La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, recorrió la muestra Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso, que se conforma por nueve instalaciones interactivas de gran escala en el Museo de Arte Moderno.
Con una propuesta que integra arte, tecnología y participación colectiva, a partir del 11 de febrero de 2026, la secretaria consideró que la instalación ofrece “una experiencia para sentir, mirar, escuchar y participar, que refrenda la vocación experimental del museo”.
El @museoAmodernoMX se prepara para “Jardín inconcluso” de Rafael Lozano-Hemmer una experiencia para sentir, mirar, escuchar y participar, que refrenda la vocación experimental del espacio.
Las 9 instalaciones que la componen están hechas para visitarlas de noche y estarán… pic.twitter.com/B1s7gawFuw— Claudia Curiel de Icaza (@ccurieldeicaza) February 5, 2026
La exposición –que marca el inicio de la programación 2026 del Museo de Arte Moderno y el retorno de Lozano-Hemmer a un recinto mexicano, tras una década de no presentarse en el país– recibió la visita de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y del artista mexicano-canadiense Rafael Lozano-Hemmer.
Curiel de Icaza señaló que la propuesta impulsa el diálogo del recinto con sus visitantes: “La exposición trata de que el museo fortalezca su vocación de experimentación, como surgió; que dialogue con los públicos, con la tecnología”.
“Se trata del interior, de las corazonadas, de que podamos habitar el museo desde una perspectiva contemporánea que también implica la tecnología. Pero habla de cómo habitamos el espacio y cómo se usa este jardín maravilloso de uno de los museos más emblemáticos del país; le da otra lectura y otra forma de habitar, en la noche, el Museo de Arte Moderno”, resaltó.
En su mensaje, Lozano-Hemmer explicó que, para él, el arte “debe tener esta condición de eco, de memoria”, por lo que para “Jardín inconcluso” se trata de piezas que requieren participación: “obras que te sienten, que te escuchan, miran y esperan que tú participes para completarlas. Esta exposición: o se activa con el público, o no existe”.

Alejandra de la Paz Nájera, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, destacó que se trata de “un proyecto ambicioso” que “abre las posibilidades del museo más allá del recorrido habitual y que conjunta el arte y la tecnología en un espacio increíble como es el jardín del Museo de Arte Moderno”, además de marcar “el regreso de Rafael a sus tierras”.
Por su parte, Stéphanie Allard-Gómez, delegada de Québec en México, señaló que la muestra está “en constante transformación” e “invita a los visitantes a convertirse en una parte activa de la creación” y “celebra la interacción como motor de sentido”. Añadió que experiencias como la que se presenta “fortalecen nuestros lazos culturales” y recuerdan “el valor del arte para conectar a las comunidades” entre Québec y México.
A su vez, la directora del recinto, Marisol Argüelles, señaló que la exposición recupera una de las vocaciones centrales del Museo de Arte Moderno: “abrirse a nuevas formas de experimentación y a lenguajes que dialogan con el momento que estamos viviendo”, y destacó que la obra de Lozano-Hemmer invita al público a involucrarse de forma activa y a reflexionar sobre su relación con la tecnología y el espacio compartido.

Jardín inconcluso, para apreciar de noche
El proyecto se despliega en la Sala Gamboa, el redondel y el Jardín Escultórico del museo, y está diseñado para ser recorrido de noche. Las obras responden en tiempo real a la presencia de las y los visitantes, ya que hacen visibles fenómenos como flujos térmicos, datos biométricos, ondas sonoras y procesos físicos que suelen permanecer fuera del campo perceptivo.
La producción del montaje contó con la participación de un equipo de 21 personas del estudio del artista en Montreal, en colaboración con los equipos del recinto museístico.
En conjunto, la muestra vuelve perceptibles fenómenos invisibles –como la dispersión térmica o corrientes digitales– y explora cómo la tecnología se convierte en lenguaje sensible y experiencia compartida.
En ese sentido, Jardín inconcluso propone experiencias que se completan con la presencia de quienes las recorren, al generar huellas efímeras que hacen de cada visita una experiencia distinta e irrepetible.
Entre las piezas que conforman Jardín inconcluso se encuentran un faro sensible a la radiación cósmica; una calzada de voces construida con grabaciones del acervo de la Fonoteca Nacional, que se interactúa y transforma con la participación del público y un paisaje de luces que se activa y cambia por los latidos del corazón de quienes lo visitan.
Por ejemplo, Thermal Drift (Deriva térmica), un dispositivo que utiliza una cámara térmica y un sistema de partículas para visualizar la dispersión del calor corporal y su relación con el entorno.
A su vez, la instalación sonora Atmosfonía, una propuesta que consta de bocinas cuyo sistema se activa según la trayectoria del visitante: “Cuando tú caminas, la computadora lo sabe y enciende las bocinas que están exactamente encima de tu posición”, dijo el artista durante el recorrido. La pieza opera con “tres mil canales de sonido diferentes” y lo que escucha cada persona cambia según su desplazamiento.
Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso –es una colaboración entre México y Québec– forma parte de la serie Art Parcours, desarrollada por Antimodular Research. El proyecto incorpora además medidas de protección ambiental, como filtros de corte ultravioleta para evitar la desorientación de aves migratorias, luminarias con energía solar y sistemas LED de alta eficiencia.
Se presenta al público del 11 de febrero al 25 de abril de 2026, con visitas nocturnas miércoles y jueves, de 19 h a 23 h, y viernes y sábados, de 19 h a medianoche. La entrada general será de $150, con acceso programado cada 15 minutos y un recorrido de 60 a 90 minutos. Los boletos se adquieren en la plataforma Fever y en taquilla del Museo de Arte Moderno.

