“Salven al león”, la consigna

La población del mayor felino de África se ha reducido a unos 20 mil ejemplares, lo que ha encendido las alertas en WWF, ONU y Panthera
El mayor felino de África. Foto: ONU.
El mayor felino de África. Foto: ONU.

Una controversial hipótesis paleontológica apunta que los grandes felinos, a diferencia de muchas otras especies con las que han convivido a lo largo de su historia, se han extinguido sólo para resurgir en presentaciones más grandes, pero con el fin de la megafauna en el Pleistoceno, hace unos 12 mil años, la evolución tomó otro camino. Se fueron los últimos enormes dientes de sable con la Era del Hielo y su lugar, en cuanto a talla, es hoy ocupado por tigres y leones, con menor tamaño que sus antecesores, pero hoy por hoy los mayores de la familia Felidae.

Grandes gatos hay en todo el mundo. De las 36 especies, una decena está en África, todos depredadores carnívoros. Leones, leopardos y guepardos son los más grandes. Pero tienen representantes en otras partes. Pumas y jaguares en América, tigres en Asia, leopardos de las nieves en las montañas nepalesas. Aunque cada uno de estos parientes es reverenciado en sus lugares de origen, el león es el más famoso, sea por la melena rubia o negra que caracteriza a los machos adultos, sea por el polémico mote de “rey de la selva” o su rugido estremecedor que viaja kilómetros.

Leonas, las cazadoras de la manada. Foto: WWF.
Leonas, las cazadoras de la manada. Foto: WWF.

Admirados como símbolo de poder, fortaleza y valentía por civilizaciones antiguas y no tan antiguas, otrora habitantes naturales de toda África y regiones de Asia y Europa, hoy la población total de la especie Panthera leo se calcula en veinte mil ejemplares, la mitad de lo que se creía hace apenas una década, repartidos en un rango que la National Audubon Society identificaba en Senegal, Somalia, Angola, Namibia y Mozambique, en 1995.

El Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF) informa ahora que esta poderosa especie se encuentra únicamente en algunas porciones del África subsahariana, junto con una subpoblación en grave peligro de extinción en África occidental y una pequeña población de leones asiáticos en el Parque Nacional Gir, en la India, subespecie cuyos machos no desarrollan la melena. Tres de las cinco poblaciones de leones más grandes se encuentran en Tanzania, Kenia y hay otra en Sudáfrica.

El WWF dice que la gran mayoría de los leones vive al sur del Sáhara y debido a que son extremadamente adaptables, pueden sobrevivir en una amplia variedad de hábitats, como bosques secos, espesos arbustos, llanuras inundables y áreas semiáridas desérticas. Sin embargo, prefieren las sabanas abiertas, donde es más fácil acechar a sus presas.

En comparación con otras especies de grandes felinos, los leones son los más sociables. Viven en manadas que van de dos o hasta treinta miembros, incluyendo tres o cuatro machos, una docena o más de hembras y sus crías. Las leonas permanecen con la misma manada durante toda su vida. Los machos, en cambio, se van después de madurar para competir por el control de otra manada. El rugido de un león se puede escuchar a cinco millas de distancia y también es una muestra de poder entre los machos.

Las hembras son las principales cazadoras y trabajan en equipo para cazar cebras, ñúes, antílopes y otros grandes herbívoros, peligrosos, como el búfalo cafre y la jirafa. Los leones duermen hasta veinte horas al día, por lo que la mayoría de su caza es durante la noche o temprano en la mañana, porque sus ojos se adaptan fácilmente a la oscuridad y se acercan con sigilo a las presas. Ven seis veces mejor que un humano en la noche.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estimaba que quedan hasta treinta nueve mil leones en estado silvestre, pero otros datos de años recientes sugieren que esa cifra puede estar más cerca de los veinte mil, ya que tres cuartas partes de su población está en declive, como ha informado recientemente Naciones Unidas. Aunque los leones no están actualmente en peligro de extinción, los números de la población continuarán disminuyendo sin los esfuerzos adecuados de conservación.

Los leones duermen 20 horas al día y cazan de noche. Foto: WWF.
Los leones duermen 20 horas al día y cazan de noche. Foto: WWF.

Terreno perdido

Las áreas de distribución de los leones, dice WWF, se han reducido drásticamente debido al incremento en el uso de la tierra por parte de los humanos y el cambio climático. Hoy en día habitan sólo 8 por ciento de su antigua área de distribución. Muchos leones viven fuera de áreas protegidas y, a medida que su hábitat se ha vuelto más fragmentado, muchas poblaciones de leones se han aislado cada vez más en áreas protegidas. El aumento del desarrollo insostenible también deja a los herbívoros con poco espacio para pastar en la sabana y a menudo deben competir con el ganado por recursos. Como resultado, las poblaciones de las presas naturales de los leones están disminuyendo.

La fragmentación del hábitat deja a los leones en áreas aisladas, lo que dificulta su reproducción. Cuando el desplazamiento de los leones se restringe, explica WWF, son propensos a la endogamia, lo que disminuye la diversidad genética. Esto puede hacer que las enfermedades se propaguen más rápidamente entre las manadas. Los hábitats fragmentados también aumentan la vulnerabilidad de los leones, ya que se ven obligados a dispersarse a través de paisajes dominados por humanos para encontrar otras poblaciones de leones y recursos.

Conflicto natural

Durante los últimos cincuenta años, la economía mundial se ha multiplicado casi cuatro veces y el comercio mundial se ha multiplicado diez veces, lo que en conjunto ha aumentado drásticamente la demanda de energía y materiales. Esto ha orillado a los humanos y los leones a competir por el espacio y los recursos, plantea WWF. Cuando su fuente de alimento se agota, los leones con frecuencia se dispersan en grandes extensiones en busca de presas, a veces abandonando las áreas protegidas. Cuando los leones se trasladan a áreas dominadas por los humanos, representan un riesgo para las comunidades, ya que cazan ganado doméstico y potencialmente pueden dañar o matar a las personas. Las comunidades dependen de su ganado para sobrevivir y, a menudo, matan leones como represalia o para evitar conflictos.

El conflicto entre los humanos y la vida silvestre puede crear resentimiento hacia los leones y afectar la tolerancia de las personas hacia los esfuerzos de conservación. Apoyar a las comunidades compartiendo recursos es un paso importante para crear una coexistencia saludable entre los leones y las personas.

Caza furtiva

Un reciente estudio dirigido por Panthera sugiere que la caza furtiva selectiva de leones por su piel, dientes, garras y huesos representa 35 por ciento de los asesinatos de leones relacionados con humanos. Sin embargo, los asesinatos como represalia derivados de conflicto humano-león siguen siendo su principal amenaza.

Ante el aumento de la interacción de los humanos con los leones, el consumo de carne de animales silvestres urbanos también está aumentando. Ese comercio representa varias amenazas para los leones, ya que sus presas se cazan furtivamente para la venta comercial de carne. El número de la población de leones está fuertemente relacionado con la densidad de las poblaciones de sus presas. A medida que éstas disminuyen, también lo hace el número de leones. En su búsqueda por comida, a menudo quedan atrapados y mueren en trampas que se colocaron para la caza furtiva de carne de animales silvestres. Si un león logra escapar de estas trampas, a menudo queda con heridas graves.

En el sur de África, el Área de Conservación Transfronteriza Kavango Zambezi es la más grande del mundo. WWF trabaja en ese lugar con los socios de conservación y las comunidades locales para proteger a los carnívoros, incluidos los leones, monitoreando las poblaciones y reduciendo los conflicto entre los humanos y la vida silvestre.

Se calcula que quedan 20 mil ejemplares. Foto: WWF.
Se calcula que quedan 20 mil ejemplares. Foto: WWF.

Al colocar collares satelitales en grandes carnívoros, como los leones, los socios de conservación de WWF pueden recopilar información importante sobre el movimiento y la dispersión de los leones en el entorno, lo que ayuda a identificar corredores potenciales, tema vital para la protección de estas especies.

Los datos de los collares también pueden ayudar a reducir los conflictos entre los humanos y la vida silvestre al informar a las comunidades dónde evitar la infraestructura, la agricultura y el pastoreo de ganado para mantenerse alejados de los corredores activos de leones. También se puede advertir a las comunidades cuando los leones se acercan a las aldeas y los pastores pueden trasladar su ganado a recintos, conocidos como kraals, para protegerlos.

Trabajar en conjunto con las comunidades es fundamental para garantizar la protección a largo plazo de los leones. En esta área, los socios locales están ayudando a las comunidades a construir kraals más efectivos, reforzando los tradicionales, para hacerlos más fuertes y evitar que el ganado se escape cuando un carnívoro ande cerca. Algunos socios de conservación emplean a miembros de la comunidad local para que actúen como guardianes, ayudando a monitorear el movimiento de los leones alrededor de las aldeas y respondiendo a incidentes de conflictos entre los humanos y la vida silvestre. Estas acciones, dice WWF, ayudarán a disminuir la depredación del ganado y la matanza de leones como represalia.

 

 

Total
0
Shares
Previous Article
Especie en peligro. Foto: Taggert Butterfield.

Tortuga mexicana recién descubierta, en peligro de extinción

Next Article
Todo listo para experimentos de carga útil. Foto: Xinhua.

Todo listo para primeros experimentos en estación espacial china

Related Posts
Total
0
Share