Jesusa Ochoa Leñero debutó en julio de 2019 como Kendra en la comedia musical de Broadway A los 13, basado en el libro 13 de Dan Elish y Robert Horn; en enero de 2023 regresó al teatro como la Abigaíl del drama de Reynolds Robledo Carne y ahora, en 2026, vuelve al escenario, después de trabajar en series de televisión, en el rol quizás más entrañable para ella, la Malú de La visita del ángel.
La actriz explica en entrevista con Fusilerías por qué su tercera incursión en el teatro ha sido para ella, literalmente, “un proceso divino”, al lado de dos de las grandes figuras de la actuación en México: Juan Carlos Colombo y Silvia Mariscal, en la reposición de la pieza a cargo de Benjamín Caan y Miguel Santa Rita, que tendrá temporada del 16 de enero al 1 de marzo en foro Lucerna, de viernes a domingo.
“Es algo que creo que va a pasar una vez en mi vida”, comenta Jesusa Ochoa Leñero (2004), porque La visita del ángel la escribió en 1980 ni más ni menos que su abuelo, el dramaturgo y periodista Vicente Leñero, que la estrenó en 1981, y en cuyo segundo montaje, en 1995, el papel de Malú lo interpretó la hija de éste, Eugenia Leñero Franco, madre de la joven actriz quien 30 años después le toma la estafeta.

Dramaturgo, novelista y periodista, Vicente Leñero (Guadalajara, 9 de junio de 1933-Ciudad de México, 3 de diciembre de 2014) escribió más de una veintena de obras de teatro de 1968 a 1997, como Los albañiles, La mudanza, La carpa, Martirio de Morelos, Los hijos de Sánchez y La visita del ángel, esta última estrenada el 13 de agosto de 1981 en el foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario, dirigida por Ignacio Retes, que la protagonizó con Carmelita González y Myrra Saavedra, en el rol de la nieta Malú, personaje que interpretó Eugenia Leñero en la reposición de 1995.
Además de los montajes de Ignacio Retes de 1981 y 1995, Raúl Quintanilla llevó a escena La visita del ángel en enero de 2016 en el Círculo Teatral, con Gastón Melo y Conchita Márquez, como los abuelos, y en el papel de la nieta Malú se alternaron las actrices Estefanía Hinojosa y Carolina Miranda.
La pieza de dos actos y 110 minutos aborda la historia de una pareja de ancianos, un matrimonio apacible y feliz, inmerso en la rutina que enmohecen los años, que un día recibe la visita de su nieta (Malú en el texto original), joven que irrumpe en sus vidas con su vitalidad, picardía e hiperactividad.
“Estoy intentando disfrutar a más no poder el papel. Y sí es muy bonito hacer un texto de mi abuelo”, comparte Jesusa, que en pocos años ya se ha labrado un nombre propio en la actuación, una profesión que no sólo heredó de su madre Eugenia Leñero, sino también de su padre, el actor Jesús Ochoa.
Jesusa Ochoa Leñero coprotagoniza ahora en el foro Lucerna La visita del ángel, después de sus experiencias en el Nuevo Teatro Libanés con A los 13 y en el Teatro Helénico con Carne, con dos actores que conocen bien el teatro de Leñero: Juan Carlos Colombo, quien asistió al estreno en 1981 de La visita del ángel y pensó entonces que algún día él iba a encarnar al abuelo, y Silvia Mariscal, quien estuvo en el elenco del primer montaje de La carpa en 1971 y actuó también en La mudanza en 1986.
Hace ya tres años la vi como la Abigaíl en Carne, una obra también sobre una familia, pero muy, muy diferente a La visita del ángel. ¿Cómo se siente ahora en el papel literalmente de nieta?
Total, son dos experiencias, dos personajes y dos tonos de las obras completamente muy diferentes, lo cual es divertido. Justamente hice Carne hace tres años y no había tenido oportunidad de hacer otra vez teatro desde entonces, trabajé en varios proyectos de televisión, series. Y regresar al teatro con La visita del ángel ha sido excepcional. Ha sido un proceso divino. Es un texto que me fascina, que me vuelve loca. Y es muy padre crecer como actriz y tocar personajes tan diferentes. Eso es algo por lo que me apasiona la actuación y por algo me gusta hacerlo. Ha sido muy bonito también buscar las diferencias y encontrar diferentes personajes por más que sea yo misma en todos ellos.

Tiene ya 7 años de carrera y se ha hecho de nombre propio. Pero en esta obra es ineliduble el tema familiar. El dramaturgo fue su abuelo y su madre interpretó el mismo papel en 1995. ¿Ha visto la actuación de su mamá en el montaje que dirigió y protagonizó Ignacio Retes entonces?
No, yo todavía no estaba viva cuando la hizo mi mamá. Mi abuelo escribió La visita del ángel en 1980, el primer montaje fue en 1981 y, si mal no recuerdo, hasta 15 años después mi mamá la hizo.
Pero supongo que se tomaron videos, entonces algunas obras se grababan en VHS o Beta.
Bueno, sí, por ahí anda uno.
¿Cómo se siente en esta obra escrita por su abuelo hace 45 años?
El hacer un texto de mi abuelo principalmente es hermoso. Y más con el equipo que la está haciendo, la mayoría tuvo una relación con mi abuelo. Y es muy bonito poderlo sentir a él, por más que Vicente Leñero se haya muerto hace 11 años, estar haciendo un texto suyo está provocando que yo lo sienta más cerca que nunca. Es como si estuviera viviendo su duelo otra vez, pero desde la forma más bonita. Lo siento presente, lo siento conmigo. El conocerlo mejor a través de sus palabras ha sido un proceso que a mis 21 años lo estoy gozando a más no poder.
Además, interpreta un personaje que hizo su mamá con Ignacio Retes y Carmelita González en el foro Sor Juana Inés de la Cruz de la UNAM en 1995. ¿Hay presión por este antecedente?
Hacer un texto que mi mamá hizo más o menos a mi edad también es espectacular. A mí me pasó que, creciendo, el actor de la familia era mi papá, porque mi mamá se retiró de la actuación cuando yo nací, entonces nunca me tocó ver esa faceta de ella. Y poder acercarme a un texto al que ella se acercó también es precioso: el preguntarle, el comparar, el divertirnos y poder jugar con el mismo personaje. La verdad, al principio me costó un poquito. Sí sentía una presión, pero los directores Benjamín Caan y Miguel Santa Rita me ayudaron a darme cuenta que eso me estorbaba más que ayudarme.
Ya está a una semana el estreno. ¿Cómo vive este momento?
Estoy en un punto ahorita, a punto de estrenar, que ya lo estoy gozando, lo cual es fundamental en cualquier proceso teatral: poderlo sentir como un apapacho. La obra para mí es un apapacho. En el texto, en los actores, todo. Entonces, sentir el apapacho, aparte hereditario, creo que es algo que no pasa, y poder tener el honor que me esté pasando a mí, la verdad estoy profundamente agradecida.

¿Ensaya el papel de Malú con su mamá?
Me ayuda más con la memoria. A ella no le gusta meterse con la dirección y como ella lo hacía. Algo muy bonito que le agradezco mucho a mi mamá es la confianza que me tiene. Cuando yo tenía mis crisis de “no voy a poder”, ella me decía: “Mira, si yo pude tú puedes”. Y le decía: “Sí, pero…”. Yo estaba más chiquita, no sé qué. Entonces es muy padre sentir ese apoyo de ella: “Yo ya lo viví, te puedo dar los consejos desde mi experiencia, pero el apoyo ahí está”. Es un apoyo que a mí no me había tocado vivir con mi mamá; me pasaba más con mi papá porque él sigue actuando y en nuestra carrera hacemos cosas no tan diferentes, y ahí siempre estuvo. Entonces, acercarme a este nuevo mundo con ella, la verdad hasta nos ha unido muchísimo, aunque ya fuéramos muy unidas. El poder hacer un texto que ella hizo sí nos conecta de forma diferente y muy bonita. Y es a lo que justo estoy muy agradecida.
Si me permite una pregunta personal. Vicente Leñero es una figura fundamental del teatro y la literatura mexicana, para el periodismo. ¿Quién es Vicente Leñero para Jesusa Ochoa Leñero como abuelo, ya que el lazo familiar es tema de La visita del ángel, y como dramaturgo?
Mi abuelo para mí fue una figura muy importante. Por más que él se muriera cuando yo tenía 11 años, era una niña, siempre ha sido súper presente en mi vida. Lo recuerdo con muchísimo cariño, lo tengo muy presente. Mis tatuajes tienen cositas de él, lo cual para mí me hace sentirlo siempre cerca. Y poder, después de tantos años, volverme a acercar a él desde una forma artística, que nunca tuve la oportunidad de hacerlo físicamente, que es algo que a mí sí me duele como nieta, el no poder sentarme con él a hablar de teatro, porque pues a los 11 años yo no sabía quién era mi abuelo, ni sabía que yo quería ser actriz. Cuando eres una niña no entiendes la magnitud que puede ser lo que Vicente Leñero fue. Y conforme fui creciendo y me fueron contando, y fui aprendiendo sobre quién es y la importancia que él tuvo en el teatro mexicano, el orgullo está a más no poder.
Ya conocía la obra de Vicente Leñero. ¿Cómo vive ahora al personaje de La Nieta?
El leer su texto, el admirarlo, eso es algo que me sorprendió mucho con La visita del ángel. Ya había leído textos de mi abuelo, pero nunca me había podido acercar desde la actuación. Poder analizar una obra suya e interpretar a uno de sus personajes, no tengo ni las palabras, me llena, me apapacha, me emociona, me motiva, me hace crecer como actriz y como persona. Poder entender lo que el mundo ha visto de su trabajo es algo hermoso. Y poderlo ver desde la sangre, desde ser su nieta, la verdad, pues me siento como pavorreal. El orgullo está a más no poder. Leñero sí es alguien a quien admiro muchísimo. Y, como decía, me hubiera encantado poder hablar con él de este mundo, pero me toca conectarme y acercarme a él en este tipo de experiencias. Sé que soy muy privilegiada por poderlo vivir así.
Ella es Jesusa Ochoa, hija del primer actor Jesús Ochoa, y actualmente trabaja en la telenovela «Vencer la culpa» donde interpreta a Dulce una joven con muchos matices! ❤️🥰🫶👏👏👏 #jesusaochoa #actriz #talento #seheredanosehurta pic.twitter.com/ij4Gt38btO
— TelevisaEspectáculos (@TvsEspectaculos) September 9, 2023