El Museo de Sitio Ichkaantijoo, al norte de Yucatán donde se extiende Dzibilchaltún, cuenta la historia de una de las urbes prehispánicas más antiguas de la cultura maya, notable por su prolongada ocupación, estimada a partir del Preclásico Medio (1000 a.C.) hasta la época actual.
El recorrido cronológico por Ichkaantijoo pone en valor el trabajo arqueológico realizado en el sitio patrimonial los últimos 25 años. Condensado en siete ejes temáticos, distribuidos en un perímetro de 1,973 metros cuadrados, que comienza con un diorama que representa el antiguo territorio denominado Ho, en el que más tarde se fundó la ciudad de Mérida.
Continúa con la exploración de la arqueoastronomía en el enclave y su relación con la cosmovisión de sus habitantes. Luego, en el apartado El Gran Salón, se describen las rutas marítimas, terrestres y de comercio, así como los diferentes materiales que servían para el trueque.
El Museo Ichkaantijoo abre una nueva ventana para comprender la historia de Dzibilchaltún.
Más de 350 piezas revelan la historia del antiguo reino de Joo y permiten comprender la relevancia que tuvo esta ciudad en el desarrollo de la civilización maya.
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— Claudia Curiel de Icaza (@ccurieldeicaza) July 21, 2026
Asimismo, se exponen aspectos de la dinámica social en la urbe precolombina, como sus ritos funerarios y su escritura, misma que se aprecia en dos estelas, entre las que destaca la dedicada a Kalonché Uk´uuw Chan Chaahk, rey de Ichkaantijoo, a quien se conoce a través de una figura en tercera dimensión que lo muestra detalle.
Enseguida, el guion brinda información sobre el cenote Xlacah, “pueblo viejo”, estanque natural sacralizado, ubicado dentro de la zona, en el que perviven vestigios de los primeros asentamientos del lugar y es hogar del pez poecilia velifera, endémico de la región.
La siguiente sección explica la presencia del estilo Puuc y la influencia de Chichén Itzá y Mayapán en las etapas anteriores a la llegada de los franciscanos, cuyo devenir también se revisa en el recorrido. El último eje narra el surgimiento de la actual ciudad de Mérida y el destino de las haciendas coloniales.
El cedulario está disponible en español e inglés, para hablantes mayas se dispone un código QR con información escrita y audio, que rescata, fortalece y difunde su lengua. Cabe señalar que la señalética de toda la ZAD se renovó para ofrecer una mejor experiencia.
Investigación antropológica en Ichkaantijoo
Aunado a la edificación del nuevo museo, el Promeza derivó en la rehabilitación del antiguo Museo del Pueblo Maya, hoy sede del Área de Investigación de la ZAD, dedicada al registro, estudio y restauración de cerámica, lítica y otros objetos arqueológicos que impulsan el conocimiento sobre Dzibilchaltún y sus alrededores, puntualizó Sodi Miranda.
Desde su inicio de operaciones, en enero de 2025, hasta ahora, dijo, el acervo asciende a 302 vasijas completas, 250 elementos pétreos y 180 de malacología, entre los que se incluyen puntas de flecha, esculturas, tepalcates y utensilios de uso diverso, por mencionar algunos.
Otra obra de infraestructura importante es el Centro de Atención a Visitantes (Catvi), que estuvo a cargo de Azvindi Ferroviario SC de CV. Desde su apertura, en diciembre de 2024, ha recibido más de nueve mil asistentes. Cuenta con baños exclusivos para personas con discapacidad y un amplio estacionamiento para bicicletas, motos y autos, además de un área especial para autobuses.
El complejo ocupa una superficie de 6.86 hectáreas y contempla que la operación de su estacionamiento sea administrada por el Ejido de Dzibilchaltún, como organismo coadyuvante del INAH.
A su vez, el director del INAH, Omar Vázquez Herrera, celebró la suma de esfuerzos que concretaron el recinto, con una muestra permanente de más de 300 piezas, y con el cual “son ya cinco los museos federales en Yucatán, y 165 espacios en total, dentro de la red museal del INAH”.
“Un museo como este le devuelve al pueblo lo que le pertenece: el conocimiento de su propia historia, contado a partir de piezas que revelan cómo vivían los ancestros de los pueblos mayas, cuál era su economía, su religión y su cultura”, consideró la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.


