Francesco Taboada Tabone era un niño cuando el obispo Sergio Méndez Arceo oficiaba misas con mariachi en la catedral de Cuernavaca, encabezaba movimientos sociales, apoyaba la Revolución Cubana o predicaba la teología de la liberación en México durante las décadas de los setenta a ochenta, pero recuerda cómo el prelado católico supo tratar a la derecha que lo atacaba y enseñó cómo hacerlo.
“El obispo Méndez Arceo es un personaje cinematográfico no sólo por su porte —fotografía muy bien, cada vez que aparece en pantalla te atrapa—, también por el discurso que tiene y la profundidad de las ideas”, afirma el cineasta que estrenó en México su documental Obispo Rojo sobre el prelado católico.
Taboada Tabone (Cuernavaca, 1973) se llevó cuatro años de investigación, principalmente en archivos fuera de México ante la negativa de las televisoras privadas por abrir sus bóvedas para documentar el filme sobre Méndez Arceo (1907-1992), a quien en su tiempo denostaban por su ideología de izquierda.

A pesar de su influencia, no había ningún documental sobre Méndez Arceo hasta Obispo Rojo, mientras que sí se han realizado varios sobre el pedófilo creador de Los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.
“Méndez Arceo es un personaje cinematográfico y eso lo vimos desde el primer momento que empezamos a revisar los archivos del obispo. Claro, hay algunas partes en la película que son dramatizadas, hay falso archivo también, pero todo eso representando a don Sergio, que ha sido un personaje olvidado del cine nacional”, expresa Taboada Tabone en entrevista sobre su documental.
Autor de documentales como Los últimos zapatistas (2001), Pancho Villa. La Revolución no ha terminado (2007), 13 Pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra (2009), Tin Tan (2010) o Maguey (2014), el cineasta morelense contó con la colaboración de su pareja Fernanda Robinson en fotografía.
Obispo Rojo abrió la 78 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional en noviembre pasado y desde el 9 de abril finalmente se estrenó en cines comerciales y el circuito cultural de todo el país.
Con más de tres horas de duración (185 minutos), sorprende la cantidad de material audivisual que Taboada Tabone recuperó en Europa, pero también a grabaciones que la gente de Cuernavaca le prestó.
Sergio Méndez Arceo fue ordenado sacerdote en 1938, un año antes de doctorarse en Historia, y en 1952 fue nombrado obispo de la Diócesis de Cuernavaca, capital del estado de Morelos, donde murió.
En su investigación, Taboada Tabone documentó cómo Méndez Arceo, a quien la derecha apodó “Obispo Rojo” por su activismo a favor de los marginados y por impulsar la teología de la liberación, fue espiado no solamente por la Dirección Federal de Seguridad, la policía política de los gobiernos del PRI, sino también por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense y el mismo Vaticano.
Y el cineasta apunta que el obispo fue profético sobre el auge de la ultraderecha global y cómo tratarla.
—¿Cómo surge un obispo como Méndez Arceo en un país tan desigual para llegar al que retrata su filme?
—Don Sergio empieza como un sacerdote conservador, muy conservador. Un día tiene un llamado cuando visita a un obrero encarcelado injustamente, porque el dueño de la fábrica le pide que hable con él para que pare una huelga. Don Sergio va, habla con los obreros en la cárcel. Y el obrero lo increpa, lo confronta y le dice: “¿Usted qué hace aquí? Usted pertenece al mundo de los ricos, váyase con ellos, usted no sabe lo que es comer pan duro remojado en lágrimas”. Y Don Sergio se conmueve, le extiende su mano y le dice: “A partir de aquí, pueden contar conmigo porque ya no quiero ser juez, porque a partir de ahora soy parte”. Y desde ese momento se convierte en el vocero del movimiento obrero. Tiene un gran cambio, una epifanía. Y abraza la opción por los pobres y la teología de la liberación.
—Obispo Rojo dura poco más de tres horas. ¿Cuánto llevó su investigación y realización?
—Cuatro años. Fue una investigación muy extensa, no solamente para escribir el guión, sino para encontrar todo el material de archivo, además de entrevistas, porque es testimonial, es un documental totalmente testimonial. Y la película duraba cuatro horas y media; ahora dura tres, la redujimos.
—Me sorprendió que, en una época en que no había celulares y poca gente tenía acceso a cámaras de video, usted recopiló mucho material audiovisual de Méndez Arceo. ¿Cómo le hizo?
—Encontré mucho material en otros países: en Cuba, Brasil, Alemania. En México sí hay material, pero no está realmente catalogado todavía. No tuvimos acceso a los archivos ni de Televisa ni de Tv Azteca, porque es muy complicado, los consideran privados, a pesar de que, en el caso de TvAzteca, se hicieron antes de que se privatizara. Eso me parece una gran tragedia para nuestra historia, que no se pueda acceder a esos archivos con libertad. Y, sobre todo, encontramos material en privados, gente que guardaba fotos. Hicimos una convocatoria en Cuernavaca para que la gente nos pasara fotos de don Sergio y fuimos encontrando material maravilloso fotográfico.
—¿Y los acervos institucionales: el Archivo General de la Nación, la Secretaría de Gobernación…?
—Sí, claro que encontramos. Encontramos toda la relación que don Sergio tuvo con la colonia Rubén Jaramillo y con la guerrilla del Güero Medrano, de Florencio Medrano. De hecho, es un capítulo completo de la película, habla de estos nexos que don Sergio tenía con el presidente Luis Echeverría y, al mismo tiempo, con el líder de las guerrillas. Finalmente, el Ejército entra, en 1973, en la colonia popular Rubén Jaramillo, en Tenisco, en Morelos, en una invasión de colonos pobres, muy pobres. Y todo eso está en el Archivo General de la Nación. Sí, sí, tuvimos acceso y fueron muy amables.
—Imagino que Méndez Arceo tenía ficha negra, era espiado por las autoridades.
—No solo don Sergio; Ivan Illich también tenía su ficha. Eran seguidos no solamente por la Dirección Federal de Seguridad, sino también por la CIA, que tenía nexos con el Vaticano. En la película se dice cómo don Sergio estaba infiltrado por la Secretaría de Gobernación, algunos de sus curas eran informantes de Gobernación, aparecen ahí los nombres de ellos. Y también se detalla la forma en que el Estado mexicano lo espiaba y compartía información con la CIA, y la CIA, a su vez, con el Vaticano.
“Y esa es la razón por la que los mandan llamar y les hacen ese juicio del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la antigua Inquisición les hace un juicio a don Sergio, a Ivan Illich y a (el monje benedictino y psicoanalista) Gregorio Lemercier. Sí, sí estaba vigilado. De hecho, recibieron llamadas de atención muy fuertes. Hay un testimonio de Gabriela Videla, que fue directora del Correo del Sur, el periódico de la Diócesis de Cuernavaca, sobre que su vehículo amaneció un día vandalizado, sin que nada se perdiera, lo cual indicaba que era una llamada de atención”.
—¿Y recurrió a archivos en el Vaticano sobre esto?
—Sí, sí hay un archivo, el Luce Italiano, que habla de la asunción de Juan XXIII. Sí, sí tenemos archivos de ahí, archivos de la televisión, documentalistas alemanes, el archivo nacional de Brasil también, porque parte de la historia habla de la relación con Ivan lIlch, que fue el pensador antisistémico que puso en jaque a las instituciones modernas y que tenía el Centro Intercultural de Documentación, el Cidoc, en Cuernavaca. También Ivan fue llamado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, fue juzgado por la Inquisición. También había mucho material sobre el Cidoc, sobre Illch, sobre el monasterio de Lemercier, cerrado por el Vaticano por la práctica del psicoanálisis en 1968.
OBISPO ROJO (México, 2024), de Francesco Taboada Tabone, plasma, con entrevistas y material de archivo inédito, la lucha del prelado mexicano, Sergio Méndez Arceo, por cambiar la estructura tradicional de la Iglesia Católica. ⛪
A partir del viernes 10 de… pic.twitter.com/ICMiHNuGc2
— Cineteca Nacional (@CinetecaMexico) April 7, 2026
—¿Cómo explica a un obispo como Méndez Arceo en una Iglesia católica tan conservadora? ¿Cómo podemos verlo en la actualidad con ese auge de la ultraderecha en el mundo, a pesar de papas más volcados a la izquierda como Francisco y su sucesor León XIV?
—Obispo Rojo es una película que pone las cosas en su lugar porque todo lo que dijo don Sergio fue profético. Esta exaltación de la derecha actual don Sergio la vivió, la sufrió, la combatió y alertó sobre eso. La misma forma en la que él pudo sobreponer, gracias a su fe y a la claridad y vigencia de sus ideas, es la misma forma como ahora tenemos que combatir a esta derecha que no tiene lugar. Don Sergio fue obispo de 1952 a 1982, pero cuando tú ves la película, las cosas que están pasando y que se dicen ahí es como si se estuviera sucediendo en este momento. Los ataques que don Sergio recibía por parte de los medios de comunicación de derecha, las barbaridades que le decían, los insultos que le proferían, y cómo él se mantenía como un gran pastor de fe, defendiendo su postura marxista. Don Sergio era un socialista y estaba convencido que el camino de la liberación, no solamente mental sino el camino de la liberación espiritual, tenía que ser a través del marxismo.
—Y con tantos ataques, ¿cómo es que mantuvo su postura siempre firme? ¿Qué le daba fuerza?
—La cercanía con la gente. En la película, él inclusive habla de la relación que tuvo con el comandante Zacarías, que después sería el subcomandante Marcos, y con los pueblos indígenas no solamente del estado de Morelos, donde creó la misa en náhuatl por ejemplo, sino también con los pueblos que se estaban alzando clandestinamente en Chiapas, porque don Sergio muere un par de años antes del alzamiento de 1994. Él tenía una relación muy profunda con el México profundo, con los pueblos indígenas y con los grupos populares. Y eso era lo que a él lo mantenía, la fe en esa gran cultura, en esa forma de resistencia natural del México de abajo.

