La adicción a Manuel Mijares y sus canciones no respeta edad, sexo, ni condición social: lo mismo pueden encontrarse entre sus fans al magnate y hombre más rico de México, Carlos Slim, o al internacional tenor jalapeño Javier Camarena, que igualmente a más de ocho mil hijos e hijas de vecino que se mijarizaron y se cuadraron ante la sinfonía pop del Soldado del Amor en el Auditorio Nacional.
Es la noche del jueves 26 de marzo, víspera y preludio de la noche del viernes 27 en que la ex esposa del cantante, Lucero, también tiene su propio concierto celebratorio, con que se puede decir que cierra el círculo familiar en ese escenario, que ambos han conquistado y colonizado en decenas de ocasiones.
Mijares celebró 40 años de carrera y 10 de su polémica incursión sinfónica en Palacio de Bellas Artes. Lucero quiere festejar 46 años de cantar y actuar. En 2027 ambos recordarán 4 décadas de conocerse, gracias a sus papeles en la comedia Escápate conmigo (1988), de René Cardona Jr., el debut en cine de don Manuel, que ya no dejó a la entonces Lucerito, la niña Chispita que irrumpió en la tele desde 1982.
Ya desde su conferencia de prensa de febrero en el Lunario había anunciado cuánto iba a festejar MM.
Y para que los festejos con orquesta sinfónica lucieran más, Mijares tuvo la idea de invitar a su amigo, Javier Camarena, un tenor que ha engalanado los grandes escenarios de ópera en el mundo y que regresó al Auditorio Nacional después de su debut ahí el 5 de octubre de 2016 para una gala operística.
Mijares emergió elegantemente vestido de smoking desde una plataforma que lo elevó hasta emparejarse con la Golden Symphony Orchestra, que dirige Carlos Huerta, que lo ha secundado en otras ocasiones como en 2025 para su concierto en Hidalgo, y que abrió con un mini popurrí musical de éxitos del cantante a lo largo de 40 años de carrera, como “No se murió el amor” o “Bella” y “Soldado del amor”, en las que surgieron las 10 voces del coro que se sumó a la múltiple celebración primaveral.
Que empezara más tarde que lo anunciado el concierto en el escenario de Reforma que Mijares ha compartido tantas veces con Emmanuel careció de importancia para un público que ya se acostumbró, como miles de trabajadores de Polanco y Lomas, a la afrenta del cierre del metro Auditorio desde enero pasado por la repentina afición mundialista y añeja frivolidad de la jefa de Gobierno Clara Brugada.
Mijares sabe conquistar a un público desesperado, ansioso de cantar y hasta bailar con él, de murmurar con pudor esas canciones que se aprenden hasta sin conocerlas, que se recuerdan incluso sin ser parte de una vida personal, porque son colectivas, están en los camiones, en los bares, en los elevadores. Y desde ahí se trepan como polizones en las vidas ajenas al estilo musical del cantante fraguado en ópera.
En su primer vestuario de los tres que se llevó al festejo y que le obligaron a bromear que no entendía como su amiga Yuri puede cambiarse en cada canción que interpreta, Mijares abrió con “Si me enamoro”, que quizás completó el ciclo amor-separación con el siguiente éxito “No se murió el amor”.
Además de cantar “Corazón salvaje”, “Si me tenías” y rendir homenaje a su padre con “Te extraño” y al compositor Roberto Cantoral con la interpretación de “Al final”, lanzado en 1979 por Emmanuel, Mijares acomodó en un popurrí canciones de su repertorio: “Poco a poco”, “Tan solo”, “Me acordaré de ti”, “Siempre” y “Que nada nos separe”, para luego meterse al “Baño de mujeres”.
Mijares rinde homenaje a su ídolo José José
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Y después de una secuencia pop con “Para vivir”, “Ojalá” y “Si me tenías”, vino la gran sorpresa, con su amigo Javier Camarena, a quien presentó con elogios sobre su carrera y del que anunció que estaba cumpliendo años esa noche y pidió al auditorio cantarle Las Mañanitas, gran homenaje al tenor de los bises. “Nomás vean que esfuerzo hizo Javier, que vino cuando está cumpliendo años”, dijo Manuel.
“Tengo un invitadazo (gritos del público), un extraordinario y gran tenor mexicano, de fama mundial, que ha conquistado los teatros más prestigiosos del mundo. Él es de Xalapa, de donde era mi papá. Lo quise invitar primero porque soy un gran fan de él; segundo porque así yo descanso un poquito de cantar y nomás le hago segundilla por ahí abajo.
“Es un placer inmenso coincidir en este egran scenario y que nos haya acompañado porque él vive en Europa y él vino hasta acá. Un fuerte, fuerte aplauso para el señor Javier Camarena. Y fíjense nomás la molestia que le causé: hoy es su cumpleaños. Así que vamos a cantarle todos Las Mañanitas”, invitó.
Camarena confesó haberse echado palomazos en fiestas y reuniones con Mijares desde que se conocieron, pero que su sueño era poder cantar juntos. Y no sólo cantaron juntos, cantaron hasta arias.
🥰Siempre habrá un buen día para amarnos mientras escuchamos las canciones de @MijaresOficial pic.twitter.com/uBXTjj81Ox
— Auditorio Nacional (@AuditorioMx) March 27, 2026
Empezaron suavecito, con “No hace falta”, echaron para adelante sus voces en italiano con “Il mondo”, el clásico de 1965 de Gianni Boncompagni y Jimmy Fontana y Carlos Pes; “Por ti volaré”, el tema que hizo famoso el tenor Andrea Boccelli, para cerrar convertidos en dos Calaf ante Turandot, la ópera de Giacomo Puccini, para interpretar en versión de pop con sinfónica la célebre “Nessun Dorma”.
Camarena dejó el escenario, no hubo bises ni dos de pecho. Sólo un abrazo con Mijares, que acompañó al tenor y regresó cuando ya las coristas y los coristas marchaban con paso de militares para un tema siempre esperado del cantante, que regresó con su segundo vestuario, de blanco: “Soldado del amor”:
Mijares después rindió homenaje a su ídolo José José, con el segundo popurrí con temas que incluyó en su disco tributo de 2005, Honor a quien honor merece, que todavía presentó a la prensa hace dos décadas con su entonces esposa Lucero en un bar de avenida Insurgentes. También subió al escenario a cantar con él “Amor” su hija con Lucero, su colega Lucero Mijares, que a su llegada a la primera fila de lunetas en el Auditorio Nacional pasó a saludar al millonario Carlos Slim, atrás de ella.
Hija y padre, se fundieron al final en un abrazo. Y ya estaba por acabar el concierto de poquito más de dos horas, venían “Para amarnos más” y “El privilegio de amar”, ya: el adiós a una noche, en la que ya nadie se iba a dormir, con en Turandot, 24 horas de vigilia hasta el concierto de su ex esposa Lucero en Auditorio Nacional, que se convirtió en un espacio familiar por coincidencia para dos artistas y su hija.


