Cineteca repasa distintas etapas de Leonardo Favio

Leonardo Favio en cuatro filmes

La Cineteca reúne títulos de distintas etapas de la trayectoria del cineasta, permitiendo apreciar la evolución de su lenguaje cinematográfico

La Cineteca Nacional dedica una retrospectiva al realizador Leonardo Favio (1938-2012), artista multidisciplinario referente del cine argentino por su sensibilidad estética, profundidad humana y compromiso con las realidades sociales de su tiempo.

El cine de Leonardo Favio, caracterizado por una singular combinación de lirismo visual, sensibilidad sonora y narración popular, construyó un universo profundamente humano en el que convergen la ternura, la marginalidad, los afectos y las contradicciones de la experiencia social.

Influenciado por el neorrealismo italiano y por las expresiones culturales populares y rurales de Argentina, Favio forjó una mirada cinematográfica propia, centrada en personajes vulnerables cuyos destinos se ven atravesados por el azar, la desigualdad y las complejidades de su entorno.Cineteca repasa distintas etapas de Leonardo Favio

A través de una propuesta formal basada en el uso expresivo de los primeros planos, los contrastes lumínicos, los ritmos pausados y una notable integración de la música y el silencio, el cineasta construyó una obra de gran potencia emocional y profunda resonancia poética.

Coordinado por la periodista, editora y escritora Silvina Pachelo, y con apoyo del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal argentino, este ciclo reúne cuatro títulos representativos de distintas etapas de la trayectoria del cineasta, permitiendo apreciar la evolución de su lenguaje cinematográfico y las constantes temáticas que traspasan su filmografía.

La muestra cinematográfica inicia con Crónica de un niño solo (1964), su primer largometraje de ficción y una de las obras fundamentales del cine argentino, que aborda con sensibilidad y realismo las experiencias de abandono, violencia y exclusión que enfrentan las infancias institucionalizadas.Cineteca repasa distintas etapas de Leonardo Favio

La programación continúa con Nazareno Cruz y el lobo (1975), una de las películas más emblemáticas y populares de Favio, que reinterpreta desde una dimensión fantástica, religiosa y rural una de las leyendas más arraigadas de la tradición argentina.

También forma parte del ciclo Soñar, soñar (1976), relato sobre la amistad, las aspiraciones compartidas y la persistencia de los sueños frente a la adversidad, considerado uno de los trabajos más entrañables de su filmografía.

Finalmente, se exhibirá Gatica, el mono (1993), retrato intenso y conmovedor del célebre boxeador José María Gatica, a través del cual Favio reflexiona sobre la fama, la idolatría popular y las tensiones sociales de la Argentina del siglo XX.Cineteca repasa distintas etapas de Leonardo Favio

Leonardo Favio, exponente de la balada romántica

La guitarra fue su compañera desde niño, y para aprender a tocarla intercambiaba clases por trabajo. Cantaba en reuniones familiares, entre amigos. Su debut como cantante fue en el programa La botica del ángel

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. A fines de los años 60, la industria de la música estaba en auge con Sandro, El club del clan y Palito Ortega. Pero Favio no se parecía a ninguno de ellos. Su estilo estaba ligado a la canción francesa de Charles Aznavour y su aura existencialista logró vender 45 mil discos por día.

El éxito de sus canciones provocó que se sumara a la moda de las películas protagonizadas por cantantes: Fuiste mía un verano (Eduardo Calcagno, 1969), en la que interpreta, junto a Susana Giménez, la vida de un joven artista desde su infancia hasta su triunfo, y Simplemente una rosa (Emilio Vieyra, 1971), acompañado por Erika Wallner y Ricardo Bauleo.

Tanto como cantante y compositor fue uno de los precursores de la balada romántica latinoamericana. Su primer sencillo “Quiero la libertad”, no tuvo el éxito esperado. Posteriormente grabó “Fuiste mía un verano” y “O quizás simplemente le regale una rosa”; cortes de su primer álbum, Fuiste mía un verano (1968).

Entre sus canciones más populares se recuerdan también “Ding dong estas cosas del amor” (Con Carola, su mujer), “Ella ya me olvidó”, “Quiero aprender de memoria”, “Mi tristeza es mía y nada más”, “Para saber cómo es la soledad” (de Luis Alberto Spinetta), “Mi amante niña mi compañera”, “Ni el clavel ni la rosa”, “La foto de carnet”, “No juegues más”, “Chiquillada” (de José Carbajal) y “La cita”.

Su carrera musical fue breve pero recordada a lo largo de los años. En pleno éxito y luego de grabar su segundo álbum, Leonardo Favio dejó los escenarios para continuar con su carrera en el cine, su mayor interés.

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