Ana Covarrubias Velasco luce feliz. Se sienta con las fotos de sus predecesores en la presidencia del Colegio de México (Colmex) a sus espaldas, con cierta solemnidad, pero con sonrisa muy juvenil. Solo falta entre ellos Silvia Giorguli, la primera mujer desde 1940 que ocupó antes que ella el cargo 10 años.
Se sabe en casa, lleva al fotógrafo Juan Carlos Aguilar hasta el busto del poeta, ensayista y diplomático Alfonso Reyes, fundador de una de las instituciones públicas de estudios superiores más importantes de América. No es para menos, 40 años de su vida, la mitad de los que tiene el Colmex, ella ha estado ahí, primero como estudiante de licenciatura en Relaciones Internacionales en la década de los ochenta y después como profesora investigadora en el Centro de Estudios Internacionales (CEI) durante 30 años.
Después de esbozar en la entrevista cómo será su primero periodo de cinco años en la presidencia, que puede extender por otro lustro, se relaja para hablar también de ella, de sus intereses y preocupaciones.
Fue lectora de todos los escritores del boom, de Carlos Fuentes a Gabriel García Márquez. Cuando estudiaba su doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, le dio por las inglesas: Virginia Woolf, Jane Austen… Después, pasó a los clásicos rusos. Y más recientemente, a leer a mexicanas, como la premio Pulitzer 2024, Cristina Rivera Garza. Ahora está atrapada en la novela italiana La amiga estupenda, de quien usa el seudónimo Elena Ferrante, e interrumpe al reportero para que no le hable de su adaptación a serie. “Primero quiero leerla completa”.
Encuentra tiempo para despejarse de la actividad académica en el cine, aunque en el de las plataformas.

“Me gusta mucho el suspenso, todo lo que tenga que ver con los espías y la Guerra Fría. También, el drama. La comedia no me gusta mucho; los musicales, tampoco, aunque el último filme que vi es musical: Hair (Miloš Forman, 1979), aquella vieja película de hippies y Vietnam. La vi cuando era muy joven y por alguna razón me dieron ganas de volverla a ver, la vi anunciada en alguna de las plataformas que tengo. Y, aunque sea musical, es muy buena película. En realidad, veo de todo; lo que sí es difícil de ver son las series, porque ahí uno se pica y quiere seguir; trato de verlas nada más cuando tengo más tiempo libre”, refiere la integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Un día después del 16 de septiembre, asegura que no vio la ceremonia anual del Grito de Independencia, que por primera vez en la historia lo da una mujer desde el balcón presidencial de Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum, que aprovechó para destacar a las mujeres en las arengas patrias.
“No soy feminista”, responde a pregunta expresa la segunda mujer en la presidencia del Colegio de México. “Soy una mujer que confía plenamente en el trabajo y las capacidades de las mujeres. No me diría feminista ni activista, creo plenamente en no hacer la diferencia: hombres y mujeres por igual”.

—¿Cómo quiere que la llame: presidente o presidenta?
—Me da igual, no tengo preferencia.
—Pregunto porque el Colmex tiene estudios de lengua y lingüística. Y quizá prefiera presidente.
—Así es, sería “presidente”.
—Además de ser la segunda mujer en presidir el Colmex después de la doctora Giorguli, que estuvo al frente 10 años. ¿Qué piensa del lugar que hoy ocupan mujeres en instituciones públicas y privadas, de empresas? ¿Lo ve como reivindicación o como algo natural que debía ocurrir?
—Era algo que tenía que ocurrir. Y es una gran oportunidad para demostrar lo que podemos hacer y se están tomando esas oportunidades. De alguna manera era inevitable. Pero, otra vez, es como nuestra gran oportunidad para, sin aspavientos, decir lo que hacemos igual o mejor.
—¿Y se emocionó viendo el Grito desde Palacio Nacional?
—No, no lo vi. Estaba trabajando.

—La palabra “histórico” se usa con mucha arbitrariedad. En el Colmex se estudia la Historia. ¿Juzga “histórico” que por primera vez una mujer, Claudia Sheinbaum, diera ahora el Grito?
—¿Qué le puedo decir? Yo de chiquita iba al Grito y al desfile. A mí me llevaban al desfile y me sentía orgullosísima. Ahora que ya soy grande y que veo lo que los nacionalismos pueden hacer, a veces me asusta un poquito. No llegaremos a niveles como a los que han llegado otros países, pero sí creo que el nacionalismo es bueno hasta cierto punto, los nacionalismos fanáticos sí son peligrosos.
—¿Pero ver a una mujer ahí en el balcón presidencial?
—Ah, no, eso me parece fantástico, sí. Nunca pensé que yo iba a ver algo así.
—¿Cuál es su mayor preocupación como persona en términos globales?
—¿Globales? ¡Ay, Dios!
—A nadie mejor le puedo preguntar: es especialista en relaciones internacionales y geopolítica.
—Me preocupa muchísimo la proliferación de conflictos armados, no es una buena noticia. Y la indiferencia que hay por cualquier cosa que se pueda pensar que es derecho internacional, o que hay ante algún tipo de regla que hay que respetar. Todo esto que ignora esa normativa que había, me preocupa muchísimo. Y me preocupa muchísimo el cambio climático, es algo que aún no nos damos cuenta cómo nos va a caer encima. Y me preocupa mucho el resurgimiento de la xenofobia, en todos lados, no es cuestión de Estados Unidos y Donald Trump o Europa, se ve en todos los continentes.

—¿A qué atribuye ese auge de la xenofobia?
—No lo sé. Creo que tiene mucho que ver con la cuestión migrante, que explotan los países del norte a donde van los migrantes: Estados Unidos, lo que llamábamos Europa occidental y Asia. Tiene que ver con la intercomunicación tan brutal a la que llegamos y con esta idea de “todos somos iguales, a todo mundo hay que recibir”, que se puede manipular en una narrativa tremenda, como la de Donald Trump.
—¿Cómo anda en redes sociales?
—Tengo cuentas en X, Facebook e Instagram. Pero no soy tuitera, me gusta por lo que leo.
—Estudió licenciatura en el Colmex. ¿Cómo ve ahora, 40 años después, a la comunidad respecto a la dependencia de la tecnología, de las redes sociales? Porque son estudiantes de alto nivel.
—Bueno, ahí surge mi edad, ya estoy viejita. Y sí me tiene muy sorprendida.
—Ana Covarrubias Velasco, ¿Preocupada o sorprendida?
—Las dos cosas. Las redes, en lo que provocan. Son mil cosas. Lo que más me preocupa, en lo que nosotros hacemos, es la inmediatez, que todo tenga que ser inmediato y ya, y no la reflexión más detallada, más a largo aliento, tranquila. Eso me preocupa muchísimo. Y me preocupa mucho que por esa inmediatez hay que tomar posición inmediatamente. Me preocupa mucho que los estudiantes no investiguen las fuentes, de dónde viene esta información. Y me preocupa que, por ejemplo, uno va en el transporte, está en alguna fila, qué se yo, algo importante, y todo mundo está con el teléfono. Eso sí me deja muy, muy impresionada. O cuando uno viaja: que en lugar el monumento o la pirámide, esté tomando fotos. Mejor vean y disfruten.

—En la academia, entre investigadores o hasta periodistas sabemos lo que es el Colmex y la importancia que tiene en México. Pero, a la gente de calle, a quienes están, por ejemplo, afuera del colegio vendiendo comida, ¿qué les diría ahora desde su presidencia para que comprendan en qué les beneficia que tengamos en México una institución como el Colegio de México?
Muy buena pregunta. ¿Cómo les beneficia? Bueno, les beneficia porque incidimos en políticas públicas. Lo que tenemos que hacer es una política de comunicación y de difusión mucho más agresiva. Por ejemplo, tenemos una feria de programas docentes, normalmente en octubre, y mucha gente viene pensando que somos una institución privada. Y es muy importante proyectar la imagen del Colegio de México como institución pública que trabaja para la sociedad mexicana. Podemos incidir en la política urbana, en el problema del agua, qué se yo, y eso le llega directamente a la gente, a ellos.
“Tenemos muchos profesores que trabajan en comunidades y con comunidades. Todo ese trabajo hay que difundirlo, porque sí ayuda a la sociedad mexicana. Por otro lado, es muy importante hacer una difusión más amplia de nuestros programas docentes. Si tú quieres estudiar relaciones internacionales, el Colegio de México es una institución pública, no te va a cobrar el examen, no te va a cobrar colegiatura, se te va a dar una beca, vas a poder estudiar, tendrás todos los beneficios que tenemos, pero también vas a poder influir, qué sé yo, en el manejo de la relación de México con Estados Unidos”.
La doctora Ana Covarrubias Velasco asume la Presidencia de El Colegio de México para el periodo 2025-2030.
La ceremonia de toma de posesión se realizó esta mañana en la sede de la institución, donde recordó que el 8 de octubre El Colegio cumplirá 85… pic.twitter.com/wsgmfdAn1A
— El Colegio de México (@elcolmex) September 22, 2025
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