. Sin embargo, de Adriana Mater sí salió un disco en agosto de 2024. Se puede escuchar la música, pero no hay forma de ver la puesta en escena”, comenta Jiménez Villagrana sobre la grabación de la Sinfónica de San Francisco, dirigida por Esa-Pekka Salonen, de la Deutsche Grammophon, que ganó un Grammy a Mejor Grabación de Ópera.
De Émilie ha encontrado fragmentos y de La Passion de Simone menciona que también hay una grabación de la Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa, igual con Esa-Pekka Salonen en la batuta, con la soprano Dawn Upshaw, quien justo también interpretó a Clémence, la Condesa de Trípoli, en la premier mundial en 2000 de L’amour de loin
Subraya el balance entre compositora y libretista en las tres óperas y el oratorio de Saariaho-Maalouf.
“Pareciera que con Verdi y, sobre todo con Wagner, se desproporcionó la relación entre libretista y compositor, ése se vuelve la persona central de la ópera. Siempre recordamos a los compositores y no a los libretistas. Pero la relación no siempre fue así, en las primeras óperas, en el Orfeo, de Monteverdi, por ejemplo, el peso primordial recae sobre el escrito. Pero aparecieron figuras como Verdi y Wagner, que son el punto de inflexión en que la balanza se inclina hacia el lado del compositor”, expone.
Y en el caso de los libretos de Maalouf, Jiménez Villagrana destaca cómo abre los espacios a la música.
El escritor y sociólogo jalisciense Carlos Martínez Assad, que participó en la FIL de Guadalajara el pasado domingo 30 de noviembre, en el conversatorio Amigos de Maalouf, con Xavi Ayén, Elena Martínez y Alain Mabanckou, también ha escrito sobre las óperas Saariaho-Maaoouf.
En la columna titulada “El arte de contar la historia con música de Kaija Saariaho” que publicó en el portal Voces Nacionales del 14 de junio de 2023, días después de la muerte de la compositora, el 2 de aquel mes, el catedrático universitario habló de la colaboración operística de Maalouf con la finlandesa.
“…la pluma de Maalouf extiende la historia que ha contado en sus novelas a sus libretos operísticos, expuestas desde adentro respetando sus rasgos culturales. De tal manera que el escritor libanés ha mantenido su incansable labor amasando leyendas y relatos, con los recursos musicales de Saariaho…”.
Y recuerda entre sus primeros trabajos, en 2002, después de L’amour de loin, fue Quattre instants.
“La pareja de artistas, una europea y el otro con su corazón enraizado en Líbano, emprendió otro proyecto al convertir en música el poema Cuatro instantes (2002), una bella composición donde es el amor el motivo que prevalece: ‘Nuestros labios se frotan / Nuestros dedos se entrelazan / Nuestros cuerpos se descubren / Pero yo cierro los ojos / Para soñar contigo…’”
Y aborda la segunda ópera escrita por el premio FIL 2025 y la compositora finlandesa, Adriana Mater.
“Más actual y acaso demasiado realista es Adriana Mater (2006), ya en nuestro tiempo de denuncia del sufrimiento de las mujeres y de la venganza que pueden ejercer; se trata del drama de una mujer violada en una de las guerras como las que asolan al mundo y que desgraciadamente enfrentan el propio país del autor, Siria, Yemen y Afganistán…”.
Escribe Martínez Assad: “El narrador no aceptó ya el silencio de sus libros poblados de palabras con personajes vivos, pero con la compositora adquieren más vida a través de la música y los podemos escuchar en francés, aunque imaginamos otras lenguas como las hablan quienes habitan las historias de sus novelas.
“Demuestra así su cosmopolitismo y su insaciable sed de saber y conocer todo lo que enriquezca su propuesta cultural como libanés cristiano, como árabe que convivió con la cultura islámica, influido por el protestantismo de una educación en inglés, que escribe en francés, una lengua diferente a la del país de su nacimiento y que vive en Francia, histórica y afectivamente muy cerca de Líbano.
«Con Adriana Mater los autores se unieron para contar una historia feminista en una descarnada escritura para un relato diferente de la pluma de Maalouf y a lo que suele cantarse en una ópera. Sin contemplaciones ni palabras amables, se vincula a la literatura de otro creador que carga en su obra teatral el estigma del exiliado…”.
“La literatura es más indispensable que nunca”: Amin Maalouf
En la inauguración de la FIL, Amin Maalouf, premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025, destacó el papel de la lectura para enfrentar los desafíos actuales. 📖
Consulta el comunicado: https://t.co/TrA8IZMvIF pic.twitter.com/mGAhdQ86Tr
— FIL Guadalajara (@FILGuadalajara) November 30, 2025
La pluma de Maalouf extiende la historia que ha contado en sus novelas
El director Mauricio García Lozano vio Adriana Mater en su estreno en París y a Saariaho, y a partir de esta ópera y L’amour de loin, también habla sobre la visión de las mujeres en los libretos de Maalouf.
Tiene un recuerdo muy vivo, porque le tocó arriba, al ladito de Kaija Saariaho, que estaba en la consola de audio mandando sus cintas magnéticas y mezclando en vivo el espectáculo. Refiere que estaba muy emocionado porque estaba yo al lado de la compositora, que a la vez estaba participando de la función, gracias a que ella mezcla música electrónica y siempre hay una cosa electroacústica y lanza pistas.
“Tanto Adriana como Clémence en L’amour de loin, por motivos muy diferentes, están vistas con una óptica de muchísima compasión y empatía. Hay una visión de Maalouf y, obviamente, de Saariaho, quizás por una identificación génerica o quizás por los personajes del escritor, de una comprensión al viaje mudable y complejo de la figura femenina. Una de las cosas más conmovedoras de L’amour de loin es la necesidad que tiene la mujer de ser vista, Clémence, que está solamente vista a través de la mirada de una persona que está tan lejos, pero de quien le traen noticias, pero que estas noticias la vitalizan, la hacen sentirse pertinente, viva, mirada.
“Y este punto de partida, en el caso de Clémence, que finalmente se desarrolla y termina mal, con ella recibiendo prácticamente al cadáver de su ilusión amorosa, para verlo morir en sus brazos y darle un sentido espiritual muy alto, entender que ese amor trasciende incluso la materia. Es una visión muy profunda y muy elevada de la condición especialísima y específica de lo que es una mujer.
«No estoy seguro que ese viaje, esa progresión, la pudiera vivir un hombre, hay una particularidad en la sutileza y sobre todo en la complejidad de lo que vive Clémence, que Maalouf y Saariaho entienden profundamente, lo cual hace que el final de la música sea de las escenas más conmovedoras jamás escritas para la ópera en cualquier momento de la historia”, concluye el director de escena y maestro.



