La víspera de la inauguración de la 53 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC), la ciudad de Guanajuato estaba nublada, llovía, más parecía cualquier lugar del Reino Unido, país invitado. Nomás llegó Veracruz y salió el sol, la luz, la alegría, el fandango, la música y el baile, el son con toda su triple raíz jarocha.
Primero fue la inauguración la tarde-noche del viernes de la Casa de Veracruz y el concierto colectivo en la Alhóndiga de Granaditas con el fandango monumental de Mono Blanco, Caña Dulce Caña Brava y otras agrupaciones de músicos tradicionales de Veracruz.

Pero la tarde de sábado Guanajuato fue otra, fue Veracruz completa. Los guanajuatenses y visitantes a la ciudad y al FIC formaron vallas, riberas, en ambos lados de la acera de la avenida principal en espera de un río que iba a inundar con su caudal de alegría, a veces blanco, a veces con máscaras de mil diablos, el arroyo.
Yolpaki se llama. Una palabra que se recordará como una fiesta con música, baile, trajes tradicionales, mojigangas, disfraces de las 10 regiones, 13 pueblos tradicionales y las poblaciones afroamericanas de Veracruz.

Los pueblos veracruzanos prestaron su felicidad, su jolgorio, al estado donde no vale nada la vida, la vida no vale nada. Y allá, quizás por eso, se desataron los demonios de las lluvias allá en Veracruz, las inundaciones en más de 38 municipios.
Allá Veracruz se nubló, acá en Guanajuato se espantó la lluvia con la Cuadrilla de Máscaras de Cosomatepec, con la Danza de los guaguas, la Danza de los negritos, la Danza de los quetzales, la Comparsa afroamericana de Almolonga, los Penquitos del barrio de Xico, el Carnaval afrodescendiente de Tamiahua, los carnavales de Huayacocotla y Zacualpan, los huapangos de Chicontepec, la compañía de la danza Xochipilli y hasta una boda indígena.

Eso le trajo Veracruz a Guanajuato. Luz y sonido y hermosas sonrisas en caras morenas que fueron bajando como torrente desde el Jardín Embajadoras hasta la explanada de la Alhóndiga de Granaditas desde las 17 horas del sábado hasta bien entrada la noche.
Miles de personas disfrutaron de bandas de viento como Tradición de mi Tierra, de Benito Juárez, o Playa Vicente las cuadrillas de Xantolo de Tantoyuca, la de payasos de Xico, y hasta una banda de son jarocho de Chacalapa llamada Lluvia de San Juan, que dejó sus tormentas en Veracruz.

Los pueblos mixteco, mixe, chinanteco, mazateco, zapoteco y afrojarocho ahí estaban, con sus mujeres artistas, con sus niños músicos formados en los Semilleros creativos que impulsa la Secretaría de Cultura federal, como el Ensamble Comunitario Cantaros de sol, de Zozocolco de Hidalgo, Kuitol Tének, de Amatlán y de Son Jarocho de Los Tuxtlas.
Y sí, aunque la tarde ya se había hecho tarde y pasó a fresca noche, lo que trajo Veracruz a Guanajuato fueron cántaros de sol. Y Veracruz llovía.

Quizás por eso Yolpaki en náhuatl quiere decir: Corazón alegre.
Veracruz alegra el corazón, aunque en el suyo llueva.

La edición 53 del Festival Internacional Cervantino reúne en su programación a reconocidos artistas internacionales, como Sam Eastmond, Angélica Liddell, Sonido Gallo Negro, Hotel Pro Forma, Sama Abdulhadi, Nathy Peluso, la Compañía Wayne McGregor, Los Bitchos, Julieta Venegas, Sun Ra Arkestra y Africa Express, un colectivo de músicos convocados por Damon Albarn, entre muchos otros.
🤩 𝗘𝗡𝗦𝗔𝗬𝗢
𝐅𝐚𝐧𝐝𝐚𝐧𝐠𝐨 𝐦𝐨𝐧𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥: 𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐨𝐧 𝐲 𝐫𝐚í𝐳 en el #53FIC 𝙀𝙨𝙩𝙖𝙙𝙤 𝙄𝙣𝙫𝙞𝙩𝙖𝙙𝙤: 𝙑𝙚𝙧𝙖𝙘𝙧𝙪𝙯Aquí un poquito de lo que podrás disfrutar hoy. 🤩 El alma veracruzana ya resuena con fuerza
¡Nos vemos pronto!… pic.twitter.com/GPYXOU3p82
— Festival Cervantino (@cervantino) October 10, 2025