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“Europa aún piensa que toda conversación debe tenerla en el centro”

La escritora mexicana Brenda Navarro cuestiona la política de extractivismo que ejercen las potencias y sus empresas en el mundo en desarrollo, donde ofrecen salarios “de mierda”

“España es un país racista”. Lo dice Brenda Navarro en público y en privado sin ninguna reserva, apoyada en ese ojo sociológico que tiene para descubrir verdades incómodas y luego escribirlas. Lo ha hecho en su segunda novela, Ceniza en la boca (Sexto Piso, 2022), un relato crudo sobre la xenofobia que enfrentan los latinoamericanos que llegan a ese país.

“España, aunque también toda Europa, sigue pensando que los países en desarrollo tienen una cultura inferior a la suya y que toda conversación tiene que pasar por ellos y hablar de ellos”, dice en entrevista con Fusilerías. Ecos de un pensamiento colonialista.

“Eso es mentira: existen sociedades y comunidades donde Europa importaría un bledo de no ser porque sus gobiernos y empresas siguen haciendo extractivismo en nuestros territorios”

Sobre la estrategia de México de frenar con militares las olas de centroamericanos que buscan llegar a EU para tener una vida mejor, sostiene que el origen de esa problemática está en la explotación de recursos que hacen las potencias y sus empresas en las naciones pobres, “donde pueden ofrecer sueldos de mierda, condiciones de mierda y quebrantar las leyes locales para enriquecerse sin regresar nada a los Estados por medio de impuestos.

brenda navarro Brenda Navarro y Michelle Roche en la Feria del Libro de Xixón. Foto: @FeLiXixon

“Todos los países que permiten esto están haciendo el trabajo sucio a otros más ricos, es decir, permiten que el mercado sea más importante que las personas”.

Asegura que su libro no fue pensado como reflejo de la descomposición actual del mundo o de una crisis contemporánea, sino que se centra en temas que le interesaba escudriñar: racismo, machismo, violencia, xenofobia, suicidio, duelo…

“Sé que no doy respuestas, pero la literatura no tiene como objetivo darlas”, dice.

 ¿España tiene aún rasgos de un pensamiento colonialista?
Todo Estado-nación es un Estado racista porque sus estructuras están basadas justamente en sistemas coloniales. Puede decirse que América Latina ya no es una colonia, pero persisten hoy relaciones de poder económicas que son más fáciles de mantener justamente por el pasado colonial.

¿Has sufrido en carne propia la xenofobia en España?
Soy una migrante muy privilegiada, no se me ocurriría comparar ninguna de mis experiencias con lo que viven muchas personas migrantes fuera de su país de origen.

Hay un lenguaje directo en la novela, que algunos llaman crudo o descarnado, pero ¿de qué otra forma pueden narrarse temas como el suicidio, las violaciones, el racismo y los asesinatos?
Escribí esta novela en mi lengua materna, que en términos académicos puede ser un idioma mexicano, que se ha ido nutriendo de mis interacciones con el mundo. El lenguaje fue una apuesta en términos narrativos porque es el principal eje rector de la novela, que si bien está en primera persona, también se vuelve coral y permite que muchos diálogos que mezclan inglés, catalán y algunos acentos colombianos. No sé si es descarnado, pero sí sé que esas palabras, esas onomatopeyas, esos silencios eran necesarios para construir la historia.

Los temas anteriores encierran una gran carga de dolor, pero has dicho que es mejor mirarlos de frente, hablarlos, “problematizarlos”, aunque sea políticamente incorrecto. ¿Cuál es tu argumento?
No tengo ningún argumento que defienda mis propias posturas. Soy un manojo de contradicciones en ese sentido porque creo que las historias que escribo van en un sentido opuesto a lo que soy como persona. Lo que sí creo es que hay un pasado histórico y una necesidad de memoria colectiva a la que no podemos dejar de mirar las personas que nos dedicamos a escribir. Tenemos que mirar de frente los temas políticos que nos conciernen, especialmente cuando los movimientos de derecha y los discursos de odio están volviendo con tanta fuerza. Si al mirarlos de frente no nos interpelan, es una decisión personal, pero si sí nos interpelan, entonces no encuentro un lugar más lúdico que la literatura para tratarlos.brenda navarro

México no se salva de la crítica mordaz que expones en Ceniza en la boca e incluso aseguras que “el Estado es el principal perpetrador de la violencia”. ¿Puedes detallar este punto?
Los Estados-nación están hechos para mantener un sistema opresor y represor, ya sea por acción o por omisión, y el adelgazamiento de las instituciones que permite que los empresarios tomen decisiones sobre nuestros derechos humanos es terrorífico, aunque no solo en México, sino en todos los países, incluidos Estados Unidos y Europa.

En tu novela sorprende cuántos usos puede tener el silencio para esconder la violencia. Se calla ante el ‘narco’, ante una violación, ante el suicidio e incluso ante el acoso sexual dentro de la propia familia. Es demasiada carga sobre los hombros  de las mujeres, ¿no te parece?
Pero los silencios también los tienen los hombres, es una cuestión de roles de género: a los hombres se les enseña a mandar y a gritar pero muy poco a conversar. Ahora bien, como tú lo dices, sí, sobrevivir a una violencia sistemática es un gran peso, ojalá los hombres pudieran romper el pacto patriarcal.

En cuanto a los personajes –seres incompletos, siempre en busca de algo, caminando en círculos por la vida–, ¿no consideras que Diego es el más coherente: es el único que toma una decisión sobre su destino, aunque sea trágica del suicidio?
Esa es una lectura que permito que hagan quienes leen la novela; como escritora cualquier lectura me parece valiosa. ¿Qué pienso yo? Que deberíamos de dejar de estigmatizar el suicidio y comenzar a escuchar.

¿Ceniza en la boca es una novela autobiográfica?
No, pero no necesitas pasar por experiencias personales para que te duela lo que pasa en el mundo.

¿Cómo ves la relación México-España? ¿Coincides con el Presidente en que hay que ponerla en “pausa”?
Me da mucha flojera esta conversación.

España tiene que pedir perdón a México por la Conquista. ¿Verdad o necedad?
Ahora mismo lo que me interesa que haga España es que regularice a las 500 mil personas migrantes a las que por su ley de extranjería no les está permitiendo tener una vida digna, que deje de desmantelar la sanidad pública y que le de una revisión extensa y profunda a su política educativa y, que claro, deje de permitir actos de corrupción con las empresas que lucran de forma corrupta en México y que no acoja a ex presidentes que tanto daño han hecho a México justo porque se han beneficiado de acuerdos corruptos.

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