Ópera y pandemia en Houston

Las protagonistas de la ópera tuvieron que cantar con cubrebocas, como parte del protocolo sanitario
Zaire Eliette
Poeta, gestora cultural y editora en Attica Libros

Houston, Texas. Lo primero que se destaca al entrar a la Casa de Ópera Moore de la Universidad de Houston es la pieza central del plafón, tanto del recibidor como del auditorio, ambas piezas magnas que fueron parte del Proyecto Stella creadas por el artista estadunidense Frank Stella, representante del arte minimalista y la abstracción pospictórica.

El primero de marzo tuvo una noche fría y condenada por la lluvia, pero el auditorio de 800 butacas abrió sus puertas a tan solo 8 por ciento de su capacidad debido a las medidas sanitarias impuestas por la ciudad. El acontecimiento fue que abrió sus puertas, algo que parecía lejos de suceder tan pronto en los escenarios de la universidad.

Un grupo de voluntarias, estudiantes de la Facultad de Música, supongo, custodiaron a los miembros del público hasta sus lugares asignados con sana distancia. El programa de mano no era de mano, sino de pantalla. En el lobby se pudo apreciar un cartel con las indicaciones para escanear el código QR. Como en algunos restaurantes para ver el menú.

Opera Crédito: Zaira Eliette Espinosa

Una vez adentro, las primeras filas de butacas habían sido removidas. El piano tenía un gran espacio al frente. La acústica del lugar era impresionante. Las protagonistas de la ópera de cámara, por instrucción y acatando las mismas medidas sanitarias, tuvieron que cantar con cubrebocas. Sí. Era algo frustrante ver y escuchar grandes voces “aprisionadas” por ese pedazo de tela. Me pareció incongruente que en un restaurante para conversar y comer puedas quitarte el cubrebocas, pero para cantar sin micrófono para un auditorio tan grande hubiera una medida así.

La acústica del espacio es una de las mejores de la ciudad de Houston, diseñado al estilo de las viejas casas de ópera europeas y con equipamiento moderno que desde 1997 está en operación. Eso permitió que de todas formas se pudiera apreciar el montaje operístico.

***

Desde 2017 y hasta principios de 2020 tuve la suerte de poder viajar de manera casi constante por asuntos de trabajo a diversas ciudades de México y Estados Unidos. Aunque fueran lugares a los que regresaba más de una vez, a la experiencia de llegar e instalarme a trabajar le llamé “oficina itinerante”. Luego, al coincidir en algunos lugares que no eran nuestra ciudad, mi gran amiga y socia Paola Tinoco y yo lo fuimos haciendo hashtag, etiqueta que desde que se inició el periodo pandémico hemos extrañado usar.

Opera Crédito: Zaira Eliette Espinosa

No me lo creía que iba a pasar exactamente un año para que volviera a salir de Monterrey y aquí estoy ahora, en Houston, Texas. Con todas las medidas apropiadas y protocolos requeridos, viajé una madrugada sintiendo un verdadero pánico escénico.

No me he contagiado de covid-19. No me ha dado ni una gripa, salvo un poco de alergia estacionaria por estas fechas el año pasado, así que entrar en contacto con el exterior, ahora aeropuertos, avión, taxis, hacen que la decisión de viajar sea una locura para algunos, pero para mí, la oportunidad para cuidarme mejor.

***

Llegué a la zona de River Oaks, donde se encuentra llamémosle el creation headquarters de la escritora Criseida Santos-Guevara, aunque por estar en el tercer piso ella le llama “un rincón cerca del cielo”.

La idea era llegar unos días antes para alcanzar a presenciar el esperado evento en el Moores Opera House en Cullen Boulevard: la obra Delmas, ópera de cámara en un acto, libreto escrito por ella y musicalizado por el maestro y compositor yucateco Alejandro Basulto. Una puesta bilingüe (español-inglés) que les llevó al menos dieciocho meses de trabajo en equipo. Un acontecimiento único que no iba a transmitirse por streaming en su estreno con boletaje agotado en sus primeros cinco días.

Opera Crédito: Zaira Eliette Espinosa

No solo estaba rompiendo con el haber salido de mi país todavía en pandemia, sino que también estaba a punto de vivir la magnífica experiencia de entrar a la casa de ópera y ser parte de un público conformado estrictamente por un reducido número de personas. La emoción de estar frente a un foro… ¿Nostalgia, añoranza, bobería? Lo que sea. Aquí van los hashtags #yaquieroiraconciertos #yaquieroiralosteatros #queyaseacabelapandemia

Un día antes accedí al ensayo general. Nos enredamos en los pasillos de la escuela de música, pasamos por amplios lockers de los estudiantes, galerías con la colección de litografías de artistas gringos, un lobby con esculturas, anuncios huérfanos que quién sabe quién. Cuando al fin entramos al ensayo general, busqué la manera de tomar fotografías. La escenografía era sencilla, las protagonistas con un vestuario muy natural. Todo me pareció muy orgánico al lugar, pues resulta que la obra se lleva a cabo precisamente en una casa de ópera.

Delmas es una chica que cruza la frontera y consigue un trabajo como conserje, pero en sus ratos libres, o cada que puede, sueña con cantar música ranchera. Otra chica, una “güerita”, llega a audicionar un gran papel como cantante de ópera y sucede el encuentro. Suceden. La música tiene guiños muy diversos a los suaves boleros mexicanos, a la ópera clásica, la viveza de los musicales, el drama en los movimientos de voz y las tinturas de humor y amor que se encuentran en la historia.

Opera Crédito: Zaira Eliette Espinosa

Para Criseida, era la primera vez que veía en acción su libreto y que reconocía en las cantantes Gabriela González y MiaRose Handberry a las protagonistas. A la autora le intrigaba la manera en que algunas situaciones de los diálogos se fueran a resolver con la música. Pero finalmente quedó sorprendida, emocionada y satisfecha. Bajo su cubrebocas no paraba de sonreír, incluso de regreso al rincón cerca del cielo.

***

La noche del estreno tuvo como asistentes a grandes personalidades de la comunidad de Houston. Importantes donors, benefactores de la Casa de Ópera Moores. Asistieron profesores, más músicos, estudiantes, público en general. Se grabó un video que seguro circulará por alguna red muy pronto. La lluvia seguía sin parar, pero eso no impidió que luego del estreno, el buen amigo Guillermo de los Reyes nos llevara a brindar al JR’s (#elqueentendióentendió) y cenáramos hamburguesa y quesadillas gringas del What a Taco, el foodtruck de enfrente.

Al escribir esto siento como si iniciara un decreto permanente, colocar una pieza en mi vision board, como si estableciera la pauta para que mi espíritu sagitariano ya no se detenga ni posponga la itinerancia. Gracias por acompañarme en este arranque de la mano con Fusilerías.

Total
16
Shares
Previous Article
cubano

Ingeniero cubano cumple sueño de construir avión

Next Article
Museo de la mujer

Museo de la Mujer: una década fomentando la igualdad

Related Posts
Total
16
Share