La mirada, sustentada en la relación entre la historia de Colombia y las vidas privadas de sus habitantes, de Juan Gabriel Vásquez ya no es la misma que hace 50 años. A través de su nuevo libro, Los nombres de Feliza, el escritor explora cómo la violencia política y las circunstancias históricas terminan por corroer y acorralar las vidas privadas de las personas. La Colombia de Gabriel García Márquez, y en particular a la región del Caribe, es un lugar donde la realidad y la fantasía conviven de forma natural. En las novelas de Carlos Fuentes, México es la región donde el pasado prehispánico y colonial choca y se fusiona con la modernidad, a menudo corrupta y fallida. Julio Cortázar retrató a Argentina como una zonade vida cotidiana y a la vez de extrañas irrupciones de lo fantástico.
El autor colombiano que suma casi una decena de novelas —más las de colecciones de cuentos y libros de ensayo en los que aparece— escribió en los últimos años una serie de historias en las que la literatura es un medio crucial para recuperar y narrar la historia de Colombia, ofreciendo una comprensión que complementa la del periodismo o la historiografía y que se convirtieron en el embrión de su último trabajo presentado este fin de semana en el marco del Hay Festival Querétaro 2025.
Haciendo uso de su lenguaje corporal calmado, reflexivo y sereno, el autor de El ruido de las cosas al caer habló sobre literatura latinoamericana. Vásquez recordó el origen de su último libro y apuntó que las novelas del Boom Latinoamericano cubrieron nuestro continente con historias que lo explicaron, que lo exploraron, que lo iluminaron, en cierto sentido, por la generación en la que se escribieron estas novelas. Una de las obsesiones de Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o Julio Cortázar fue contar Latinoamérica desde el punto de vista que la historia no había contado.
“Si hacemos un inventario de la literatura latinoamericana que nació después del Boom Latinoamericano, es decir, de los escritores que nacieron a partir de 1962 o 1963, nuestro esfuerzo involuntariamente colectivo ha sido tratar de ir más allá, donde los maestros como Márquez, Fuentes o Cortázar no llegaron”, señaló el colombiano.
Después de confesar que es la primera vez que se presenta en el Hay Festival Querétaro, el narrador afirmó que nuestras historias oficiales —las de una generación marcada por las dictaduras, por los totalitarismo, por los golpes de estado y por las revoluciones— utilizó la historia para dar una versión sobre ella misma. “Pero a esa verdad se le escapaban cosas, era una versión miope, tuerta, distorsionada o interesada y la literatura latinoamericana siempre se ha echado sobre los hombros el papel de lo que la Historia no quiso contar”, advirtió y continuó, “en nuestras generaciones —las de escritores nacidos a partir del boom— hay algunos que hemos continuado con esa obsesión. El motor de mis novelas siempre ha sido ese. Tratar de contar sobre mi país, todo lo que la historia oficial no ha podido o no ha querido contar, todo lo que se puede contar desde las otras grandes herramientas que hemos inventado, como el periodismo, para contar la realidad. Yo he querido explorar, por ejemplo, en El ruido de las cosas al caer
Durante su charla con los medios de comunicación, Vázquez contó que trata de respetar lo que decía Milan Kundera: “la única razón de ser en la novela es decir lo que solo la novela puede decir”. Eso es lo que intenta hacer, afirmó, y señaló que su generación utiliza una amplia diversidad de estrategias, “Mariana Enríquez utiliza el terror, las formas del horror literario para contar los mundos políticos de un país muy marcado por las convulsiones de la historia como es Argentina; a eso se le puede unir con Alejandro Zambra y su visión casi miniaturista de las grandes sacudidas históricas que ha tenido su país; y pienso en Nona Fernández que intenta jugar con otros arquetipos para también hacer actos de memoria sobre su Chile”.
Bien humorado, el colombiano contó que su generación está marcada por ese doble movimiento entre lo que Mario Vargas Llosa llamó los “sables y las utopías”. “La nuestra es una generación marcada por los golpes de estado militares, de un lado, y por las revoluciones armadas, del otro, y hemos intentado movernos en ese terreno pantanoso para contar sobre todo lo que la historia del periodismo no ha alcanzado a contar. Entonces es como si entre todos estuviéramos armando un gran rompecabezas de la historia latinoamericana y cada uno está poniendo una pequeña ficha y tratamos todos de que al final haya un retrato coherente”, finalizó.
Este sábado, 6 de septiembre, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez estará en conversación con la periodista Elvira Liceaga para hablar sobre su más reciente novela, Los nombres de Feliza. El evento se llevará a cabo en el Teatro de la Ciudad a las 12:30 horas, como parte de las actividades del Hay Festival Querétaro.
En la Cineteca Rosalío Solano, @MichelNieva conversó con @rabasa_eduardo sobre su creación literaria que combina el ciberpunk, la ciencia ficción y los monstruos clásicos para hacer una crítica feroz, inteligente y hasta humorística del neoliberalismo.#HayQuerétaro25… pic.twitter.com/FwvcI0wUaR
— Hay Festival Esp (@hayfestival_esp) September 7, 2025