La semana pasada la filósofa mexicana Juliana González Valenzuela, profesora e investigadora nacional emérita y doctora honoris causa de la UNAM, se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Internacional Eulalio Ferrer 2020-2021, tras haber sido exclusivamente hombres los galardonados desde su primera versión, en 2012. Tal vez sea irrelevante para algunos, pero no lo es cuando se cae en cuenta de que las mujeres en filosofía han sido históricamente relegadas.
“La cultura escrita ha sido fundamentalmente masculina. Entras como una imitadora, como entran otros jóvenes varones, pero a ellos se les cede el testigo. Las mujeres entran en la cultura como impostoras”. Estas fueron las duras pero reales palabras de Maite Larrauri, filósofa: “El feminismo ha hecho visible lo invisible, decible lo indecible. Ha sido una revolución”.

“Teniendo en cuenta que es el periodo de Kant, Hegel y Schopenhauer y, más tarde, Marx y Nietzsche, la ausencia aparente de un pensamiento filosófico femenino durante este periodo contribuye a la idea general según la cual las mujeres no participaron, al menos hasta una época muy reciente, en los desarrollos más importantes de la filosofía”.
De hecho, si bien tenemos cómo afirmar la presencia de mujeres filósofas al menos desde la Grecia antigua y asimismo un pequeño número de ellas sí fueron consideradas, la desaparición más marcada de las mujeres como filósofas se da en la época medieval, moderna y contemporánea, especialmente durante los siglos XX y XXI. Apenas hay mujeres que entraron en el canon filosófico occidental.
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Si bien Reino Unido y Estados Unidos comenzaron a incluir a las mujeres en filosofía a partir de los finales del siglo XIX, “investigaciones del Departamento de Educación de Estados Unidos realizados a finales de los años 90 del siglo XX indicaban que la filosofía era uno de los campos más desiguales en las humanidades respecto a la presencia de varones y mujeres” (Cultura Inquieta 04/2021).

Hypatia estaría orgullosa. Suenan con fuerza aquellas palabras atribuidas a Sócrates Escolástico: “Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo.”
Hoy no es una. Somos muchas.
La @AMLengua felicita a Juliana González Valenzuela, académica honoraria de esta corporación, quien ha sido reconocida con el Premio Internacional Eulalio Ferrer 2020-2021. pic.twitter.com/lrcMmb5EUS
— AML (@AMLengua) April 18, 2021