María Juncal, una bailaora metida a novelista

“Soy canaria, nací para bailar y me formé en la escuela más emblemática de flamenco del mundo, en Madrid”, dice
La bailaora de Canarias. Foto: Especial.
La bailaora de Canarias. Foto: Especial.

Sus raíces familiares no sólo la condujeron a bailar, sino a hacerse camino por sí misma y hoy es una de las exponentes del flamenco con mayor reputación a escala mundial.

La han visto en el tablao disfrutando de su arte, pero ¿qué caracteriza a la mujer llamada María Juncal?

“Sin duda, y creo que esa no me la puede rebatir nadie, la voluntad de trabajo, que no es la voluntad del voluntarioso que carga con la vida, no, la voluntad con toda la sonrisa y con las letras mayúsculas de decir, de entrar, de ser la primera que abría la puerta de los estudios y ser la que la cerraba. Desde mis inicios en el baile, porque sobre todo es un espacio en el que soy absolutamente feliz: mi estudio de baile, el Amor de Dios, la escuela más emblemática de flamenco del mundo que está en Madrid, allí llegue, soy canaria y bueno, miraba a mi alrededor y decía: ‘Dios mío, ¿dónde estoy?’. Y ahí llegaba desde que abrían hasta que cerraban, y así he sido siempre, la danza así me ha planteado mis objetivos a corto plazo, es decir, que voy a trabajar hoy sola dentro del estudio y luego con mis maestros, por supuesto”.

María Juncal dice que nació para bailar. Foto: Especial.
María Juncal dice que nació para bailar. Foto: Especial.

María, quien decidió aventurarse a abrir su propio lugar, Juncal Tablao Flamenco (Álvaro Obregón 293, Roma Norte), recordó que empezó a trabajar en un bar en la Plaza Mayor. “Bailaba sevillanas y yo salía de mi Amor de Dios, de haber empezado, de haber bailado 10 horas al 100 por ciento, al mil por mil, y me iba allí, a un sótano que había con una tabla que me llevaba y la ponía allí para bailar todo el tiempo, con un vestido espantoso, me acordaré siempre, y me ponía a bailar y subía otra vez y me decían: ‘¡pero qué haces!, ¿no te puedes estar quieta de bailar?’, y yo no podía, decía: ‘tengo que lograr eso, tengo que lograr lo otro’, era tanta ilusión y, claro, es todo ese trabajo que me fue dando frutos hermosos”.

Fue tanto su amor al flamenco que la bailaora emigró a América.

“Mi primera gira funcionó, no podía creerlo cuando me vi en Nueva York, caminando con tres dólares en el bolsillo, pero era la persona más feliz del planeta Tierra y esa es una característica, sin duda, que creo que es irrefutable, porque cualquier compañero o persona que haya visto mi carrera te lo diría igual. Si le preguntas a cualquier flamenco quién ensaya más del flamenco, no importa dónde esté, te va a decir: ‘María’, y no por nada, sino porque me encanta, soy feliz, bailando soy una mujer feliz”.

Juncal ha participado en espectáculos como Jarocho, bajo la dirección de Richard O’Neal, director asistente de Riverdance, y se ha presentado además de España y México, en Francia, Italia, Grecia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, Israel, Canadá, Alemania, Cuba, Venezuela, China y Japón, y tomó el rol de coreógrafa con el Equipo Nacional de Gimnasia Rítmica de España en 2012.

Se dice apasionada con lo que hace, y que va muy bien con su pasión: “No puedo ser tibia en lo que hago, es incompatible y siempre he tomado el riesgo y creo que he asumido siempre que el golpe me lo llevo yo, que soy la que decide, la que toma la decisión, y no la gente que viene conmigo. Siempre he tenido el cuidado de proteger a la gente que trabaja conmigo, porque yo soy la que decide tomar el riesgo, y no trasladarlo; si bien es cierto que son partícipes y cómplices de la aventura, no pueden padecer cualquier eventualidad. Así que la pasión es otra característica que me define en mi profesión, además de que soy una persona muy familiar siempre, aunque me he pasado la vida en un avión, que es lo raro”.

Sobre si nació para bailar, sin dudarlo concede.

“Pues sí, porque siendo mi familia (los Borrull) gente que se ha dedicado al mundo del flamenco, tanto en el baile como sobre todo en la guitarra, pues son definitorios en la historia del desarrollo del paso de la guitarra clásica a la guitarra flamenca y se dedicaron al mundo del arte de una manera muchísimo más bohemia, tenían su tablao que lo llamaron La Catedral del Flamenco, en Barcelona, y viajaron y recorrieron el mundo: París, Rusia y muchos otros países, cosas y aventuras, pero tenían un concepto diferente, yo crecí muy alejada de todo eso, y a pesar de ello, en el momento que me surgió la oportunidad y me preguntaron si quería bailar, pues dije que sí. De hecho, mi madre no pudo negarse y me ha acompañado siempre en mi camino. Llegué a Madrid con 16 años, era una niña, y con toda la ilusión y todos los sueños del mundo. Nadie me puedo decir que no, entonces sí, creo que sí nací para bailar”.

 

***

Ahora María explora una nueva faceta, la de escritora, un ejercicio literario que le encanta igual que la lectura.

“Escribo muchísimo, desde niña, y ahora me estoy lanzando con mi primer intento de novela. La música es mi gran compañera, cambia mi vida todo el tiempo; hay tres cosas que hago cada mañana: levantarme, poner música y tomar mi café. Por el momento me resultaría muy atrevido decir que soy escritora y de momento la palabra novela me está asustando, pero sí estoy escribiendo mi primera novela y estoy superfeliz por los personajes”.

En ese sentido, dijo que una de las cosas que más le gustan y cree que a todos los lectores es el vínculo que se genera con la historia, por supuesto, pero con los propios personajes.

“Hay libros que digo: ‘¡nooo, ya se está acabando…!’ y no quiero que se acabe porque me enamoré totalmente de los personajes, estoy viviendo con ellos la historia, con el escritor, con todo. En el caso de lo que estoy escribiendo, no sé si es porque la estoy haciendo, aunque ya se la he dado a algunas personas, como a mi madre, que es una lectora voraz, y le dije: ‘Mamá, lee esto, pero tienes que ser objetiva’. No sé qué tanto lo ha sido, pero bueno; me comentó algunas cosas que me hicieron sentir que iba por buen camino, y los personajes que estoy construyendo en el intento de novela me gustan, así que estoy ahí divertida con ellos, imaginando lo que harían”.

Por supuesto que al estar en desarrollo no puede hablar de la historia como tal, pero obsequió algunas ideas sueltas.

“La novela se desarrolla, además, entre personajes de México y España, la vida los lleva a ambos países en distintos momentos, los personajes se mezclan… estoy supercontenta, ilusionada. No sé qué va a pasar, yo sí lo voy a intentar como todo lo que me he propuesto, ya es una cuestión de cabezonería (necedad), aunque no sé si es una virtud, pero de que soy perseverante… Es un proyecto de vida que espero vea la luz este año”.

María Juncal dice que nació para bailar. Foto: Especial.
María Juncal dice que nació para bailar. Foto: Especial.

Para finalizar, se sinceró: “La verdad es que decidí empezar a escribir esta novela aquí, cuando llegué a México. Me encanta lo que estoy haciendo, no me refiero al contenido, sino que me encanta el haberme lanzado, cómo empecé en papel, además libreta tras libreta, y cuando empecé a transcribir dije: ‘No, María, sí, tú eres muy romántica y todo, pero tienes que empezar a escribir directamente en la computadora… me tiene muy ilusionada, muy emocionada y me hace una compañía infinita escribir, pues paso mucho tiempo sola, soy solitaria en general, siempre lo he sido también por esta profesión, y escribir me hace muchísima compañía”.

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