Chito Tenorio hace una lectura íntima de la memoria

Chito Tenorio explora las supersticiones y el misticismo popular

El Museo Archivo de la Fotografía inauguró tres exposiciones que transforman sus salas en un recorrido por las múltiples formas de habitar el cuerpo y la memoria

El Museo Archivo de la Fotografía inauguró tres exposiciones que transforman sus salas en un recorrido por las múltiples formas de habitar el cuerpo, la memoria y el territorio. La propuesta reúne El susto entra por atrás de Chito Tenorio; Tránsito: invocación a Coyolxauhqui de Roberto Tondopó; y Disidencias Ancestrales, una muestra colectiva que dialoga con las experiencias de las comunidades LGBTQIA+ desde perspectivas históricas, culturales y afectivas.

Durante la ceremonia inaugural, Mariana Gómez Godoy, directora de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural, subrayó que las muestras reunidas en el museo aportan perspectivas innovadoras al panorama cultural de la capital y ofrecen al público la posibilidad de acercarse a narrativas visuales que amplían la manera de comprender la identidad, la memoria y la diversidad.

“La esencia de este museo está en la confianza de las y los artistas. Si los fotógrafos no sintieran que su trabajo es valorado, respetado y exhibido en un espacio con reconocimiento, este lugar estaría vacío”, compartió.

Además, Juan Pablo Cardona, director del Museo Archivo de la Fotografía, subrayó que las tres exposiciones conforman un ciclo expositivo que dialoga con la diversidad, la identidad y las múltiples expresiones de la comunidad LGBTQ+, además de reconocer la visión institucional que impulsó el proyecto y el trabajo curatorial que permitió reunir a artistas emergentes y consolidados en una misma propuesta.

El susto entra por atrás, de Chito Tenorio

La jornada reunió al público en un recorrido que inició desde el lobby con 15 imágenes de Chito Tenorio, que plantean una lectura íntima y a la vez colectiva sobre el miedo, la memoria y las huellas emocionales que permanecen en los cuerpos y en la vida cotidiana. Así, la muestra invita a pensar en aquello que se hereda, se calla o se transforma con el paso del tiempo.

Entre rezos, amuletos, remedios heredados, y advertencias transmitidas de generación en generación, El susto entra por atrás explora el vasto territorio de las supersticiones y el misticismo popular mexicano a través del cuerpo como escenario principal de la creencia.

Esta muestra parte de una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando el miedo a lo desconocido busca una forma visible? Frente a aquello que no podemos explicar —lo sobrenatural, la muerte, el deseo, la fortuna, o el amor— construimos rituales, símbolos y gestos protectores que intentan restablecer un orden en medio de la incertidumbre y el caos.Chito Tenorio hace una lectura íntima de la memoria

Convirtiendo en ello al cuerpo en su altar, un espacio donde lo mágico y lo cotidiano conviven sin contradicción. Inspirada en supersticiones arraigadas en la cultura mexicana, El susto entra por atrás propone una re-interpretación visual que se aleja del registro documental para adentrarse en la fotografía construida, simbólica, erótica y poética. Cada imagen transforma creencias populares en metáforas visuales donde la corporalidad dialoga con objetos rituales, gestos ancestrales y símbolos cargados de memoria colectiva.

Desde una lectura íntima y a la vez colectiva, la exposición retoma el miedo, la memoria y las huellas emocionales que permanecen en los cuerpos y en la vida cotidiana. A través de sus imágenes, la muestra invita a pensar en aquello que se hereda, se calla o se transforma con el paso del tiempo.

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Tránsito. Invocación a Coyolxauqui de Roberto Tondopó

Un piso más arriba, Roberto Tondopó, estableció un diálogo a partir de 17 piezas fotográficas que entrecruzan la fotografía contemporánea y las raíces mesoamericanas. A partir de la figura de la diosa lunar, la propuesta recupera la potencia del mito para hablar de fragmentación, tránsito, sanación y reconstrucción, en una lectura visual que enlaza espiritualidad, territorio y memoria.Chito Tenorio hace una lectura íntima de la memoria

La fotografía de Roberto Tondopó encuentra un territorio mítico para comprender la experiencia humana. Coyolxauqui deja de ser únicamente una deidad ancestral y pasa a ser un recurso poético que acompaña a la vida de los pueblos.

Cada imagen reunida en esta exposición posee una fuerza profundamente autoral, un viaje auténtico generado por más de una década. Roberto ha construido un lenguaje visual propio, donde el símbolo nunca es ornamento, es pensamiento, es memoria y es una forma de conocimiento consciente.

Su mirada plantea que lo íntimo dialogue con lo colectivo, que la experiencia personal encuentre resonancia en nuestra historia cultural. Y en tiempos donde las imágenes suelen agotarse en su inmediatez, esta obra nos recuerda que la fotografía es un acto de invocación, un imaginario donde el cuerpo, el territorio y el duelo nos generan una sola experiencia.Chito Tenorio hace una lectura íntima de la memoria

Disidencias Ancestrales

En el último piso de este recinto se presentó Disidencias Ancestrales, muestra que reúne el trabajo de 13 artistas que exploran la diversidad sexual y de género desde una perspectiva profundamente arraigada en la herencia cultural, la espiritualidad y la experiencia comunitaria. Lejos de comprender la disidencia como una ruptura con la tradición, esta exposición la plantea como un ejercicio de recuperación, apropiación y reencuentro con saberes, cuerpos e identidades que han existido históricamente dentro de los entramados sociales, religiosos y simbólicos de nuestros pueblos.

Para inaugurar esta exposición, Ricardo Ánimas, fotógrafo y expositor en esta muestra, dedicó unas palabras para celebrar la creación de estos espacios donde las artes y la identidad pueden converger y dialogar, creando así puentes entre comunidades y artistas.Chito Tenorio hace una lectura íntima de la memoria

Las obras de esta exposición, realizadas principalmente por autores originarios de comunidades tzotziles y tzeltales de Chiapas, dialogan con herencias mayas vivas, donde la corporalidad, la espiritualidad, el territorio y la colectividad forman parte de una misma experiencia de existencia.

A través de su arte, estos autores articulan narrativas que reivindican la diversidad como un espacio de resistencia frente a los procesos históricos de exclusión, pero también como una vía de trascendencia, supervivencia y continuidad cultural.

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