Descubren dos lápidas toltecas con grabados en Tula

Descubren dos lápidas toltecas con grabados en ruinas de Tula

Arqueólogos también han recuperado los restos de seis infantes colocados como ofrenda en un mismo momento. además de objetos cerámicos, líticos y malacológicos

Investigadores del INAH hallaron los restos de un edificio, el cual habría ocupado 40 por 80 metros de superficie, cuyo decorado incluía representaciones de chalchihuites (cuentas de piedra verde asociadas con el poder y la riqueza), y dos lápidas que habrían sido desprendidas de la Pirámide B, hogar de los icónicos atlantes de la Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo.

Con lo que se asegura que hace casi un milenio, en el siglo XII, la ciudad de Tollan Xicocotitlan estaba lejos de su época de esplendor –ocurrida entre los años 900 y 1100 d.C.–, no obstante, alrededor de esta se asentaron numerosos grupos que, mediante su arquitectura, enseres cotidianos, prácticas rituales e, incluso, sus cuerpos, buscaban mostrarse como herederos de aquella grandeza menguante.

La llamada Estructura II fue localizada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que, desde mayo de 2026, ejecutan el salvamento arqueológico que acompaña a la construcción de una planta de tratamiento de aguas en la colonia 16 de Enero, en el municipio de Tula de Allende.

La certeza sobre el origen del par de relieves se basa en su iconografía: en uno, aparece la representación del dios Tlahuizcalpantecuhtli –advocación de Quetzalcóatl–; y en el otro, la de un felino, misma que también decora la Pirámide B.

Para el arqueólogo titular del proyecto de salvamento, Luis Gamboa Cabezas, este contexto es evidencia de un caso de autolegitimación. “En una época en la que el área nuclear de Tula quizá ya no era tan sagrada, las personas de la periferia vinieron al palacio y tomaron los símbolos necesarios para poder decirse y sentirse toltecas”.

Descubren dos lápidas toltecas con grabados en Tula
Foto: Gerardo Peña

Además, la lápida del felino completa un rompecabezas añejo, pues cuando el arqueólogo Jorge R. Acosta (1904-1975) exploró la Pirámide B o Templo de Tlahuizcalpantecuhtli, a mediados del siglo XX, consignó un decorado de coyotes y felinos que avanzan de derecha a izquierda, en el flanco este del monumento, pero al oeste no encontró ninguno; de modo que la ahora descubierta permite aclarar, dada su representación de izquierda a derecha, que la procesión faunística rodeaba toda la edificación.

El área donde se efectúa el salvamento, alejada casi 100 metros de la barda perimetral de la Zona Arqueológica de Tula y aledaña al río Tula, ha sido pródiga en descubrimientos, refieren los arqueólogos del Centro INAH Hidalgo, Martha García Sánchez y Carlos Arriaga Mejía. En 2018, durante una fase de rescate arqueológico, se ubicaron 23 cráneos con modificaciones dentales y craneales –prácticas propias de las élites prehispánicas–, los cuales, por su colocación dentro de vasijas y su alineación cercana a un altar, revelan un vínculo con dicho espacio sagrado.

Ahora, en esta etapa de salvamento arqueológico, la diversidad material, fechada entre 1100 y 1521 d.C., es igual de impresionante: vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos, malacates para hilar y numerosas figurillas; de estas últimas destacan un fragmento, pintado en azul, con la imagen de un cánido portando un tocado, y los restos de un vaso con la de una serpiente emplumada.

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Descubren dos lápidas toltecas con grabados en Tula
Foto: Gerardo Peña

Asimismo, se han recuperado entierros primarios y secundarios, entre los que sobresalen los de seis infantes, de entre 1 y 6 años de edad al momento de morir, colocados como ofrenda en un mismo momento, bajo el piso de una vivienda.

Y resalta el caso de un punzón de cobre que se amolda con una huella de raspado identificada en un maxilar inferior humano, de allí que, se cree, pudo usarse para la extracción de la piel con fines de sacrificio ritual.

Conservación y protección de las lápidas

Dado que todos los elementos yacían en un terreno que por siglos fue susceptible a las crecidas del río Tula, su conservación implica un proceso minucioso. La pasante en Arqueología, Diana Pérez Olivera, explica que, tras su recuperación en campo, cada pieza es llevada a los campamentos de la ZAT para su resguardo.

Descubren dos lápidas toltecas con grabados en Tula
Foto: Gerardo Peña

Luego se realiza una limpieza general y una clasificación, antes del registro en las bases de datos del INAH. La finalidad es que los materiales queden a disposición de investigaciones futuras e, incluso, puedan exhibirse al público en el largo plazo.

Las lápidas de Tlahuizcalpantecuhtli –de 78 cm de largo por 53 de ancho– y del felino –de 53 cm de largo por 42 de ancho– son limpiadas a detalle, con materiales compatibles, para preservar sus estucos y policromía.

Por lo que respecta a los restos arquitectónicos, una vez que sean registrados y consolidados, serán cubiertos con geotextil y capas de tierra para garantizar su permanencia. El INAH ha acordado con la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado de Hidalgo que el área con vestigios sea reservada para construcciones de bajo impacto, las cuales no impliquen grandes pesos para las estructuras toltecas.

Descubren dos lápidas toltecas con grabados en Tula
Foto: Gerardo Peña

“Este hallazgo reitera que la poligonal de la Zona Arqueológica de Tula es apenas un porcentaje minúsculo de lo que fue la ciudad prehispánica, por ello, es que sociedad y gobierno debemos sumar esfuerzos para notificar al INAH y salvaguardar cualquier descubrimiento”, finaliza el arqueólogo Arriaga Mejía.

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