En tiempos aciagos impartir justicia con toque humano parece subversivo. Y de esto dio muestra Frank Caprio. El juez estadunidense, reconocido mundialmente por su compasión y trato cordial en los tribunales, falleció a los 88 años, según informó su familia en días pasados.
Originario de Rhode Island, Caprio ejerció la judicatura durante casi cuatro décadas hasta su retiro en 2023. Su figura trascendió la sala judicial gracias al programa Caught in Providence, que lo convirtió en un fenómeno televisivo y migró al metaverso desde los 2000.
Allí logró enganchar a la audiencia al mostrar una justicia con perspectiva humana: anulaba multas a familias en situación difícil y, en ocasiones, invitaba a los niños a participar en la decisión sobre las sanciones de sus propios padres.
El legado de Caprio se vio “marcado por la empatía, la equidad y la convicción de que la ley también puede ejercerse con humanidad”, enunciaron diversos medios de comunicación.
Y si bien en la mayoría los comentarios a su legado han sido positivos, el asombro en las redes ante algunas de sus sentencias que han sido subidas al internet a manera de recuerdo no ha sido del todo favorable. Para algunos resulta ilógico que se ejerciera el poder judicial con perspectiva humanitaria.
Resulta incomprensible en una sociedad que cada día entiende más la paz social y el Estado de derecho con punitivismo. El reclamo de las sociedades ante el aumento de violencia en los crímenes y perpetradores cada vez más jóvenes es aumentar penas y revivir el deseo del coliseo romano de justicieros y penas de muerte. Se olvida que, en la mayoría de los infractores menores, mayores penas sólo contribuirán a que se conviertan en reincidentes.
Frank Caprio fue un adelantado a su época
Se ha dejado de lado la reinserción social, que es uno de los principales objetivos de la impartición de justicia, y se ha priorizado el castigo –no en si la sanción corresponde o no al imputado– y la satisfacción del dolor ajeno a manera de restauración del daño.
Países como Portugal o los Países Bajos limitan sus penas máximas a 25 años. En el caso de Portugal no existe la cadena perpetua. ¿Los resultados? Los Países Bajos han experimentado un notable descenso en su población carcelaria. Este fenómeno ha sido tan significativo que el país ha comenzado a alquilar celdas a Bélgica y Noruega. Este cambio se atribuye a una combinación de políticas de reinserción eficaces, penas cortas, sanciones financieras y consideraciones presupuestarias.
Mientras en el mundo se aplauden las prisiones sin debido derecho de Bukele o el “alcatraz” de Trump, países avanzan –sin ser mediáticos– en conseguir la paz, la seguridad y estado de derecho. Lo malo es que eso no vende en TikTok.
El juez Frank Caprio fue un adelantado a su época. Lo malo es que andamos escasos de esos genios. Se va Caprio y nos quedamos con Bukele, Trump y Meloni.
Frank Caprio and the Youngest Judge: A Heartwarming Courtroom Moment
In this unforgettable moment from Caught in Providence, Judge Frank Caprio welcomes the youngest “judge” ever into his courtroom. When asked to decide whether his father was guilty or not guilty, the little boy… pic.twitter.com/5aLITAAqUb
— Judge Frank Caprio (@_JudgeCaprio) August 27, 2025


