Duane Cochran lleva a Bartók a Tepito y con parkour

Duane Cochran lleva a Béla Bartók a Tepito y con parkour

El pianista y coreógrafo celebra 70 años de vida y casi medio siglo en México con su estreno de ‘El mandarín milagroso’, una historia de prostitución y crimen

El pianista y coreógrafo Duane Cochran celebra 70 años de vida y casi medio siglo en México con su estreno de El mandarín milagroso, de Béla Bártok, una historia de prostitución y crimen que ambienta en Tepito y con parkour, en espectáculo escénico que incluye Concierto para violín, de Igor Stravinski.

El mandarín milagroso es un cuento espeluznante, cumple 100 años y en su estreno en 1926 fue censurado y vetado por motivos morales, el público estaba escandalizado porque trataba sobre prostitución, robo, homicidio”, dice el director de Aksenti Danza Contemporánea, creada hace 35 años.Duane Cochran lleva a Bartók a Tepito y con parkour

El pianista titular de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam) desde hace 38 años monta las obras de Bartók y Stravinski, con coreografías y músicos invitados, en un espectáculo en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, con tres funciones, el 30 y 31 de enero y el 1 de febrero.

El mandarín milagroso es estreno en México y en Latinoamérica”, apunta Cochran (Detroit, 1955).

“Esta obra perversa asustó a las buenas conciencias durante muchos años en Europa y, en el país natal de Bartók, Hungría, estuvo prohibida durante toda la vida del compositor. Y cuando vi de qué se trata, me dije: ‘Híjole, yo tengo que hacer algo con esta maravillosa partitura, con este tema que sigue vigente, porque en Ciudad de México hay mucha violencia”, agregó el artista nacionalizado mexicano.

El montaje de Cochran, basada en la historia de Melchior Lengyel y la partitura de Bartók, está ambientada en Tepito, y cuenta con la participación de los bailarines: Yoshio Córdoba (El Mandarín), Cecilia Contreras (Mimi), Jonathan Villeda (Un viejito extraño), Juan Negrete (Un joven estudiante), Gustavo Morales, Antonio Salcedo y Luis Armas (Los chacales) y Rodolfo Aguilera (El fantasma).Duane Cochran lleva a Bartók a Tepito y con parkour

La coreografía tendrá música en vivo a cargo de los pianistas Jozef Olechowski y Abd El Hadi Sabag.

Sobre por qué decidió ambientar El mandarín milagroso en el céntrico barrio capitalino de Tepito, Duane Cochran comenta que la historia original ocurre en un departamento de una ciudad bulliciosa.

“Estamos hablando de hace cien años. Y Bartók abre el telón con unos sonidos de cláxones, de coches, y se imagina a toda la gente que pulula en las calles. Y hay un departamento en el primer piso donde viven tres matones, yo les digo chacales, con una muchacha, a quien obligan a bailar muy sexual, eróticamente como señuelo para atraer a hombres a quienes robar, primero a un viejito, luego a un estudiante y finalmente al mandarín, a quien tratan de asesinar porque no se quiere ir”, refiere Cochran.

“Todo ocurre en un barrio bajo, en el que tú no quieres andar solito a la una de la mañana”, apunta.Duane Cochran lleva a Bartók a Tepito y con parkour

Duane Cochran no participa como intérprete

El espectáculo a cargo de Aksenti Danza Contemporánea, creada por Cochran, quien llegó a México en 1979, abre con el Concierto para violín, con una coreografía original, interpretada por Cecilia Contreras, Elena Hernández, Yoshio Córdoba, Gustavo Morales, Juan Negrete y Antonio Salcedo.

La música de Stravinski estará a cargo del violinista solista de origen polaco Sebastián Kwapisz, concertino de la Ofunam, y de Abd El Hadi Sabag, pianista mexicano nieto de un inmigrante libanés.

Aunque Cochran no participa como intérprete, destaca que une en ambas obras sus amores: la música y la danza, dos disciplinas que desde niño han estado siempre en su cabeza y en su quehacer artístico.

“Mis coreografías siempre traen la música en la mente, obviamente. Y siempre trato de ser posible hacer todo con música en vivo, porque es otra experiencia. Y en esta ocasión pudimos sacar un estímulo fiscal Efiartes, Efidanza, para ser exactos, y un estímulo fiscal de gran formato.Duane Cochran lleva a Bartók a Tepito y con parkour

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“Y entonces pude tener a unos mega músicos en vivo, que van a tocar estas partituras en vivo, porque el programa también es compartido. Por un lado, El mandarín milagroso, de Béla Bartók, pero también está el Concierto para violín, de Igor Stravinsky, que abre la función”, explica el pianista y coreógrafo.

Agrega que para él y para su compañía de danza llevar a escena ambas obras significa muchísimo.

“Son obras maestras del siglo XX de dos compositores geniales. Y no hay muchas versiones escenificadas. Y en el caso de El mandarín milagroso, será un estreno en Latinoamérica. Para nosotros significa mucho por la magnitud de todo lo que está involucrado”, agrega Cochran, quien en octubre pasado también debutó como actor, en el papel de Elefante, en la obra No he vuelto a tomar café con Lorca, del costarricense Bryan Vindas, que llevó al escenario del teatro La Capilla Olivia Barrera.

Su coreografía para el Concierto para violín es “más ligera, más bailadita”, con más movimiento dancístico, en un escenario “limpio”, sin escenografía. “Es nomás el gozo de bailar”, comenta Cochran.

“Y, por otro lado, El mandarín milagroso es una obra mucho más dramática, más teatral, por decir. Hay elementos obviamente dancísticos, tienen que ser bailados por bailarines entrenados con técnica. Pero es más dramática, más teatral y hay elementos de parkour en El mandarín milagroso.

“Tomamos un curso y trabajamos con una maestra mexicana, Andrea Gabilondo, hija de Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri, pero vive en Europa desde hace muchos, muchos años. Incluso trabajó un poco con Pina Bausch y entonces viene con esa escuela teatral de danza, teatro”, detalla el coreógrafo.

Sobre el uso del parkour, la actividad física desarrollada en Francia en la década de los 80, Cochran dijo que los bailarines de la compañía tomaron curso de tres semanas con el maestro Guillermo Obele.

“Cuando el público vea el espectáculo va a entender por qué el parkour y por qué la escenografía, diseñada por Javier Ángeles, que es bastante ostentosa y quise utilizar cada centímetro de esa maravillosa escenografía. Y por eso tomamos el curso de parkour, del que tiene muchas cosas”, agrega.

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