Uno de los grandes errores que suelen cometerse cuando se “escribe” o adapta un guion para la televisión inspirados en la obra de la mamá o el papá (bioserie) es que forzosamente alguno de los dos saldrá perdiendo, algo que no miden quienes se encargan del libreto, pero que, incluso, durante la grabación ni se dan cuenta por estar tan clavados en buscar el éxito.
Uno de estos casos en Chespirito, fue sin querer queriendo, una de esas llamadas bioseries, que no sólo pone a don Roberto Gómez Bolaños como obsesionada con el trabajo, padre ausente, mal marido, y lo que es peor, abandona hogares.
Lo que bien pudo ser un excelente documento donde se plasmara la vida y obra de un hombre que desarrolló su creatividad para el divertimento de millones de personas, se convirtió en una producción donde la heroína es la mamá de los que redactaron los ocho capítulos, un odio profundo al padre por haberlos dejado y lo que es peor, aún no superan que haya decidido rehacer su vida en otro hogar, con todo y que no hubo hijos de por medio.
Era de esperarse que Carlos Villagrán sería parte de los villanos de la historia porque, sí, hay que admitirlo, sintió que su personaje era la estrella de El chavo del 8, cuando no era así, y que Florinda Meza tendría que ser la bruja del cuento. Lo más gracioso es que a ambos no se les puso el nombre que todooos conocen, como si eso cambiara la realidad, risorio.
Hay que reconocer que el cuadro de actores: Pablo Cruz (Chespirito), Miguel Islas (Ramón Valdés), Bárbara López (Margarita Ruíz o Florinda Meza), Arturo Barba (Rubén Aguirre), Andrea Noli (Angelines Fernández), Juan Lecanda (Marcos Barragán o Carlos Villagrán), Paola Montes de Oca (María Antonieta de las Nieves) y Eugenio Bartilotti (Edgar Vivar), son buenas, pero están limitados a un guion que sin duda se hizo a contentillo.
HBO Max se la jugó con esta bioserie que tiene como base el casi fin de la serie, el capítulo que se hizo Acapulco, y seguramente están felices con resultados, que es lo que les importa por razón de ventas; sin embargo, para los fans de El Chavo del 8, o por lo menos con lo que su servidor ha platicado, dejó mucho que desear.
Alguna vez, don Roberto, que salía de la ANDA junto a Florinda Meza, me regaló unos minutos de su tiempo para aclararme que “El Chavo” no era un programa infantil, lo que por fortuna se abordó en la serie: “qué clase de programa para niños tiene a un niño huérfano, otro idiota, sin padre y presumido, una niña aprovechada y ladina, una señora dejada, otra viuda, un señor huevón, un profesor mediocre o un señor rico al que nadie respeta, no, mi programa no es para niños, lo hice para mostrar la realidad”.
La bioserie Chespirito es solo una parte de la historia
Ver Chespirito, fue sin querer queriendo está bien para conocer partes de la historia de uno de los grandes creativos de la televisión y el cine, de la década de los 70 en adelante del siglo pasado, y hasta ver los cameos de los verdaderos Edgar Vivar y María Antonieta de las Nieves o cómo Emilio Azcárraga Milmo “El Tigre” tuvo que comprar el canal independiente 8 con tal de que la vecindad estuviera en sus filas.
De ninguna manera hay que asumir que esa fue la vida de don Roberto, sino el capricho de dos de sus hijos por ensalzar a su mamá y darles varios raspones a su papá, el mismo que, sin esa creatividad no estarían donde se encuentran
Sólo resta saber en qué depa vivirían los dos hermanos que tuvieron la oportunidad de mostrar que su padre fue un hombre como cualquiera, pero con una gran creatividad, y la perdieron.
¡Chespirito conquista Latinoamérica… y el mundo, sin querer queriendo! 🎉
La serie biográfica Chespirito: Sin querer queriendo se ha convertido en la producción latinoamericana más exitosa en la historia de HBO Max, alcanzando el puesto #1 en audiencia y aumentando… pic.twitter.com/ZSGdyVoakl
— Chespirito (@GrupoChespirito) August 1, 2025


