Arlés. Si piensa usted que la fotografía ha muerto tras el final de lo análogo y la llegada de la tecnología digital, que con el advenimiento de la cámara/cell phone todos somos “fotógrafos” y que de cualquier forma la inteligencia artificial vendrá, más pronto que tarde, a darle la puntilla para entrar de lleno a la era posfotográfica… si piensa usted este tipo de cosas deprimentes, le decía, entonces no venga en verano a la ciudad de Arlés, donde se realizan desde hace 56 años Les Rencontres de la Photographie y la antigua ciudad de la Provenza francesa, a orillas del Ródano, es tomada, literalmente, por 47 exposiciones en 26 de sus edificios, algunos de la época romana y monasterios medievales, iglesias, galerías, escuelas, jardines públicos y hasta el Monoprix, supermercado local.

Los Encuentros de Arlés, el evento más importante de Europa en la materia, es antes que nada y sobre todas las cosas una gran celebración de la fotografía y que nada le haga sombra. Si bien grandes peligros la acechan, como la IA, entre tantos otros, eso aquí no se hace notar ni se debate. En el país de Cartier-Bresson, Eugène Atget, Doisneau o Lartigue, entre tantos otros clásicos, se trata de mantener y exaltar la noble tradición de la fotografía como una de las bellas artes.
La madrina
Es un evento para descubrir o redescubrir fotógrafos históricos, como Letizia Battaglia (1933-2022), la fotorreportera de Palermo con su impresionante cobertura de los hechos mafiosos que ensangrentaron a Sicilia en los años setenta; o Nan Goldin, que en esos mismos años empezó su crónica de los bajos fondos bohemios de Boston y Manhattan, sus amigos y amantes, que eran, como ella, adictos, homosexuales, travestidos, cross dressers, drag queens y demás facetas de aquella farándula.
Goldin, madrina y habituée de Les Rencontres, estuvo en Arlés, donde ya en 1987 presentó su serie emblemática The Ballad of Sexual Dependency, para la inauguración del evento el 7 de julio pasado en el anfiteatro romano del siglo I a.C. y recibir el Premio Women in Motion de la Fundación Kering, con un discurso agresivo en apoyo a Palestina y a la gente transgénero. Aprovechó para también inaugurar su propia exposición, titulada Stendhal Syndrome (2024), en la capilla románica de Saint Blaise, que data de entre los años 502 y 543.

La propuesta de Goldin es un “diaporama”, diríamos slide show, que yuxtapone imágenes que ha tomado durante los últimos veinte años de obras maestras del arte clásico en diversos museos del mundo y las pone en diálogo con sus propios retratos de amigos, amantes, familiares. La obra se acompaña de una banda sonora, la voz de Goldin, fusionada (pero sin subtitulaje, qué pena, sobre todo en Francia, donde no se habla inglés) con una creación musical atmosférica de Mica Levi.

Esto tendría que ver de alguna manera con el llamado síndrome de Stendhal, que es el colapso ante la belleza abrumadora, según le pasó en Italia al famoso escritor francés del XIX. A los 72 años, Goldin vuelve a sorprender con esta nueva instalación multimedia y aunque lejos estamos del sindrome aquél, aun así la propuesta es interesante.
Este año el lema de Les Rencontres, que terminan el 4 de octubre, es “Imágenes indóciles”, y ¿quién más indócil que Nan Goldin? Sólo puedo pensar en su amigo y protegido David Armstrong, fotógrafo de quien también es cuestión aquí con una exposición propia, la mayoría en blanco y negro, de los años 70 y 80 en los salones de la Fundación Luma.
La camaradería
Armstrong, homosexual también, empezó a exponer junto a Goldin en los años 70, cuando ambos eran estudiantes en Boston, y nunca se separaron. (“Es como si fuéramos un matrimonio”, dice Nan). Llegaron juntos a Nueva York en el 77, expusieron ese año en la Galería Hudson y atravesaron todas las adicciones, la vida gay, los estragos del sida, manteniendo una relación artística intensa hasta la muerte de David en 2014, a los 60 años.

Tuvieron un tema en común: el retrato íntimo de una generación que eligió vivir de otra manera, con otros códigos de “normalidad”, sexuales y de género. Recuerdan a otra pareja representativa del underground neoyorquino de la misma época, la formada por la cantante punk Patti Smith y el fotógrafo Robert Mapplethorpe.
David no alcanzó la fama o confort material de Nan, pero ella actuó siempre como valedora de David: colaboró para su primer libro, A Double Life (1994), e hizo la curaduría de una anterior exposición de David en Les Rencontres de Arlés, en 2009. La exposición de Armstrong en la galería subterránea de la Fundación Luma se ve como un complemento al diaporama Stendhal de Goldin en la iglesia de San Blas, un díptico de un Nueva York que ya se fue, Nan y David juntos otra vez.
Nice place to enjoy a nice exhibition of Arles photos festival.#Brasil pic.twitter.com/epTkFUxlSR
— Enzo 🏳️🌈🇺🇦 (@laurent_winter1) September 9, 2025
Minimal Urban Photography and More
LUMA Arles magnifique lieu de culture par Franck Gehry pic.twitter.com/48nrN9hWYr
— Roberto Chacón (@taijiparatodos) September 10, 2025