Obra de teatro Eco

La obra ‘Eco’ entreteje historias familiares de mujeres con mitos clásicos

Aunque la obra está hecha sólo por mujeres, los hombres no están excluidos del mensaje de la puesta en escena que llega a su tercera temporada, ahora en el teatro Santa Catarina

La joven productora, dramaturga y actriz Patricia Loranca leyó hace tres años el libro Mujeres y poder: Un manifiesto (Crítica, 2018), de la erudita inglesa Mary Beard, que examina la voz pública femenina desde la antigüedad hasta la fecha, y tras ponerse a investigar encontró en su familia el material para escribir y después actuar su obra Eco, pieza autorreferencial sobre cómo se ha silenciado a las mujeres.

Beard encendió la chispa de la lámpara intelectual y feminista que ilumina la obra de apenas una hora de duración, que se presenta en una tercera temporada ahora en el teatro Santa Catarina, en Coyoacán, en la que mitos como los de la ninfa Eco, Filomela, Circe, Casandra, Lavinia o Penélope se tejen con discursos teóricos de Rosario Castellanos o Marcela Lagarde, y sobre todo con historias de las mujeres de la familia de Loranca, de 27 años y originaria de Chiapas, para dar voz a todas aquellas silenciadas.

Mujeres y poder: Un manifiesto me habló sobre qué entendemos por poder, cómo ha sido el poder a lo largo de la historia de la humanidad y por qué las mujeres no hemos podido acceder a esos lugares de poder y dónde han estado nuestras voces, cómo hemos sido silenciadas y cómo nos silencian. Me sorprendió mucho que una mujer inglesa escribiera sobre esto que se replica en México.Obra de teatro Eco

“Hablaba ya no de la actualidad, sino desde tiempos inmemoriales, a partir de la que considera Beard la primera mujer silenciada, registrada por escrito: Penélope. Y me hizo mucho ruido qué pasa con el poder. Si realmente necesitamos acceder a esos espacios de poder o reestructurar la idea de poder que tenemos, dónde están nuestras voces, no sólo las voces habladas y escritas, desde cuándo sucede que están silenciadas, por qué esto lo venimos cargando y por qué en distintos lugares es tan parecido”.

La dramaturga, egresada del Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y quien obtuvo una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para escribir Eco, se dio cuenta que su obra se hallaba en su núcleo familiar y en quién era ella, para responder preguntas como dónde estaba su propia voz, por qué le daba tanto miedo hablar y expresar lo que siente.

De hecho, al final el público se da cuenta que Loranco no es la única protagonista: con fotos de su tía abuela que quedó muda tras sufrir una violación tumultuaria, de su madre también silenciada, de otra abuela, de su hermana de quien se siente muy orgullosa, Patricia Loranco encabeza un elenco familiar.

Eco ya se había presentado en 2020, en plena pandemia, en los teatros El Milagro y La Capilla, donde Loranca dialogaba con el público, que en general terminaba por hablarle no tanto de la obra en sí.

“La gente me habla de las mujeres de sus propias familias, no me hablan de la obra, pero Eco les mueve a pensar en sus tías, en sus abuelas, en sus propias madres, en los sueños que dejaron, en dónde estuvieron sus voces durante todas sus vidas,  en qué pasó, por qué se silenciaron, por qué guardan tantas violencias. Eso es lo que más ha pasado tras las funciones, que de pronto, tanto mujeres como hombres, se acuerdan de las mujeres de las familias y se hacen esas preguntas”, explica tras el reestreno de la pieza, montada en el teatro de la UNAM sólo por mujeres. con dirección de Micaela Gramajo.Obra de teatro Eco

En su investigación después de la lectura de Beard, se enfoca así en los mitos a lo largo de la historia.

“Y empiezo a preguntarme desde cuándo las mujeres no tenemos voz, desde cuándo somos silenciadas. Y me doy cuenta que los mitos representan perfectamente, y lamentablemente, la situación de las mujeres a los largo de la historia de la humanidad y hasta la actualidad: Eco es una ninfa condenada a perder su voz y solo repetir las palabras de las demás personas; Casandra es condenada por un dios a predecir el futuro pero nadie cree en sus palabras; Circe es exiliada de su núcleo familiar, afortunadamente sobrevive y encuentra en la magia una nueva posibilidad de ser.

“Y me doy cuenta al leer sobre estos mitos que se parecen bastante a la situación de las historias de las mujeres de mi familia: la ninfa que pierde su voz es mi abuela; la mujer que es capaz de ver pero nadie le cree es mi madre… Y así empiezo a tejer los mitos con las historias de las mujeres de mi familia y me doy cuenta de que, a pesar de los años que han pasado, de los lugares tan distintos, las historias lamentablemente se siguen repitiendo en todas partes y en todo momento”, expone Loranca.

Agrega que, aunque la obra está hecha sólo por mujeres, con asesoría de Jimena Eme Vázquez, los hombres no están excluidos del mensaje de la puesta en escena, que concibió como “una conferencia”.

“A mí me gusta pensar que es una obra hecha por mujeres como un homenaje para las mujeres de mi familia. Y me gustaría pensar que es un homenaje para todas las mujeres que vienen y a las que les puede representar presentar preguntas, que se puedan llevar preguntas que muchas cosas. Pero, nunca voy a excluir a ninguna otra persona, al contrario: ver hombres en las butacas, me llena de emoción, porque, al final, reestructurar a una sociedad requiere de todas las partes.

“Entonces, no tiene ningún sentido que nosotras las mujeres hagamos preguntas, platiquemos entre nosotras y los hombres estén relegados y no escuchen nuestras preguntas nuestro punto de vista, nuestra manera de ver la vida y de cómo la hemos vivido. Pensaría que Eco es para todos y todas y todes”, subraya Patricia Loranca.Obra de teatro Eco

Se siente orgullosa de pertenecer a una generación que están cambiando la forma de hacer teatro.

“Me da gusto saber que las mujeres de mi generación y más abajo y más arriba nos estamos cuestionando las maneras de hacer teatro, el lugar en el que hemos estado las mujeres en el teatro y qué ya no queremos tomar, como representar mujeres escritas por hombres, que no está mal, pero cuestionar qué están representando o diciendo esas mujeres, qué están replicando. Ahora nosotras estamos tomando la pluma para hablar desde nosotras sobre nosotras y eso es crucial e importante,

“¿Por qué ahora? No lo sé, siento que no es gratuito, el que yo esté haciendo esto no es que se me ocurrió un día, sino tiene que ver con todas estas mujeres que llevan años investigando, preguntándose, y pasándolo generación tras generación hasta que llegue el punto de que nosotras somos las afortunadas de poder tomar la voz y poder hacer algo así”, expone la dramaturga en la entrevista tras el estreno.

“Pienso que si mi abuela hubiera hecho esta obra, ni siquiera habría tenido la posibilidad de presentarla, quizás ni siquiera como público habría podido ir a verla. Pienso mucho eso, lo que hizo mi abuela y lo que me platicó en su momento sobre lo que ella vivió y la indignación que sentía, a mí me encendió un fuego que hace que yo esté haciendo esto que, al final, no es gratuito, tiene que ver con todas estas generaciones de mujeres, como Rosario Castellanos, que llevan años luchando antes que nosotras”.

“Con este biodrama o teatro autorreferencial, Loranca nos regala la posibilidad de preguntarnos sobre las mujeres que conforman nuestras familias, con las que nos relacionamos, cómo han sido sus historias de violencia, de opresión, de silenciamiento, y con qué modelos femeninos crecemos las mujeres”, explica Micaela Gramajo en entrevista, quien señala que en Eco no hay artificio teatral, para que el público pueda conectar con el dolor de la dramaturga y protagonista y compartir sus reflexiones.

Eco hace referencia a temas universales, a pesar de contar la historia de las mujeres de la familia de Loranca. Es una obra que nos habla a todas nosotras, y a todos nosotros, para construir juntas y juntos esta sociedad”, agrega la directora, que comenta con humildad que sólo acompañó el montaje de Eco.

El diseño escénico de Eco es de Natalia Sedano; el sonoro, de Dulce Mariel, la asistencia de escenografía, iluminación y vestuario está a cargo de Andrea Montoya, la producción es de Joana Núñez. La obra tendrá funciones en el Teatro Santa Catarina, del 29 de abril al 22 de mayo, jueves y viernes a las 20 horas, sábados 19 horas y domingos 18 horas, salvo los feriados 1, 5 y 15 de mayo.Obra de teatro Eco

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