El bailarín y coreógrafo mexicano Iván Bouchain se fue a Barcelona y se enamoró del nivel que tiene el tap en la capital catalana, aprendió el género y creó un espectáculo que se presenta por todo el mundo.
Después de una primera gira por México en 2025 con Sabor-Life is Rhythm, Bouchain vuele con Gaëtan Farnier y Samuel Vere (Francia), Dominique Cresswell (Inglaterra) y su compatriota, el contrabajista y bajista Ernesto Vargas, para sendas funciones en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, el sábado 18 (19 horas) y el domingo 19 de abril (18 horas), además de en otras tres ciudades del país: Chihuahua, Zacatecas y Guadalajara.
La compañía presenta un viaje desde los orígenes del tap dance hasta su expresión contemporánea, fusionando ritmos con respeto y pasión desbordante.

Bajo la dirección de la compañía de Iván Bouchain y la dirección artística compartida con Gaëtan Farnier, el espectáculo cuenta con coreografías de Bouchain, Jofre Costa, Gaëtan Farnier y Ludovico Hombravella y Ernesto Vargas en la dirección musical.
En entrevista, Bouchain señala que con cinco instrumentos, cuatro bailarines de tres generaciones, la compañía tiene una misión clara: difundir el sabor y el tap dance (claqué) a través de una propuesta llena de vida, energía y música en vivo que conquista a públicos de todas las edades.
—¿Cómo convergieron artistas de diferentes países para crear este espectáculo?
—Todo vino de una manera muy natural. Todos vivíamos en Barcelona hace cinco años cuando empecé la compañía. Todos somos muy buenos amigos desde hace más de diez años. Y poco a poco nos fuimos uniendo. Y también porque Barcelona es una ciudad a la que va a bailar gente de todo el mundo. Es una ciudad muy fuerte en el tap, porque tenemos un maestro que se llama Guillermo Alonso y la escuela Luthier, que es especializada en tap, a la que va literalmente gente de todo el mundo. Yo he tenido alumnos de México, de Estados Unidos y de toda Europa. Por eso ahí es fácil organizar compañías.
—¿Por qué optaron por el tap, con toda la oferta de danza que hay en España?
—El tap es de esos bailes que es como amor a primera vista. Cuando te enamoras de un baile es imposible hacerle caso a los demás porque ya te atrapó. Yo, por ejemplo, antes de ir a Barcelona hacía teatro y danza y cuando llegué allá y vi la calidad de tap que había, me enamoré literalmente y eso me cambió la vida cien por cien. Y a tal punto que me obligó a dejar lo demás a un lado y a especializarme en el tap. Y a raíz del tap también conocí la cultura del jazz, de la música jazz y del swing, del indie, hop. Y conforme iba avanzando me iba enamorando más, más, más. Y así le pasa a mucha gente, a todos los que vamos a Barcelona nos pasa algo similar.

—¿Cómo se adentró al mundo del tap?
—Cuando llegué a Barcelona y vi al maestro Guillermo Alonso, guau, me enamoré del tap porque es uno de los mejores bailarines del mundo, y en aquella época, estamos hablando del 2001, estaba en su apogeo él. Era uno de los mejores bailarines del mundo y me quedé impactado y a partir de ahí decidí hacer tap. Y también porque estaba haciendo una formación de una escuela que se llama Coco Comín, una de las mejores en comedia musical de España, y ahora yo soy maestro de ahí también.
—Dice que se enamoró del género. ¿Qué lo atrapó?
—El tap es de esos bailes que una vez que entiendes cómo funciona, de dónde viene, te atrapa. Porque se parece mucho a la cultura mexicana. El tap va a ser una danza que viene de los esclavos afroamericanos y que fue como el baile de represión, cuando no podían utilizar sus instrumentos, empezaron a hacer ritmo con el cuerpo y generaron una cultura y el tap creció junto con el jazz, con la música jazz. Y cuando tú entiendes eso, que representas el ritmo y el movimiento, te maravilla, porque te da una libertad increíble. Y también hay mucha improvisación, porque viene de la cultura jazz y eso te da mucha libertad. El tap abarca muchas cosas, como el ritmo, el movimiento, la cultura de tu vida, tu voz propia como un instrumento de percusión y la libertad de bailar con cualquier tipo de música.
—¿Cómo está estructurado este espectáculo?
—En el show hay coreografías de todos los integrantes de la compañía, de nuestros maestros, coreografías mías, y también grupales que hemos creado conforme va el tiempo. Y la música también. Hay músicas que son estándares de jazz, tenemos algún bolero por ahí, y canciones que Ernesto Vargas, que es el director de la música, es el bajista, él es el que ha ido creando ritmos especiales para la obra. Y en la obra vamos teniendo una línea como si fuera parecida a un concierto.

—¿Cómo entra el humor?
—Está estructurado por coreografías, no hay una historia en concreto, hay coreografías que se van uniendo, que están entrelazadas y que tienen sentido, que le dan una línea rítmica al show. Pero intentamos que cada parte del show tenga su momento importante. La parte explosiva, la parte de humor, la parte más sutil, la parte de silencio también, la parte de jugar con el público. Nos gusta mucho que el público forme parte del show, porque creemos que eso le da más sabor al show.
¿Quién para aprender tap? 👞 Esta clase magistral precede a las funciones de 𝙎𝙖𝙗𝙤𝙧-𝙡𝙞𝙛𝙚 𝙞𝙨 𝙧𝙝𝙮𝙩𝙝𝙢, así que ven a bailar y luego a disfrutar de este espectáculo dirigido por Ivan Bouchain. pic.twitter.com/JMpNggMg65
— Centro Nacional de las Artes (@cenartmx) April 8, 2026