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Cementerio de mamuts surgió gracias al nuevo aeropuerto

Se han recuperado hasta ahora más de 40 mil restos óseos, aseguró el investigador del INAH, Joaquín Arroyo-Cabrales

Si bien ya se conocía una parte de los vestigios de mamuts en la Cuenca de México, con la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles ha salido a flote una riqueza que apenas comienza a ser trabajada, aseguró el investigador Joaquín Arroyo-Cabrales.

Al encabezar la conferencia “Los mamuts y los humanos: hipótesis y debates actuales sobre su interacción”, el doctor en Ciencias, con especialidad en Zoología, por la Texas Tech University, recordó que en el Valle de Tlaxcala-Puebla, a principios de los 60 se hizo una excavación muy extensa, hallándose evidencia no conclusiva de presencia de seres humanos, pero sí de una fauna pleistocénica, entre ellos mamuts.

“En el Lago de Texcoco se cuenta con otros hallazgos, sobre todo la carretera que va de Ecatepec a los Reyes La Paz, donde se han encontrado más de 30 sitios con restos de mamuts. En Tultepec se han hallado al menos 14 individuos, en una zona que existe la posibilidad que fueran trampas.

“A fines de 2019 y hasta la actualidad se está dando el salvamento en lo que fue la base aérea de Santa Lucía, donde ahora se construye el Aeropuerto Felipe Ángeles, se han sacado más de 40 mil elementos óseos, que requieren un tratamiento especial”.

La construcción del aeropuerto ha permitido hallar este gran depósito. Si bien se sabía de Santa Lucía desde los años 70, no se tenía la certeza de su gran riqueza. Lo que ahora se ha logrado con el apoyo de la Sedena, que ha permitido disponer de materiales sin los cuales, dado el número de restos hallados, se hubiese dificultado su registro.

“Ya van más de 400 sitios, lo cual no quiere decir que sean individuos completos, aunque sí hay algunos, incluso, uno de ellos va a ser exhibido en el Museo del Mamut”, dijo el investigador del INAH.

Desde mediados del año pasado se inició el proyecto con especialistas de diferentes campos, a fin de contar con un panorama lo más completo de la zona y los vestigios, comentó.

Al ofrecer el recorrido histórico sobre la manera en que han actuado estos enormes animales con los seres humanos, el investigador aseguró que en Norteamérica sí se tiene una serie de sitios con un número considerable de restos de proboscídeos, como se define a estos enormes mamíferos, no sólo los mamuts, una de cuyas características es la presencia de una trompa que tiene una gran cantidad de utilidades, tanto para respirar y como arma para enfrentar a otros animales.

“Otra característica son sus dientes incisivos, que llamamos colmillos, están alargados y cumplen un papel muy importante. Además, tienen una pata en donde todos sus dedos se apoyan sobre la superficie, lo que cumple la función de soportar el peso que los animales tienen.”

Los mamuts aparecen en Norteamérica desde hace un millón de años, y se mueven desde hace 600 mil años debido a las glaciaciones; sin embargo, la presencia de un glaciar muy grande entre Canadá y el centro de Estados Unidos, evitó que muchos de ellos llegaran hasta el sur.

Además, algunos de los animales quedaron atrapados en las chapopoteras, lo que ha generado el hallazgo de esqueletos completos en Los Ángeles, por ejemplo, donde se ha seguido toda una cadena alimenticia, pues se hallaron desde los grandes mamuts, los tigres dientes de sable y los animales carroñeros.

En México tuvimos tres grupos de proboscídeos: unos son los gonfoterios, que tenían unas grandes defensas (colmillos) rectas, los cuales entraron unos cuatro millones de años atrás, se movieron del norte hacia el sur; otro grupo, aparte de los mamuts, es el mastodonte: un animal de la talla de los gonfoterios, que tenía más pelo y que ocuparon el noroeste del país.

“Al mamut colombino lo conocemos de la mayor parte del país, excepto la Península de Yucatán no cuenta con registro de vestigios de estos animales, en gran parte porque el ambiente no era propicio, aunque quedan muchas preguntas por responder al respecto.

Llegaban a pesar 10 toneladas, medían cuatro metros y medio, y se calcula que llegaban a vivir hasta 80 años de edad. En México no se han hallado defensas muy largas, aun cuando se tiene registrados cientos de sitios, la gran mayoría son fragmentos de huesos, particularmente en la Cuenca de México.mamuts

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